España (Madrid) – Unas semanas por Madrid

by | 28 Mar 2021 | 0 comments

6 – 28 marzo 2021

 

1.928 días viajando…
5 días de mototrip…
17 días por Madrid…

El 6 de marzo de 2021 doy por terminado mi invierno en Lanzarote. Han sido casi 4 meses de estancia en un mismo lugar. Todo un récord para mí.

Mi siguiente etapa serán unos días en Madrid, para visitar amigos, que ya los echo de menos.

Pero, para eso, primero tengo que llegar hasta allí. Voy a aprovechar la ocasión para hacer un mini-mototrip de unos pocos días.

Así que, tras las despedidas… aquí estoy preparado para salir.

El mototrip (6-10 marzo)

Para ir de Lanzarote a Madrid en moto, lo primero es el ferry, claro, que te deja en Cádiz. El resto decidí tomármelo con calma en 3 relajadas etapas de 200 kms cada una.

Ferry Arrecife-Cádiz (6-8 marzo)

El ferry a Cádiz operado por Trasmediterránea sale únicamente los sábados a las 23h. Nos hacen ir con mucho tiempo por temas de aduanas y Covid y, como era de esperar, luego nos hacen esperar una eternidad. Pero, al final…

Dadas las horas que son, simplemente como algo y me busco un rincón donde poner la esterilla y tratar de dormir. Nada de camarote, claro… economía de guerra.

El mar está movido como pocas veces había visto. El barco da saltos como de dos metros  de altura que hacen que sea muy difícil andar sin agarrarse a nada. Así que imaginad lo que es dormir en semejante tío vivo.

Visto lo visto, en cuanto amanece, me levanto. Mi plan era hacer yoga en cubierta con el sol saliendo y tal… pero sigue siendo difícil mantenerse en pie, así que como para intentar hacer posturitas y asanas. ¡Juas!

Así que me voy directamente a por el desayuno. Esta vez, por suerte, sí soy consciente de que las comidas están incluidas en el billete, no como en el viaje de ida, cuando me llevé mi propia comida y flipaba de que todo el mundo comía en el comedor. 🤦‍♂️

El desayuno incluye dos bebidas, para que puedas tomar café y zumo. Yo voy directamente a por dos cafés. 😅

Por la mañana el mar sigue movidito, pero se va calmando hacia la tarde.

El viaje de ida eran 27 horas que, en la práctica, al salir a mediodía, eran una tarde, una noche y llegaba por la tarde del día siguiente. El de vuelta, curiosamente, son nada menos que 32 horas, supongo que tenemos los elementos en contra, y, al salir tan tarde, supone dos noches y un día.

O sea, que hay una segunda noche de dormir en el suelo. Pero esta vez, con el mar más tranquilo, consigo dormir estupendamente. Es curioso lo que me he acostumbrado a dormir en cualquier sitio. Incluso en el suelo entre butacas.

El ferry llega al Puerto de Cádiz a las 8 de la mañana del 8 de marzo. Paso sin problemas el control de la Guardia Civil (tengo excusa médica para ir a Madrid) y… ¡aquí estamos!

Cádiz-Córdoba (8 de marzo)

Cádiz-Córdoba por carreteras secundarias: 255 Kms

Como siempre, le digo a Google Maps que me lleve evitando las autopistas. Esto hace el viaje muchísimo más agradable y tranquilo.

A pesar de los dos cafés del desayuno, necesito un tercer café para el viaje, así que hago una parada en la Venta de Cartuja, justo después del Puente de la cartuja, a la altura de Jerez de la Frontera.

El por qué voy por carreteras secundarias es más fácil explicarlo con imágenes de lugares como éste:

Necesito un sitio para repostar, pero creo que éste no va a ser.

Un último café en El Ancla, en Carmona (Sevilla).

Y sobre las 15h ya estoy en Córdoba. En principio me iba a quedar en casa de Wafaa, una maravillosa chica marroquí de Couchsurfing, pero, en el último momento, sus compañeros de piso han preferido que no. No hay problema, siempre hay opciones. En nada ya estoy alojado en el Mamre Hostel, que está prácticamente vacío.

Anque no puede alojarme, Wafaa se ofrece a enseñarme Córdoba y me cuenta muchas cosas interesantes. Sobre todo me permite ver este viaje desde la perspectiva del privilegio. Muchas veces se me olvida lo fácil que es viajar con un pasaporte español. Ella me cuenta lo complicado que es viajar para alguien como ella, y que está en Córdoba mientras dure su visado de estudiante, pero que luego le tocará volver.

Córdoba-Valdepeñas (9 de marzo)

Córdoba-Valdepeñas por carreteras secundarias: 241 Kms

A la mañana siguiente, tras un buen desayuno, ya estoy listo para ponerme en marcha de nuevo.

Hay lugares como éste, que merecen hacer una parada para tomar una foto.

Una parada de descanso en el café Antonio Vacas Menor en Cardeña

…y, en nada, ya estoy en Valdepeñas.

He quedado para comer con mi maravillosa amiga Elena y con su amiga María, quien resulta ser la dueña de la Taberna La Dulce Harleey, un bar de moteras que hay en Alcalá de Henares.

Y acabamos tomando cócteles en Margarita Qué. Menos mal que ya no tengo que coger la moto hoy.

Valdepeñas-Madrid (10 de marzo)

Valdepeñas-Madrid por carreteras secundarias: 223 Kms

Lo primero es lo primero: Un estupendo desayuno con Elena en La Croissanteria.

Despedidas… y de nuevo en la carretera. La primera parada para el segundo café es en Mora (Toledo), concretamente en el Mesón el Cazador (vaya nombrecito 🤦‍♂️).

Otro momento carreteras secundarias

Al no ir por autopista, me toca cruzar Aranjuez de lado a lado.

Y para las 15h ya estoy en mi nuevo destino, el Arc House Hostel de Madrid.

Arc House Hostel (10-14 marzo)

Los primeros días en Madrid los pasaré en el Arc House Hostel, al ladito de la Puerta del Sol. El hostel ocupa la primera planta del número 1 de la calle Victoria de Madrid. Está al 50% de ocupación, por temas pandémicos, lo cual se agradece. Es limpio y el personal muy amable. La única (gran) pega es que no tiene cocina, sólo un espacio con nevera, fregadero y microondas. Así que me tendré que apañar las comidas con el microondas, algo que no me entusiasma.

Miércoles – Pero lo importante es que ya estoy en Madrid, lo más parecido que tengo a decir que estoy en “casa”.

y lo primero es lo primero… tomarme una cañita con Mer, claro. En nuestro habitual chino-castizo Sotillo’s.

Jueves – La mañana siquiente, cuando salgo del hostel, me encuetro un evento en la Puerta del Sol, con la presencia de la Presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde. Tardo un poco en recordar que estamos a 11 de marzo. Es el aniversario del 11-M.

Cuando termina la maravillosamente suave música de mozart, de repente suena a toda volumen por megafonía el estridente himno de España. Como un resorte, me doy la vuelta y me voy (sí, delante de la presidenta y del alcalde). Mientras me marcho de la plaza, veo con asombro a la gente parándose en medio de la calle y llevándose la mano al pecho.

No puedo evitar sorprenderme ante cualquier muestra de patriotismo o nacionalismo. Me cuesta sentirme orgulloso de haber nacido aleatoriamente en un pedazo de tierra delimitado artificialmente. Como mucho, me siento un privilegiado, pero no especialmente orgulloso de algo que eligió mi alma antes de que naciera mi mente.

Recomiendo el libro Sapiens: De animales a dioses de Yuval Noah Harari, para quitarse tanta tontería antropocentrista.

Hoy me voy a Alcobendas porque he quedado con Erika, que no sólo es una de mis mejores amigas, sino que es también mi dentista. La verdad es que le debo gran parte de mi salud dental. Hemos quedado en su clínica DentiStudio para una revisión y para irnos a comer después.

Viernes – El viernes quedo con mi ex-jefe y sin embargo súper-amigo Jorge. Hemos quedado en uno de mis sitios favoritos de La Latina, el Dr. Limón.

Por cierto, esa noche, cuando estoy volviendo al Hostel… así de animada está mi calle.

Sábado – Cuando conocí en Valdepeñas a María, la dueña de La Dulce Harleey, me insistió mucho que fuera a visitarla, así que hoy es el día. Me voy con la moto hasta Alcalá de Henares.

La Dulce Harleey no es sólo famosa por ser uno de los poquísimos bares de moteras, sino que es el único al que un ayuntamiento le ha hecho una estatua delante.

La terraza está petada y paso una tarde estupenda con la gente. María me presenta como el viajero motero.

Y acabo haciéndome fotos con el staff, claro.

Domingo – Fin de la primera etapa. empaqueto la mochila, digo adiós al hostel y pongo rumbo norte.

Cabanillas de la Sierra (14-20 marzo)

Mi siguiente destino es la casa que mis amigos Lau y Óscar tienen en Cabanillas de la Sierra, en la sierra norte de Madrid, y donde me han invitado a quedarme con ellos unos días.

Domingo – Y empiezo mi estancia allí con una quedada para comer con buenos amigos.  Aunque soy el primero en llegar.

Estamos Lau y yo, pero pronto se van uniendo Óscar, Mer, Txarly… y Chichotas, claro, el perrete de la casa. Y poco después llega una vecina, Susana, con su perrita Rasa. ¡Ya estamos todos!

Después de comer, nos damos un paseo con Chichotas hasta el Cerro Monte.

Foto de Lau

Foto de Lau

Y la vuelta es un tanto accidentada para las zapatillas de Mer.

Lunes – Lau y Óscar se van a currar muy temprano y me quedo solo con Chichotas. Como es un cachorro, no quiere más que atención y jugar. En cuanto me descuido, me coje una de mis botas, se la lleva y se sienta lejos con cara de “si la quieres… ven a por ella”. 

Y claro, para Chichotas el yoga es también un juego. 

Después de la sesión de yoga viene un buen desayuno. Son huevos revueltos con guisantes y champis. Lo mejor es que los huevos son de las gallinas que tengo ahí delante. Chichotas no quita ojo y no pierde ocasión de meter el hocico.

Voy a aprovechar estos días en la sierra para hacer algunas excursiones por la zona. Lau y Óscar me han recomendado unas cuantas.

Empiezo por el Cerro El Pendón, un pequeño pico de 1.545 m, muy cerca de Bustarviejo. Aparco la moto en el Cementerio de Bustarviejo, desde donde sale el sendero para subir.

El relato de la subida viene relatado en este video-resumen.

Me lleva poco más de una hora llegar hasta el pico de El Pendón. Una vez ahí, me hago la foto oficial, claro.

No es un pico especialmente alto, pero las vistas desde aquí son impresionantes. Se ve muy bien Madrid, Manzanares el Real, La Pedriza, Bustarviejo…

Aquí está el mini-relato de la bajada.

He subido la excursión a mi perfil de Wikiloc, como legado para la posteridad.

Martes – Cambio de lugar para hacer yoga, buscando el primer sol de la mañana, porque hace un frío que pela por aquí. Chichotas ya me está esperando, claro.

Los dos gatetes de la casa, Miau y Nº1, siempre aparecen por la mañana en la cocina para pedir su comida. Son muy asustadizos, pero, por una vez, se medio dejan tocar.

Después del yoga y del desayuno de los gatetes, viene mi desayuno. Esta vez hago un experimento con los huevos de las gallinas y un tomate.

Y queda algo muy presentable.

Le excursión de hoy me la ha recomendado Óscar. Se trata de la Dehesa de Navalvillar, a la que se accede desde el Parking que hay justo al lado de la Base de Helicópteros de las FAMET, que es donde trabaja Óscar.

El lugar es increíble… y como está prohibido acceder con perros, está lleno de conejos que corren libremente por el prado.

Camino en dirección este hasta el Arroyo de Tejada.

Voy siguiendo el arroyo en dirección sur.

Y cuando me he alejado bastante, giro hacia el oeste, para regresar hacia la entrada de la dehesa dando un rodeo.

Llego hasta la base de las FAMET y la voy rodeando. No puedo evitar fijarme en que, tal y como han puesto la alambrada a esta altura… ¡yo quepo por debajo! 😅

Y así son las vistas desde el mismo parking.

Después del paseo, Óscar me invita a una birrilla y me enseña la base por dentro. Incluso puedo subirme a uno de los Chinook (helicópeto del doble rotor del ejército) desmontados que tienen en revisión. Ha sido de lo más interesante.

Miércoles – Mi rutina mañanera habitual: Yoga con Chichotas… y su cara de pena en el desayuno.

La excursión de hoy es a La Pedriza. Me hace especial ilusión, porque es, sin duda, la montaña que más veces he recorrido. Hubo un tiempo en el que iba todos los fines de semana a hacerme rutas en solitario y descubrir rincones escondidos. La última vez que vine fue con mis amigas Mer y Mims en noviembre de 2015, muy poco antes de empezar mi viaje. No había vuelto desde entonces.

Mi idea es visitar lo que llaman la Raja de la Pedriza, una enorme y espectacular grieta muy utilizada por los escaladores y en la que yo hice un curso de escalada allá por 2014. Tenía muchas ganas de visitarla de nuevo.

10:26 – Para ello, aparco en un parking que está muy cerca de la Raja.

Y ahí está de nuevo, mi amada Pedriza. Sus rocas de granito le dan un aspecto único.

10:39 – La Raja de la Pedriza tiene dos alturas. Me he me colado por la de abajo, pero la interesante es la de arriba. Así es el aspecto desde dentro. No hay absolutamente nadie, es espectacular.

Aquí un vídeo-resumen de la llegada a La Raja y un poco más allá.

10:52 – Efectivamente he llegado a un rincón con unas vistas increíbles… y lleno de cabras montesas.

11:33 – Desde ahí, sigo por un camino que viene indicado en mi mapa de OsmAnd, pero luego voy siguiendo otros senderos que ya no vienen indicados, llegando a rincones en los que no había estado nunca.

12:04 – Hasta que llega un momento en que la jara es tan espesa que ya no puedo avanzar más, así que opto por volver, pero por otro camino. Aquí un resumen de esta etapa.

12:23 – Efectivamente, vuelvo a encontrarme con otra manada de cabras montesas, y esta vez muy cerca. La verdad es que impresiona tener que pasar al lado.

12:30 – LLego hasta un enorme prado de césped rodeado de rocas. Vaya lugares tiene La Pedriza. Y sigo sin encontrarme con nadie, al menos humano.

Porque en este mismo prado me encuentro una cabra… con no muy buen aspecto.

12:47 – Me encuentro una especie de refugio que alguien ha montado por aquí. Parece más cómodo que muchos de los lugares en los que he estado. Estoy por quedarme a vivir.

12:53 – Paso de nuevo por La Raja. Así se ve desde arriba.

13:10 – Vuelta al parking. Aquí un pequeño vídeo-resumen de la vuelta.

Han sido casi 3 horas de excursión que, por supuesto, he subido a Wikiloc, ante la masiva demanda de que comparta mis excursiones.

Esa misma tarde, salgo con Lau a pasear a Chichotas, que está emocionado con su encuentro con un caballo.

Jueves – Lo del desayuno y Chichotas… empieza a ser tradición.

Hoy no hay excursión. Me tomo el día de descanso, trabajo online y disfrutar de la compañía de Chichotas.

Por la tarde, echo una mano a Óscar en la construcción de una valla anti-Chichotas para el huerto.

Se trata de poner postes, travesaños y, luego, la alambrada. La puerta ya la tenía hecha días atrás.

Ya sólo queda cortar los trozos de poste sobrantes…

Foto de Óscar

Y así de chulo nos queda.

También dedicamos las noches a echarnos unas partidas de ajedrez de lo más emocionantes.

Viernes – Último día en casa de Lau y Óscar. Mañana me voy por la mañana. Cabanillas se despide de mi a lo grande.

Aquí jugamos todos al ajedrez… menos Chichotas, vale.

Sábado – Y llega el momento de las despedidas. Millones de gracias a Lau y Óscar por acogerme durante esta semana. No he podido estar mejor. Tengo que volver. Y, sobre todo, me despido del big-boy. Nos vamos a echar de menos.

Madrid (20-28 marzo)

Y mi última semana en Madrid la pasaré en el Barrio de Tetuán de Madrid, cuidando una vez más de mis gatetes preferidos: Telmo y Mayo. Así fue mi llegada.

No sé qué más puedo contar de Telmo y Mayo que no haya contado ya en los numerosos posts en los que no he parado de hablar de ellos.

Pero es que sólo hay que verlos. 

Y están especialmente felices desde que se mudaron a este piso con terraza. Antes prácticamente no conocían el sol y ahora no pueden vivir sin él.

Y la terraza ha traído otra fascinación… ¡las palomas!

Telmo es para comérselo…

…pero lo de Mayo es un caso aparte. Primero su obsesión con mis pies.

Y luego está su manía de que el mejor sitio para dormir por la noche es mi cuello.

Pero está claro que nuestra adoración es mutua.

Ésta es una semana de relax y trabajo online… y de quedadas con amigos, por supuesto. Muy especialmente con mi pareja preferida, Gabi y Beltrán, con quienes quedé en la terraza de verano de Matadero Madrid, donde haces tus pedidos por WhatsApp y donde te ponen la mejor cerveza IPA de grifo que he probado en Madrid (eso sí, a 4€ cada una).

También tuve la magnífica oportunidad de ir al Teatro de la Comedia de Madrid para ver El Príncipe Constante, de Calderón de la Barca.

Fui invitado por mi amigo Jorge, que es nada menos que el ayudante del director, Xavier Albertí.

Despedida

Y así llegamos al día 27 de marzo de 2021, mi último día en Madrid. Y es impresionante ver cómo Telmo y Mayo saben cuándo van a regresar sus papis. Aquí está Telmo mirando a la puerta unos minutos antes de que entren Mer y Txarly.

Paso el resto del día con ellos, de cerves y despedidas y, al día siguiente temprano, ya estoy listo para volver a echarme a la carretera.

¿Para dónde?… Pues ahora voy a lo que probablemente es la cosa más cercana a mi segundo hogar, Catalunya. Voy a pasar unos días en casa de Marta en Vilassar de Mar, para disfrutar de su compañía y la de sus hijas, y para ayudarle a hacer unas chapucillas en su piso, y aprovecharé mi estancia para presentarme al casting de Billy Elliot el Musical, que se debía haber hecho en Barcelona el otoño pasado, pero que se suspendió por la pandemia y que parece que por fin se va a hacer la próxima temporada.

Conclusiones…

Aunque me encanta la idea de haber dejado de llamar casa a ningún lugar, supongo que madrid es lo más cercano que queda de ese concepto.

Porque al final, como siempre, no es el lugar, sino la gente lo que convierte en especial un sitio. Y el ratio de amigos por habitante que tengo en Madrid, no lo tengo en ningún otro lugar del mundo.

Y es verdad que 5 años viajando hacen que disminuyan y se pierdan muchas de las conexiones de tu pasado. Pero también es verdad que sabes que las que quedan, son las de verdad.

Por eso nunca voy a dejar de pasar por Madrid siempre que pueda…

…porque los amigos son la familia que elegimos.

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