Italia (Carrara) – La ciudad del mármol

by | 26 Jun 2021 | 0 comments

9 – 26 junio 2021

 

2.018 días viajando…
17 días en Carrara…

El 9 de junio de 2021 comienzo una nueva etapa de mi viaje. Después de casi un año sin salir de España (año y medio, si no contamos la brevísima estancia en Francia), por fin doy de nuevo el salto al extranjero y visito el país número 21 de este Gran Viaje que comenzó hace 5 años y medio.

Hoy viajo a ITALIA.

Y, más concretamente, a Carrara.

¿Y por qué Carrara?…

Pues todo es gracias a Couchsurfing.

Hace 6 años y medio, en febrero de 2015, viajé a Italia para participar en una ceremonia de Ayahuasca en Milán. Los días que me sobraron los dediqué a viajar un poco por el Lago de Como. Allí (concretamente en Torno) fui alojado por Couchsurfing por Alessandro, Veronica y Katia, quienes tenían un pequeño restaurante cerca de allí, en Piazzaga, que sólo abrían en verano.

aComo nuestra conexión fue tan buena, me ofrecieron volver en verano y echarles una mano en el restaurante a cambio de alojamiento y comida.

A la vuelta a Madrid, poco después, alojé en mi apartamento por Couchsurfing a una maravillosa chica italiana llamada Federica, con la que he mantenido muy buena amistad desde entonces. Federica me dijo que si yo volvía a Italia, debía visitar sin lugar a dudas la zona que se conoce como “Cinque Terre“, una región costera al noroeste de Italia.

En julio de ese año, viajé de nuevo a Italia, esta vez directamente a Piazzaga, para compartir con Ale, Vero y Katia una experiencia que fue maravillosa.

Y, siguiendo el consejo de Federica, me reservé los últimos 3 días del viaje para visitar Cinque Terre. Para poder hacerlo, busqué en Couchsurfing algún alojamiento cercano a la zona y, finalmente, aceptó alojarme Giada y su hija Adele en la ciudad de Carrara, suficientemente cercana a la zona que quería visitar.

Y así fue como pude conocer Cinque Terre y Carrara en compañía de Giada y Adele.

El caso es que mantuve contacto con Giada durante un tiempo, aunque luego lo perdimos. Pero volvimos a contactar hace justo un año, poco después del confinamiento. Y Giada, que es la persona más generosa que he conocido, me ha invitado desde entonces a que vuelva a Carrara a visitarlas a ella y a Adele.

Era una invitación demasiado generosa y tentadora como para decir que no, pero con el tema de la pandemia, la cosa se complicaba un poco. Finalmente en invierno decidí que era más seguro y cálido viajar a Lanzarote, que lanzarme a la aventura italiana, pero en cuanto volví a la península, empecé a buscar el momento de dar el salto…

…y hoy es el día de ese salto. Voy a Carrara para aceptar la generosísima invitación de Giada y Adele.

El viaje…

Como ya conté en mi post anterior, la idea original era coger el ferry de la compañía GNV de Barcelona a Génova y luego bajar a Carrara en moto el mismo día de la llegada, ya que está sólo a poco más de 100 kms. Pero GNV decidió alegremente cancelar mi ferry y todos los de junio.

Por suerte pude encontrar billete (bastante más barato) en la compañía algo más seria Grimaldi-Lines, en el recorrido de Barcelona a Chivitavecchia, una ciudad portuaria un poco al norte de Roma y a poco más de 300 kms de Carrara.

Este ferry sale a las 23h del 9 de junio de 2021. Como siempre, hay que llegar con tiempo y luego hacer una larga espera hasta que te dejan embarcar con tu moto.

Aquí estamos las motos esperando para subir al barco.

Pero todo llega. Embarco, me despido de Barcelona, me busco un rincón para dormir (aquí por suerte las butacas no tienen reposabrazos y se puede dormir en una fila de butacas) y, en nada, amanece un nuevo día en alta mar.

Me busco un rincón para hacer mi sesión de yoga y paso una mañana tranquila disfrutando de la travesía. A media mañana nos cruzamos con el mismo ferry en dirección contraria.

La hora de comer coincide con el paso por el Estrecho de Bonifacio, el que está entre Córcega (Francia) y Cerdeña (Italia). Así que mientras disfruto de las vistas, me preparo mi ensalada con lo que me he traído (mucho más barato y sano que la comida del ferry): lentejas, tomates, aguacate, frutos secos, huevos cocidos…

A las 18h del 10 de junio de 2021 el barco arriba por fin al Puerto de Civitavecchia. Como comentaba, es muy tarde para conducir ahora hasta Carrara, pero, por fortuna, he contactado con Bernardo, un Couchsurfing que me acoge esta noche en su acogedora casa a 5 minutos del puerto.

Bernardo me enseña mi habitación. Quedo sorprendido de que tiene organizada toda la planta superior de su casa para acoger a los couchsurfers. Habitación, baño, toallas, clave wifi, mesa para trabajar, carteles con indicaciones en inglés… Ahora entiendo por qué tiene cientos de referencias. Bernardo es unos de esos host veteranos que les gusta acoger viajeros para conocer sus experiencias.

Me invita a compartir una enorme fuente de sandía y charlamos (en inglés) de nuestras experiencias.

A la mañana siguiente, cuando me levanto, veo que me ha dejado una nota, porque ha tenido salir por una emergencia (es voluntario de protección civil), deseándome buen viaje.

Así que recojo mis cosas y, a las 8 en punto, Gaby y yo ya estamos listos para el viaje a Carrara.

Como siempre, le pido a Google Maps que evite los peajes y autopistas, aunque la definición de “autopista” aquí es un poco más confusa, ya que existe la autostrada y la superstrada y Google Maps no acaba de entender bien cuál de las dos es una autopista y, por ello, me mete más de una vez en carreteras que tienen toda la pinta de ser autovías, que son las que quiero evitar.

En cualquier caso, Google me marca una distancia de 325 kms y un tiempo de más de 5 horas. Yo tardaré más aún porque me gusta tomármelo con calma.

Cuando llevo una hora de ruta, hago una parada en una gasolinera para desayunar, que aún no me he tomado mi café. No sé cómo he podido sobrevivir una hora.

Cuando me pongo de nuevo en marcha y voy por una carretera de un carril por sentido, de repente me adelanta un coche a menos de medio metro de distancia, ocupando mi carril. Yo, obviamente, le pito y le digo de todo, indicándole por gestos que se adelanta por el carril contrario. Al cabo de un rato me vuelve a adelantar otro coche exactamente igual, y vuelvo a pitarle y decirle de todo. Cuando un tercer coche vuelve a rozarme para adelantarme, me digo… “ah, vale, que esto es normal aquí“.

Y es que lo de que se conduce mal en Italia es un estereotipo… que se queda corto. Pero se conduce mal, para nuestros estándares españoles, en los que se siguen las reglas mucho más de lo que pensamos. En Italia los límites de velocidad están puestos sin demasiado sentido (he visto límites de 50 en carreteras interurbanas y sin demasiadas curvas, límites de 90 en carreteras complicadas y sin arcén y límites de 30 en cuanto hay la más pequeña obra) y, por supuesto, estos límites son alegremente ignorados. La gente conduce rápido, muy rápido, incluso en ciudad. Tanto es así, que se hace imposible parar en los pasos de cebra, por miedo a que el de atrás se te lleve por delante a ti y al peatón. Por eso aquí los peatones saben que los pasos de cebra están un poco de adorno.

Pero también se da otra curiosidad y es que cuando un coche circula lento y te acercas por detrás con tu vehículo, el coche se aparta a la derecha para que le pases, a veces de forma exagerada, incluso metiéndose en el arcén. Es por eso que están acostumbrados a adelantarte por tu mismo carril, sin cambiarse al contrario. Aunque poco ortodoxo, me ha parecido una forma amable de conducir, bastante menos agresiva de lo que he visto en España, por lo general.

A las 10:20 hago una segunda parada para un segundo café (y un segundo cruasán) en Il Miscellino.

Cuando quiero echar gasolina, me doy cuenta de otra dura realidad. La gasolina es mucho más cara que en España. Cuando me fui, se podía echar gasolina por unos 1,35 €/l. Aquí es difícil encontrar nada por debajo de los 1,65 €/l.

Voy bastante acojonado, porque la previsión meteorológica para hoy en mi trayecto era realmente mala, pero parece que estoy teniendo suerte…

…hasta que me comienza a llover a lo bestia justo cuando estoy en una autovía y no puedo pararme ni refugiarme. Por suerte llevo la chaqueta motera medianamente impermeable y he cubierto mi mochila con una funda impermeable, pero mis pantalones acaban que son un poema.

Por suerte no dura mucho y el calor y el aire de la moto hacen que se me sequen rápidamente.

Poco antes de las 14h, tal y como había calculado, hago mi parada para comer en el primer lugar emblemático de Italia que visito en este viaje: La Torre de Pisa.

Lo primero es lo primero, la foto “oficial” para mi álbum Hands-Up.

Y me busco un rincón para prepararme una de mis ensaladas de viajero.

Poco antes de las 16h empieza a ser evidente que me acerco a Carrara, la cuna del mármol.

Y para las 16 horas (8 horas de viaje, muy en mi línea de tomarme las cosas con calma) ya estoy en la acogedora casa de Giada y Adele, quienes me reciben con un cariñoso abrazo. Han pasado 6 años desde la última vez que nos vimos.

Me siguen impresionando especialmente las vistas de las canteras de mármol que se ven desde su ventana. Es impresionante ver cómo llevan milenios “comiéndose” esas montañas. Seguro que el paisaje era muy diferente hace 2.000 años.

Carrara…

La ciudad de Carrara pertenece a la provincia de Massa-Carrara que está en la región de Toscana, sin duda una de las más bonitas de Italia. Como todo el mundo sabe, Carrara es famosa por el Mármol de Carrara, el mármol blanco que se extrae de las numerosas canteras de las montañas cercanas, que forman parte de los Alpes Apuanos. Este mármol se lleva utilizando desde la Edad de Bronce, aunque fue en época del imperio romano, cuando se empezó a usar para la construcción.

Pero es sobre todo a partir del Renacimiento, cuando el mármol empieza a usarse ávidamente en la escultura, siendo Miguel Ángel uno de sus más famosos usuarios.

Hasta la década de los 80, la mayor parte del mármol que se extraía en Carrara se usaba aquí mismo por talleres y artistas (Carrara es famosa también por su Academie de Arte) o se exportaba para su trabajo en escultura o construcción. Pero actualmente sólo una cuarta parte de la extracción del mármol se extrae en bloques. La mayor parte se pulveriza para obtener (y vender) carbonato de calcio, un polvo fino utilizado en la fabricación de productos como la pasta de dientes o los adhesivos. Esto está suponiendo la destrucción de los Alpes Apuanos a un ritmo como jamás se ha visto en la historia de la ciudad y por intereses puramente económicos. Y esto, amigos, se llama capitalismo. Cuando el beneficio económico de unos pocos se antepone a los beneficios (mediombientales, sanitarios, de supervivencia…) de la gran mayoría.

Lamentablemente esto pasa actualmente a todos los niveles en todo el mundo. Algún día reaccionaremos y haremos El Gran Cambio. Al final los límites del capitalismo los ponen la revolución.

Aquí podéis ver un documental sobre este apasionante tema en el canal ARTE.

Y así es como se ven las canteras de mármol (cavas, como las llaman aquí) desde la casa de Giada.

Y por si no queda suficiéntemente gráfico, basta echar un vistazo a Carrara en Google Maps. Una pista: Lo blanco no es nieve.

Pero Carrara no es sólo el mármol, es también una preciosa pequeña ciudad de la Toscana con un centro histórico maravilloso.

Donde no puede faltar la estatua de Garibaldi.

Donde se respira el arte en cada rincón.

Callejuelas típicamente italianas.

Atravesado por el Río Carrione.

Fontana di Piazza D’Armi, con la Piedra Flotante creada por el escultor americano Kenneth Davis, que lleva girando ininterrumpidamente, gracias a la presión del agua, desde 1979. 

Pero lo que más contrasta es que, en una ciudad de semejante belleza arquitectónica y tantísimo encanto en su casco antiguo, hayan escogido semejante horror para el albergar el Ayuntamiento.

Mi vida en Carrara…

Estoy alojado por Giada y Adele en un maravilloso triplex cerca del centro histórico de Carrara. Uno de los mejores espacios de la casa es el torreón, con 4 ventanas, una por cada punto cardinal, lugar perfecto para hacer mis sesiones de yoga.

En la casa no estamos sólo nosotros tres, hay otros dos inquilinos que son, en realidad, los reyes de la casa: Minú y Zen.

Con mucha frecuencia vamos a Luni, una población vecina a Carrara pero que, curiosamente, pertenece a la región de Liguria, ya que estamos en la frontera entre las dos regiones. En Luni visitamos a Claudia, la madre de Giada (y abuela de Adele), que siempre nos recibe con sus maravillosas comidas.

Es bonito ver a tres generaciones de mujeres juntas.

Y aquí en unos de esos banquetes ofrecidos por Claudia, con la presencia de su hermana Fabiola, donde nos preparó la verdadera pizza italiana (nunca volveré a ver la pizza en España de la misma manera)  y regado con un maravilloso Prosecco, un vino blanco espumoso típicamente italiano que es mi perdición.

Excursiones y quedadas…

Durante estas dos primeras semanas en Carrara, Giada me ha llevado a todas partes y he podido visitar muchísimos sitios de la mano de la mejor guía posible.

12 jun – Sorgano, Gragnano, Noceto y Castelpoggio

La primera excursión que hacemos, es a pie desde Carrara para recorrer algunos de los pueblecitos (o borgos, como dicen aquí) de los alrededores.

Salimos de Carrara por el norte cruzando el borgo de Sorgano.

Llegamos al precioso borgo de Gragnana.

Y así llegamos a Castelpoggio, donde me tomo un respiro.

Foto de Giada

Volvemos de nuevo por Gragnana.

A partir de Gragana tomamos un camino diferente de vuelta. Aquí se ve Sorgano a la derecha y Carrara al fondo. Se puede apreciar lo verde que es la Toscana.

Aquí puede verse parte del pueblecito de Torano, justo al pie de una de las canteras de mármol. La verdad es que no me gustaría vivir ahí, no parece lo más seguro.

Ha sido un paseíto de 13 kms y algo más de 5 horas. Lo he subido a Wikiloc por si alguien quiere verlo en detalle.

13 jun – Playa Punta Bianca

Al día siguiente, y aprovechando el buen tiempo, Giada me lleva a una playa de rocas de Punta Bianca, a la que se accede con cieta dificultad después de un largo camino y atravesar todas los grandes bloques de rocas.

Así de maravillosas son las playas de la Toscana. Prefiero con mucha diferencia las playas de rocas a las de arena fina.

Fosdinovo

Esa misma tarde vamos a Fosdinovo, un pequeñísimo borgo lleno de encanto en lo alto de una montaña donde vive Ruggiero, el padre de Giada, que nos ha invitado a cenar. Aprovechamos la ocasión para dar un paseo por el pueblo.

Y así se ve por la noche el Castello Malaspina de Fosdinovo.

A la vuelta nos llevamos esta sorpresa.

15 jun – Codena 

Poco después nos damos un paseo desde Carrara hasta el pequeño pueblo vecino de Codena, que, al estar en lo alto de la colina, tiene unas preciosas vistas de Carrara.

Y también con vistas a las canteras de mármol.

16 jun – Playa de Grappolo

Al día siguiente volvemos a la playa. En este caso vamos a la Spiagga de Grappolo, que es otra playa de rocas a la que se llega después de una larguísima ruta que sale de Montemarcello.

El camino no siempre es fácil…

…pero sí bastante bien indicado.

Por el camino, Giada me enseña cómo poliniza la flor de la Genista (aquí la llaman Aulaga), que expulsa su polen a la cara de la abeja, cuando ésta se posa sobre la flor.

Y finalmente ahí esta, la Spiagga de Grappolo.

Para acceder, hay que bajar esta pared con la ayuda de una cuerda fija que han dejado para facilitar el acceso.

Aquí un pequeño resumen de la excursión.

La excursión la terminamos comiendo mi primera pizza italiana entera en Montemarcello.

Y terminamos en la Gelateria Paradiso de Marina de Carrara tomando mi primer helado italiano que, efectivamente, no tiene nada que ver con cualquier otro helado que yo haya probado.

18 jun – Ponte di Ferro

Dos días después, Giada me invita junto con su amiga Simona a un evento que se celebra en la asociación de artistas Ponte di Ferro, cuyo nombre le viene dado porque ocupan un espacio por el que antiguamente pasaba el tren que transportaba el mármol desde las montañas al mar.

El evento consiste en la exposición de algunas de las esculturas en las que trabajan y en un concierto de un grupo local.

19 jun – Museo CARMI

Al día siguiente, Giada me lleva a visitar el Museo de Carrara y Michelangelo, conocido como CARMI. El museo se encuentra en uno de los edificios de la Villa Fabbricotti, un palacio de propiedad privada, pero cedido para albergar este museo.

El museo tiene una exposición permanente muy interesante dedicada a Michelangelo, pero lo que más me llama la atención es el enorme y espectacular jardín (privado también, pero abierto al público) que lo rodea, lleno de obras de arte, como este huevo…

Foto de Giada

…o esta espectacular escultura de mármol…

…que Giada y yo nos encargamos de completar.

20 jun – Cava Gioia

Al día siguiente hacemos una de las excursiones más interesantes. Nos han invitado a una excursión en grupo a la Cava Gioia, una de las canteras de mármol de Carrara.

El punto de encuentro es cerca de Vegheto. Nosotros aparcamos en el pueblecito de Colonnata y cogemos el sendero que cruza el bosque.

Foto de Giada

Foto de Giada

Llegamos al punto de encuentro, donde comemos algo y de ahí emprendemos el sendero hacia la Cava Gioia para visitar lo que llaman el “David”, pero que no me cuentan lo que es para que sea una sorpresa.

Por el camino tenemos una vista perfecta de Colonnata y le Cave di Colonnata, sus canteras de mármol, justo encima del pueblo. Se puede apreciar hasta qué punto el negocio del mármol se come las montañas. Es un paisaje que impresiona y sobrecoge a partes iguales.

Venimos de Vergheto y vamos hacia el Monte Tamburone, aunque nos desviaremos antes de llegar. Lo que se ve ahí abajo es el pueblecito de Casette.

Tenemos vistas a ambos lados porque el sendero, como puede verse, transcurre sobre una cresta de la montaña.

Poco después volvemos a tener una vista espectacular y muy cercana de Colonnata y sus canteras.

Aquí se aprecia mejor las espectaculares vistas a los dos lados que tenemos desde la cresta.

Llegada a la Cava Giogia. Nunca había estado en una cantera de mármol. Las dimensiones y la blancura de todo es absolutamente impactante.

Pero aún no estamos en lo que llaman el “David”, eso está un poco más arriba.

Y finalmente llegamos al David de Eduardo Kobra, un artista brasileño.

Resulta muy espectacular de ver, aunque no todo el mundo está muy de acuerdo con convertir en atracción turística/artística lo que en realidad es una destrucción de los alpes Apuanos.

En cualquier caso, es lo suficientemente espectacular como para entrar en mi álbum de Hands-Up.

Foto de Giada

Y ya puestos, me hago otra foto con vistas a las canteras de Colonnata sobre un podio de mármol.

Foto de Giada

Para bajar, nos separamos del grupo y tomamos un atajo que lleva directamente a Colonnata, donde llegamos poco después.

En el camino de regreso, Giada se desvía para llevarme a conocer otra de las canteras famosas de Carrara, la de Ponte di Vara.

Foto de Giada

21 jun – Marina di Carrara

Al día siguiente voy con Giada, Adele, Simona y su hija Alma a Marina di Carrara para tomar un helado.

Al igual que vi en la Costa Brava o en Lanzarote, aquí también suele ocurrir que las poblaciones antiguas están en el interior, pero muchas tienen un núcleo urbano en la costa. Sólo que en Italia, estos núcleos urbanos cogen el nombre de la población a la que pertenecen, pero con el prefijo de “Marina di”. Por lo que me han contado, Carrara antes tenía muchos más habitantes, pero una gran parte de la población se ha desplazado a Marina de Carrara, más moderna y con playas (privadas, eso sí).

Aquí se puede ver la plaza central de Marina di Carrara.

24 jun – Teatro en Palco38

Adele ha estado todo este curso formando parte de un grupo de teatro y me ha invitado a la muestra que hacen como fin de curso en la Sala Palco38 de Carrara.

La sala por dentro está decorada con frases tan acertadas como ésta de Bertolt Brecht:

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo con el que darle forma”

Por ello agradezco tanto cuando veo una película, una obra de teatro o cualquier obra de arte que en vez de mostrarme lo peor de nuestra sociedad, me muestra lo que podemos hacer para mejorarla.

La obra es “Un anno con Marcovaldo” y los chavales lo hacen maravillosamente bien.

25 jun – Nicola y Ortonovo

Y mi última excursión de estas primeras semanas en Carrara ha sido aprovechando una visita a casa de Claudia (la madre de Giada) en Luni. Como tenía tiempo libre, he aprovechado para visitar dos de los pequeños paesinos que se ven desde casa de Claudia.

Nicola es un pueblecito en lo alto de una colina, algo muy habitual por lo que he visto en Toscana, lo que le da al paisaje un encanto muy especial. Son pueblos medievales en los que se ha respetado bastante la arquitectura original.

Así se ve desde dentro.

Y así se ven sus vistas.

Y después me voy hasta Ortonovo, otro pueblecito en lo alto de la montaña, muy cercano a Nicola.

Desde Ortonovo se ve perfectamente el pueblecito de Nicola en lo alto de la montaña.

Para mi gusto Ortonovo tiene bastante menos encanto que Nicola.

Conclusiones y curiosidades…

Mis primeras semanas en Italia superan en muchos órdenes de magnitud mis previsiones más optimistas. Sabía que estaría bien aquí, pero la acogida y la hospitalidad de Giada y su familia han sido de otro mundo. Me hacen sentir bienvenido, muy bien cuidado y parte de la familia. Mi agradecimiento es infinito.

En cuanto a mis primeras impresiones sobre Italia, hay mucho que contar. Ya sabéis que me encantan las diferencias culturales entre las sociedades de distintos países, y a pesar de la cercanía geográfica, aquí hay unas cuantas.

Ya he hablado largamente del tema de la conducción, que es bastante diferente a lo que se ve por España. En otros post comentaré este tema más largamente.

La política

Otra curiosidad que se da bastante en Italia y muy especialmente en Carrara es el tema del anarquismo y el antifascismo. Hay que recordar que, a diferencia de España, en Italia el fascismo fue derrotado, y lo fue por los propios Italianos, antes incluso de que llegaran las tropas aliadas, hacia el final de la II Guerra Mundial. Esto ha permitido que la Constitución de Italia especifique la prohibición de partidos de tendencia fascista o de extrema derecha. Igualito que en España, ¿eh? 😉.

Y eso que Berlusconi (¿por qué será?) intentó  hace 10 años quitar esa prohibición de la Constitución italiana. Pero, por suerte, triunfó el sentido común, y el artículo se ratificó este mismo año.

Esto, obviamente no ha hecho desaparecer el fascismo de Italia, porque al final donde está la ley está la trampa, pero al menos aquí se puede respirar un aire antifascista  y anarquista bastante sano. De hecho la provincia de Massa-Carrara se considera el centro político del anarquismo y antifascismo italiano, como se puede ver.

Otra cosa interesante es la tendencia a la privatización de todo en Italia (no siempre el antifascismo vence al capitalismo). Por ejemplo, las basuras. Los bidones de la basura sólo se abren mediante una tarjeta, a la que le dan un nombre atrayente.

Pero la idea es que hay una empresa privada que gestiona la recogida de basuras y que comprueba, mediante tu tarjeta, cuánto y cómo de bien diferencias tus basuras y te cobra más o menos en función de ello.

Otra cosa que es privada es la playa, pero de eso hablaré en otro post, porque da para mucho.

Lo social

Los familiares para saludarse se dan dos besos, pero empiezan por la derecha. Esto resulta bastante confuso para un español, ya que lo hacemos al revés. Y cuando se abrazan, lo hacen también al revés, dejando la cabeza a la derecha, como los mexicanos. En Mexico me explicaron que esto se hace así para que, en el abrazo, los corazones estén en contacto. ❤️❤️

Por lo demás, es una sociedad tremendamente familiar. La familia es el núcleo de la vida social, mucho más que en España. Así que es de lo más normal las quedadas familiares (con mucha comida de por medio, claro) que no sólo incluyen padres, hijos y abuelos, sino también las ramificaciones de tíos y sobrinos.

La lengua

Y luego está el tema de la lengua. Llevo en inmersión lingüística total desde que he llegado. Giada no habla español y, aunque habla un poco de inglés, nos comunicamos en italiano. Por suerte yo ya me defendía un poco gracias a mi pasión por la ópera heredada de mi madre (y por mi costumbre de escucharlas siguiendo el libreto) y también gracias a mi amigo italiano Carlo, que me introdujo en el fascinante mundo del cómic de Rat-Man, de Leo Ortolani. Carlo me mandaba todos los meses un número de Rat-Man en italiano y yo lo devoraba con avidez, lo que me hizo ganar mucho vocabulario y acostumbrarme a la gramática.

El italiano no es difícil, porque es bastante parecido al castellano, aunque yo diría que es mucho más parecido al català. Pero por suerte también lo hablo, así que me resulta más cercano aún.

En común con el català tiene, entre otras cosas, la “s sonora“, las vocales abiertas y cerradas, y mucho vocabulario.

Como lengua es también muy fonética, aunque con algunos cambios con respecto al castellano, como, por ejemplo…

  • Che/Chi” se pronuncia “Ke/Ki
  • Ce/Ci” se pronuncia “Che/Chi
  • Cia/Cio/Ciu” se pronuncia “Cha/Cho/Chu
  • Ghe/Ghi” se pronuncia “Gue/Gui
  • Ge/Gi” se pronuncia “Lle/Lli
  • Gia/Gio/Giu” se pronuncia “Lla/Llo/Llu

Una de las cosas que me vuelve loco es que el pretérito perfecto en castellano se hace siempre con el verbo “haber“, en cambio en italiano se usa el “avere” o el “essere según los casos, casi siempre coincidiendo si el verbo es transitivo o no, pero para mí no es algo tan intuitivo y me equivoco siempre. Por ejemplo:

  • He caminado por la playa 👉 Ho camminato sulla spiaggia
  • He ido a la playa 👉 Sono andato in spiagga

¿Es o no para volverse loco?

Y la otra cosa que me vuelve loco, que ya se intuye en este ejemplo, son las preposiciones, cuyo uso es bastante distinto en italiano, y es lo que hace que rápidamente se detecte a un español hablando italiano.

Al final, como siempre, se trata de acostumbrar el oído y sentir si algo suena bien o mal.

La comida

La comida es tema aparte. Mis intentos de no comer cereales en exceso aquí chocan contra una barrera cultural. Una gran parte de la comida se basa en el trigo. Aquí el diablo no está representado por el 666, sino por el PPP: Pasta, Pan y Pizza.

Y aquí cuando se come pizza, se come PIZZA. No exite el concepto de pizza pequeña o de compartir una pizza o de comer una porción de pizza. No, aquí se come una pizza entera!! Aunque hay que reconocer que la masa es bastante fina y ligera (yo me como una entera sin problema) y que está de muerte. Después de comer pizza aquí, no será lo mismo volver a comer pizza en ninguna pate del mundo.

Y los helados ya es otra liga. Cuando pruebas el helado artesanal italiano, ya no quieres volver a comer otro tipo de helado. Me tengo que contener para no comer helados todos los días.

Otra curiosidad gastronómica de Italia es que en casi todas las comidas se come ensalada (lo que ellos llaman ensalada, que en realidad son hojas de lechuga y tomates servidos sin aliñar y por separado, y luego cada uno se compone la ensalada en su plato), pero se come al final de la comida, no como entrante. Es más bien como un “…y me como unas hojas de lechuga para no sentirme tan culpable de lo que me acabo de meter entre pecho y espalda“.

Y bueno… ya iré contando más curiosidades en futuros posts, que aún hay Italia para rato.

Planes…

Aprovechando que Giada tiene cosas que hacer en Milán, yo voy a ir a pasar unos días en el Lago Como para visitar a los amigos que hice allí cuando vine a Italia en febrero y julio de 2015. Quiero ver muy especialmente a Serena, que me acogió dos veces por couchsurfing, y a Ale y Katia, que han abierto un nuevo restaurante/albergue en Como, el Cascina Respaù.

Luego me volveré a reunir con Giada para hacer un roadtrip por toda Italia, pero eso ya será en los próximos capítulos.

No dejo de sorprenderme de que siempre encuentro en mi viaje a gente maravillosa, y son poquísimas las malas experiencias que he tenido (de hecho, cuando me preguntan por mis malas experiencias, me cuesta encontrarlas). Pero luego recuerdo aquello de que si consigues estar bien contigo mismo, en paz, equilibrado, presente y conectado, si consigues que tu vibración sea alta, el Universo te conecta con las almas que vibran como tú y hará tu camino mucho más agradable.

Siempre habrán obstáculos que salvar, claro…

…pero los obstáculos son el aprendizaje.

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