España (Lanzarote) – 1ª Parte: Invierno en las Islas Canarias

by | 6 Mar 2021 | 0 comments

11 noviembre 2020 – 6 marzo 2021

 

1.906 días viajando…
115 días en Lanzarote…

El 11 de noviembre de 2020 llego a Lanzarote, una de las Islas Canarias. Es probablemente la menos tropical de todas (es la que está más al norte), pero cualquier cosa es mejor que pasar el invierno en Madrid.

No es mi primera visita. Estuve aquí en octubre de 2014 con mi pareja de entonces. Pero ahora va a ser muy diferente, claro. Esto no son unas vacaciones. Esto es…

…vivir viajando.

 

Primer día…

Como ya comenté en mi post anterior, la primera noche la paso muy amablemete acogido por mi amiga Gladys en Las Cabreras. No es hasta la mañana siguiente cuando por fin tengo una visión de la isla con algo de luz… aunque no muy soleado.

Y ésta va a ser una constante durante mis primeras semanas en la isla. Mucha lluvia. Mucha más de la que aquí están acostumbrados. Se supone que Lanzarote es una isla muy seca. La gran ventaja de esto será el espectacular cambio de paisaje que iré viendo durante estos meses, del desierto de roca volcánica a los prados verdes de florecillas amarillas.

He quedado con Liz por la tarde, así que dedico la mañana a hacer una visita a Costa Teguise, el núcleo urbano costero perteneciente al municipio de Teguise.

La casa…

Por la tarde voy finalmente a Tabayesco a conocer mi futura casa y a mis futuros hosts. Me reciben Liz y su hija Tinka. Me enseñan mi habitación y…. vale, no me voy a quejar.

Y, además, tengo un espacio para mí con cocina incluida. ¡Es un lujo!

Los perretes…

Liz tiene 4 perros. Os los presento:

Tasha

Don Pepito

Calima

…y Sina.

Parecen un poco tristes (en especial Sina y Don Pepito), pero es porque al poco de llegar yo, Liz tuvo que irse unos días de viaje, y así es como se quedan cuando no está ella en casa. Son un poco dramas, como puede verse…

Don Pepito es el experto en poner cara de tragedia cuando Liz se va, aunque sea sólo por unas horas. Es más actor que yo.

Porque luego es un bebé que le encanta estar en brazos.

Calima y Don Pepito son de raza papillón, y eso hace que se comporten casi como gatos.

Pero la que realmente me coge adoración y se alegra de verme como loca cada vez que me ve, es Calima.

Y la buena y viejita de Sina, sobre todo me quiere a la hora de comer.

Lo que sí es muy triste es que a los poquísimos días de mi llegada, Tasha se puso enferma por la noche y, a pesar de la visita de urgencia de la veterinara, a la mañana siguiente amaneció sin vida. Ha sido un golpe durísimo para Liz. Al menos me alegro de haber estado aquí para apoyar y ayudar en lo que he podido en estos días.

Los gatetes…

Liz también tiene dos gatas adoptadas que aparecieron un día y se quedaron. Puesto que los perros viven dentro de la casa,  las gatas suelen estar más por los tejados.

Chispa, que sufrió meningitis cuando era pequeña (ahora ya es viejecita) y se quedó completamente sorda. Por eso maulla a gritos cuando pide su comida…

…y Ayla, que por algún extraño motivo que desconocemos, tiene un ojo más grande que el otro.

Aunque se supone que vivien y duermen por los tejados de la casa…

…no puedo evitar consentirlas, y pronto descubren que en mi cocina se está mucho mejor que ahí fuera. A Ayla le encanta ver series conmigo…

…o simplemente estar conmigo mietras trabajo, aunque no siempre me lo pone fácil.

Y Chispa ha sustituido su lugar preferido, la maceta del jardín…

…por el centro de mi sofá, donde quiere pasar el resto de su vida.

Esos sí, lo bueno de que Chispa sea sorda, la pobrecita, es que no se asusta con la aspiradora.

Y por las noches, Ayla ha descubierto que se duerme infinitamente mejor en mi cama que en los tejados.

Mis rutinas…

Como siempre, mis días empiezan al amanecer con una buena sesión de yoga y meditación. No hay nada que siente mejor para el resto del día. Y Liz me enseña el sitio perfecto para hacerlo: La azotea.

Luego viene lo mejor del día, el desayuno. Yo no puedo pasar sin mis huevos ni mi café.

Estuve alojado durante varias semanas en otro de los apartamentos de la casa: El campo. Y en éste, Ayla siempre venía a visitarme durante el desayuno.

aTras el desayuno, viene el trabajo. Dedico toda la mañana a hacer toda clase de currillos y chapucillas para Liz. Sobre todo dedico mucho tiempo a ayudar a John, un trabajador colombiano absolutamente encantador que le lleva a Liz todo el mantenimiento de la casa y con quien me llevo maravillosamente. Y eso se agradece, la verdad. Es fundamental para estar a gusto en un lugar, el llevarte bien con las personas con las que tienes que trabajar y convivir. Y mi relación con Liz, Tinka y John no puede ser mejor.

De los trabajos que he hecho en la casa hablaré en una sección aparte.

Y después de trabajar, llega la hora de la comida. La mayoría de los días de trabajo me ofrezco (y liz acepta encantada) a hacer la comida para todos. Aquí están algunas de mis especialidades e improvisaciones.

Verduras al horno con espárragos y salsa de tomate…

Hojaldres de espárragos…

Curry de verduras con arroz…

Y, sobre todo, mis famosas megaensaladas, que son siempre lo más demandado… y lo más apreciado, hasta por Don Pepito!

Incluso algún postre como galletas de almendras y cacao…

Y las tardes las suelo dedicar a trabajar en mis cosas. Estoy que no paro con las páginas web (contacta conmigo si necesitas mis servicios) y ayudando a mi amiga Gabi con su proyecto Medicina, Nutrición y Psicología. La mayoría de las tardes me voy a lo que ya se ha convertido en mi “oficina”…

Fechas navideñas…

Desde que empecé este viaje, sólo he pasado unas navidades con la familia, las del año pasado. Pero este año me vuelve a tocar lejos, pero muy bien acompañado.

Para Nochebuena, Tinka nos preparó una estupenda pizza vegetariana…

…y para Nochevieja fue Liz la que nos hizo la cena.

A medianoche, subo a la azotea a despedir el fatídico 2020 (aunque yo no me puedo quejar, la verdad). Así que… “Fuck 2020 Hello 2021!!”

Y en Tabayesco no nos falta ni la Cabalgata de Reyes, aunque sea con Covid y a toda leche…

El trabajo…

Mi estancia en casa de Liz es como Workaway, es decir, alojamiento y comida a cambio de mi trabajo. ¿Y qué trabajo? Pues múltiples y muy variados, pero en general, como decía, he estado sobre todo ayudando a John, el que se encarga del mantenimiento de la casa. Y ha sido una experiencia muy especial en la que he aprendido de él un montón de cosas.

Puerta de acceso a los tejados

La puerta que da acceso a los tejados está… cómo decirlo… un poco hecha una mierda. Es lo que tiene que esté expuesta a la lluvia y el sol.

Tanto Liz como John me dejan completa libertad creativa, así que me pongo manos a la obra.

Y así es cómo me quedó.

Pintando el arcón

Pero una de las cosas que más he hecho en este Workaway es pintar. Por ejemplo, pintar de blanco el banco/arcón que ha construido John en el jardín.

Pintando los muebles del jardín

O re-pintar con un barniz protector los muebles del jardín de El Nido (uno de los apartamentos de la casa).

Pintando el suelo de la terraza del jardín

O, ya puestos, también me tocó barnizar el suelo de la terraza del jardín de El Nido.

Pintando la puerta de El Nido

Sí, también pinté la puerta.

Pintando las sillas

Y hasta pinté las sillas de El Nido.

Tejadito enchufe

Pero no todo es pintar. También construí un tejadito para el enchufe programable de una bomba de vaciado. Aunque después tuve que pintarlo también, claro. 😅

Estantería para El Nido

También fabriqué una estantería a medida para un rincón de El Nido… y la pinté, claro. En este caso, utilicé una técnica que me ha enseñado John, que es utilizar pintura a la tiza. Este tipo de pintura se utiliza para dar un acabado viejuno a los muebles de madera. Se le da una primera capa, luego se lija lijeramente para que se vean las vetas de la madera, y luego se acaba con una cera especial protectora.

Estantería de la cocina de El Nido

De hecho, no es el único mueble que pinté a la tiza. Casi todos los muebles de El Nido los pintamos así. Por ejemplo, compramos un mueble de madera cruda de Ikea para la cocina, y así lo dejé de apañado.

Estantería del baño de El nido

Y también hice de cero una estantería para el baño de El Nido, que también pinté a la tiza.

Electricidad de El Nido

Pero no sólo hago muebles y pinto cosas. También me manejo bien con temas de electricidad. Desde que llegué, había un problema con la toma de tierra de la casa que hacía que los electrodomésticos pegaran calambrazos. Estuvimos viendo varias opciones hasta que descubrimos que el problema venía de El Nido, así que dediqué varios días a revisar todo el sistema eléctrico del apartamento…

…hasta que encontré el problema. Alguien había unido un cable de tierra a un cable de fase. Eso hacía que todas las tomas de tierra de la casa llevaran corriente. Una locura.

El Nido

Como puede verse, casi todos los trabajos que he hecho han sido en El Nido, uno de los apartamentos de la casa de Liz. Y es que poco antes de mi llegada el apartamento se inundó por completo. Esto ocurrió porque El Nido es un sótano pegado a un aljibe de la casa y el aljibe se desbordó… y se lio parda, claro.

Cuando yo llegué, éste era el aspecto de El Nido, cuando John aún estaba haciendo de nuevo el suelo.

Y éste es el aspecto un mes antes de irme.

Ni tan mal.

La vegetación…

Como comenté más arriba, las primeras semanas de mi estancia fue un no parar de llover, algo que luego ha sido espectacular para los paisajes de Lanzarote, como veréis en el próximo capítulo cuando haga un relato de todas mis excursiones.

Pero para que os hagáis una idea, así eran las vistas desde la casa poco después de llegar, un día sorprendentemente despejado de mediados de noviembre…

Así se veía ya a mediados de diciembre…

Y ya en febrero…

Paseos con perretes y Mantrailing…

Dos de las actividades más frecuentes que hace Liz con gente de aquí son los Dog Walking de los sabados y el Mantrailing de los miércoles.

Dog Walking

Todos los sábados por la mañana (los que el tiempo permite) Liz acompaña a un reducido grupo de vecinas de Lanzarote (casi siempre alemanas) con sus perros y les hace de guía por rutas poco conocidas. Yo les acompaño por algunas:

19 nov 2020 – Cerca del Mirador de Guinate

Aparcamos en Guinate, un minúsculo pueblo muy al norte de Lanzarote, y desde donde tenemos unas estupendas vistas del Volcán La Corona.

Subimos hasta un punto del acantilado muy cerca del Mirador de Guinate, pero con mejores vistas de la Isla de La Graciosa.

Antes de volver, hacemos un juego de rastreo con Calima, a la que le ha escondido algo debajo del cartel y que debe encontrar por el olor.

28 nov 2020 – Montaña de Guenia

La Montaña de Guenia es una volcán (todas las montañas aquí lo son) cercano a Tabayesco y que ofrece unas rutas fáciles y muy chulas. Aparcamos en la Ermita de Santa Margarita y empezamos la ruta desde ahi.

El camino por el que nos lleva Liz va por dentro del cráter. Hoy, además de Don Pepito, Calima y Sina, vienen Sunny, Tiffy y Ruby.

Una vez arriba del cráter, hago sesión de fotos. Calima está espectacular.

Donde estamos es justo la cresta que separa dos volcanes.

Aquí se puede ver un pequeño resumen del paseo.

Después del paseo, nos vamos a comprar algunas verduras al Mercado Artesanal de Haría, que los sábados tiene este ambientazo.

19 dic 2020 – Volcán Los Helechos

El siguiente paseo al que me apunto es al Volcán Los Helechos. Aparcamos en Máguez al amanecer.

La luz del amanecer tras las nubes es chulísima. El camino va hacia el norte, hacia el Volcán de la Corona, pero para girar luego hacia el oeste.

Hoy vamos con los mismos perros que la vez anterior. Aquí se puede ver quién es quién.

Aquí una bonita pose con vistas.

Y aquí un resumen de la excursión.

26 dic 2020 – Barranco de Tenegüime

El día después de Navidad (Boxing Day), hacemos otro paseo con los mismos perretes. Esta vez vamos al Barranco de Tenegüime, pero en vez de ir por dentro, vamos por el borde izquierdo. Desde aquí se ve el Parque Eólico.

Y aquí estamos subiendo con los 6 perretes.

Cuando miro hacia atrás, se puede ver lo que es la calima.

Aquí un pequeño resumen de la subida.

Y las vistas desde arriba.

Arriba del barranco nos hacemos una sesión de fotos de recuerdo.

Foto de una de las walkers

En el camino de vuelta se puede apreciar hasta qué punto está cambiando el paisaje de Lanzarote. Hacía décadas que no se veía este verdor.

16 ene 2021 – Barranco de Tenegüime

Al mes siguiente, volvemos a hacer otro paseo por el Barranco de Tenegüime, pero esta vez vamos por dentro. Aparcamos cerca de la Ermita de Santa Margarita, con vistas a Guatiza.

El barranco está espectacular, muy verde y con grandes pozas de agua, algo nunca visto por aquí.

Y la vuelta la hacemos por la parte de arriba del barranco. A los perretes de Liz les encanta intentar cazar lagartos.

Y aquí muestro un vídeo-resumen de la excursión.

Mantrailing

El Mantrailing es una especie de deporte o actividad en el que se entrena a un perro para seguir el rastro de una persona mediante el olor. Es el entrenamiento típico para perros de rescate, pero Mantrailing hace referencia específicamente a la actividad deportiva o de ocio.

La especialidad de Liz con los perros es precisamente el entrenamiento del olfato, por eso todos los miércoles tiene un grupo de clientas cuyo perros entrena para esta actividad. La idea es siempre la misma: el que hace de “víctima”, impregna su olor en un pañuelo de papel o tela y lo guarda en un envase cerrado. Este olor se le ofrece al perro mientras la víctima se esconde en algún lugar y luego se deja al perro que encuentre el rastro.

Durante la fase de entrenamiento, la víctima le enseña al perro la recompensa que obtendrá si le encuentra, para aumentar la motivación. Y siempre, una vez que el perro encuentra a la víctima y es recompensado y aplaudido, se vuelve a hacer otro rastreo mucho más rápido y fácil para que el perro quede con una sensaicón de éxito rápido en la memoria, lo cual refuerza el entrenamiento.

Algunos miércoles acompañé a Liz en la actividad y fue de lo más ineteresante. Por ejemplo:

18 nov 2020 – Cerca de Guatiza

En mi primer Mantrailing, Liz nos lleva a una casa abandonada que hay entre Guatiza y Charco del Palo. La mejor en esta actividad es sin duda Calima, que puede seguir un rastro más rápido de lo que yo puedo correr persiguiéndola.

9 dic 2020 – Teguise

Aquí vemos a Calima en plena acción, buscando a Heidi, que se ha escondido en un columpio infantil de la Plaza de Teguise.

Terminamos el entrenamiento casi anocheciendo, lo que me permite tomar esta foto de Teguise con esta maravillosa luz.

30 dic 2020 – Teguise

Este día también vamos a Teguise, pero el entrenamiento lo hacemos al lado del campo de fútbol. En esta ocasión soy yo el que hace de víctima para que Tiffi me encuentre…

…pero resulta que, de nuevo, es Calima la que viene a mi encuentro, porque, al parecer, Tiffi tuvo problemas para encontrar el rastro.

Calima en casa

Y es que, efectivamente, lo del olfato de Calima es de fuera de serie. Cuando Liz me dijo que también etaba entrenada para detectar chinches, le pedí por favor que chequeara mi mochila, porque, después de haber estado en tantos sitios, no siempre demasiado higiénicos, tenía la duda si podría darse el caso de que estuviera llevando chinches de polizones en mi mochila. Así que le preguntamos a Calima.

Y ya veis que no. Incluso, para estar seguros, Liz esconde una muestra del olor de chinches en la mochila como control, y rápidamente lo encuentra.

To Be Continued…

Y paro aquí porque me está quedando un post tan largo que WordPress está a puntito de tirármelo a la cara.

Me quedan por contar todas las excursiones que hice por Lanzarote y La Graciosa durante estos 4 meses, así como mi despedida de la isla. Pero se eso será…

…en el próximo capítulo.

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