28 marzo – 25 abril 2021

 

1.956 días viajando…
2 días de mototrip…
16 días en Vilassar de Mar…
9 días en Barcelona…
4 días en Cal Cases…

El 28 de marzo de 2021 me voy de Madrid. Mi nuevo destino es Catalunya, donde voy a pasar una temporada, sin demasiados planes.

Como siempre (bueno, desde hace un año), me  voy con Gaby, mi Rocinante con ruedas que lleva conmigo ya un año, desde que la compré en Vitoria el 4 de marzo de 2020, justo antes del apocalipsis.

Foto de Txarly

El mini-mototrip

(28-29 marzo)

Mi primer destino en Vilassar de Mar (Barcelona). Para ir de Madrid a Catalunya, lo hago, como siempre, en dos etapas y por carreteras secundarias.

Madrid-Mas de las Matas (28 marzo)

Tetuán (Madrid) – Camping Palanca del Más (394 kms)

Mi primera etapa será hasta Teruel, que es más o menos el punto intermedio de mi viaje. He intentado conseguir algún Couchsurfing por la zona, pero entre el tema Covid y el hecho de que la aplicación ha empezado a cobrar a los usuarios, cada vez es más difícil conseguir un host. Así que al final he optado por alojarme en el mismo sitio en el que estuve en el viaje en dirección contraria en octubre, el Camping Palanca del Mas.

Pero vayamos por partes. Salgo sobre las 10:10 de casa de Mer y Txarly en el barrio de Tetuán de Madrid.

12:00 – Mi primera parada para mi segundo café del día es en el Bar Colón, en Espinosa de Henares. Es de este tipo de pueblecitos que sólo te encuentras cuando conduces por carreteras secundarias. Si viajas por autopistas, sólo ves horripilantes estaciones de servicio.

13:10 – Hago una parada a la altura de Sigüenza para sacar una foto y dejarme invadir por los recuerdos. Mi tío Nicolás tiene un chalet aquí y recuerdo con especial cariño las visitas que le hacíamos cuando yo era pequeño, para ver a mis primos Nicolás, Pablo y Luis.

14:06 – ¡Lunchtime! Me he traído los ingredientes para hacerme una ensalada, que me preparo alegremente en una Fuente de Agua Natural que hay en la carretera N-211 a la altura de Anquela del Ducado (Guadalajara). La comida sabe mejor cuando es al aire libre.

15:00 – Y el café me lo tomo en el Café Saldaña, en el centro histórico de Molina de Aragón (Guadalajara).

16:12 – Otro lugar que merece una foto y es buena excusa para estirar las piernas, el Puerto de Bañón, ya en Teruel.

Un problema derivado de poner el móvil en un soporte en el centro del manillar, es que, a veces, me tapa el indicador de gasolina. De repente siento que la moto se empieza a parar y veo que me he quedado sin gasolina. Por suerte, las Honda CBF250 como la mía, tienen un depósito de reserva para estos casos, que puedes activar con una llave en el lado izquierdo del motor. Me ha pasado tantas veces, que ya sé activarlo en marcha antes de que se pare.

Pero veo que la próxima gasolinera está a 25 kms. No sé yo si da para tanto.

17:18 – Cuando paso por La Mata de los Olmos (Teruel), veo que la terraza del bar Emilio Gastro Grill está muy animada de gente, así que me paro a tomarme una sin y preguntar a la camarera dónde puedo encontrar gasolina en el pueblo.

La camarera hace lo que me temía. A voces…

– ¡¡A ver, señores, que este chaval se está quedando sin gasolina, ¿alguien sabe dónde hay?!!

Y se monta la fiesta, claro. Todo son preguntas, risas y buen rollo. Les explico que voy con la reserva desde hace 10 kms y que Google Maps me dice que la próxima gasolinera aún está a 15 kms, que no sé si me da.

– ¡¡Qué síííí, claval, ya verás como llegas. Además es cuesta abajo, si se te para el motor, no frenes y ya está!!

Y más risas. 

Aprovecho el rato para mirar en Google el tamaño del depósito de reserva de la Honda CBF250. Al final lo encuentro: 2,5 litros. Da para 50 kms por lo menos. De sobra. Me quito un peso de encima. Lo celebro con mis compañeros de aventura, y me despido muy agradecido.

A las 18:00 llego por fin al Camping Palanca del Mas en Mas de las Matas (Teruel), otro de esos pueblecitos medievales preciosos que sólo ves si te alejas un poco de las autopistas.

El dueño me ha reservado el mismo alojamiento de la otra vez (¡se acordaba de mí!), esta estupenda caravana con baño y cocina.

Como se puede ver, han sido casi 8 horas para hacerme 400 kms (mi límite diario). Ya digo que me tomo estos viajes con muchísima calma, porque para mí no se trata de llegar al destino, sino de disfrutar del viaje. Y esto vale lo mismo para cada etapa, para el viaje en su conjunto y para la vida en general.

Paso la tarde disfrutando del atardecer dando una vuelta por los alrededores…

…y tomando una cañita (de las de verdad, ahora ya sí) en el bar del camping, que está de lo más animado.

Mas de las Matas-Vilassar de Mar (29 marzo)

Camping Palanca del Mas (Teruel) – Vilassar de Mar (Barcelona) (303 kms)

La segunda etapa de mototrip empieza a las 09:00 de la mañana, con un muy necesitado café.

09:50 – Esta etapa va a ser más corta y más rápida que la de ayer, que he quedado para comer. Primera parada para foto obligada en el Embalse de Calanda.

11:05 – Segunda parada para segundo café (esta vez con pecado incluido) en el Forn i Pastisseria Federico, en Gandesa.

13:21 – Y una última parada para un último café (bueno, nunca es el último del todo) en la Calsoteca, en Avinyó Nou (Barcelona), muy cerca ya de Barcelona.

Con Marta en Vilassar de Mar

(29 marzo – 9 abril)

Y ya estoy en casa de Marta. Me quedaré aquí 10 días disfrutando de la hospitalidad de su familia y echando una mano en chapucillas de la casa.

Llego en plena Semana Santa y Aina ha estado trabajando intensamente para tener lista su Mona de Pascua.

Mini-roadtrip al Montseny (2-4 abril)

Pero no todo va a ser trabajar. Lo mejor de estos días es la escapada de 3 días que hicimos Marta y yo al Montseny.

2 Abril – Hotel San Bernat y Campins

El primer día aparcamos en el aparcamiento del Hotel Sant Bernat, que está por la parte alta del Montseny y del que salen varias rutas para andar.

Tomamos el camino que va hacia el norte y, de repente, nos encontramos este espectacular árbol hueco.

Foto de Marta

Seguimos la senda un rato más…

…pero no tardamos mucho en salirnos del camino y explorar a lo cabra.

Vídeo de Marta

Después del paseo, hacemos una visita a la Capella de Sant Bernat de Menthon.

Como prácticamente no hay sitios permitidos para pernoctar en el Montseny, esa noche dormimos en el precioso pueblecito de Campins, en cuyo parking del colegio sí está permitido pasar noche.

3 Abril – El Pantano de Santa Fe y Sant Marçal del Monseny

Al día siguiente, nos dirigimos al Pantà de Santa Fe, para hacer una excursión por allí. Se nota que es sábado, porque nos cuesta encontrar dónde aparcar.

Desde el aparcamiento no hay un camino muy directo al pantano, pero da igual, tiramos en línea recta igualmente.

Llegamos hasta la presa del pantano.

Desde ahí vamos hacia el este por el Camí de Can Folguerola, pero pronto nos deviamos hacia la derecha, siguiendo un camino mínimamente indicado con pequeños hitos, que se intuyen más que se ven.

Hasta que por fin, después de muchas risas, llegamos al río.

Aquí va un vídeo-resumen de la bajada y las risas.

Y así de espectacular es el sitio que hemos encontrado.

Para no volver por el mismo camino, cruzamos el río y volvemos por el camino del otro lado.

…y triunfal llegada a la carretera.

Para pasar la noche, buscamos algún lugar cercano en el que no esté expresamente prohibido pernoctar y, después de mucho mirar, finalmente encontramos un aparcamiento en el Coll de Sant Marçal en el que no pone nada.

Nos damos una vuelta por los alrededores y descubrimos algunos sitios curiosos, como esta cruz

La Font Bona, con un agua más que bona…

La Taula del Tres Bisbes, la Ermita de Sant Marçal de Monseny, etc…

Pero lo más interesante es que es justo el punto de partida de la excursión al Pico de Matagalls por el lado este. El acceso desde el oeste se hace desde Coll Formic. Y existe otro acceso desde el sur que parte, precisamente desde el Hotel Sant Bernat, donde estuvimos ayer.

Pero esta excursión la dejamos para mañana…

4 Abril – Matagalls

…Y ya es “mañana”. A las 10:30 iniciamos el ascenso por el camino que sale del otro aparcamiento, muy cercano al nuestro.

12:13 – Llegamos al Coll Pregon, un prado muy amplio donde todo el mundo hace una parada para descansar de la fuerte subida que ha habido hasta ahora y comerse el bocata.

12:30 – Tras una breve pausa, seguimos subiendo alegremente. Se nota que es domingo, esto parece una autopista.

12:30 – Y muy poco después, vemos la cima, marcada con una enorme cruz. Es curioso e interesante la cantidad de simbología católica que hay en la cultura catalana.

12:44 – Y aquí la retransmisión en directo de la épica llegada.

El pico de Matagalls (1.697 m), merece una buena sesión de fotos y, por supuesto, una “foto oficial“. Marta hace los honores.

Foto de Marta

Foto de Marta

14:07 – Poco después iniciamos el descenso, con algún resbalón que otro…

Hasta que llegamos al coche y vuelta a casa. Se acabó el finde.

Casting de Billy Elliot

Hace justo un año, también estaba por Catalunya cuando se convocaron audiciones para la producción del musical Billy Elliot en Barcelona. Yo me apunté para el personaje de Jackie, el padre de Billy, pero pocos días antes de la prueba se canceló todo por la pandemia y yo me fui a Menorca a pasar el confinamiento.

Hace unas semanas leí en la web que estaban, de nuevo, “buscando a Billy“, así que contacté con la productora, Som Produce, para peguntar si también había audiciones para el resto de personajes. Me contestaron rápidamente diciendo que contaban conmigo para hacer las pruebas, de nuevo para el padre de Billy, y que debía presentar 2 escenas y una canción… ¡en vídeo!

Y es que, desde la pandemia, gran parte de los castings ya no son presenciales, sino que son self-tape, es decir, grábatelo tú mismo.

Al oír esto, entré bastante en pánico. A la complejidad de tener que prepararte unas escenas, se unía ahora la complejidad de buscar un espacio y unos medios técnicos suficientemente decentes como para presentar algo presentable.

Como la oportunidad era demasiado buena (me encanta el personaje de Jackie y creo que me viene al pelo) y el miedo a no prepararlo bien demasiado grande, al final decidí compartir parte de la responsabilidad y contraté a la maravillosa coach actoral Romina Cocca, que no sólo te ayuda con la preparación del personaje, sino que también se encarga de todo el tema de la grabación, entregándote al final las escenas ya grabadas y preparadas para entregar. Y además, Marta me estuvo ayudando a apenderme el texto durante días. No se puede pedir más.

El trabajo con Romina fue estupendo y pude entregar un material del que estaba realmente orgulloso.

Ahora… a esperar. Es el típico “ya le llamaremos“.

Foto de Romina

Poco después llega el día de volver a despedirme de Marta y de Vilassar de Mar para un nuevo destino. Vilassar me despide así…

Housitting en l’Eixample

(9-18 abril)

El 9 de abril de 2021 marcho para mi siguiente destino, un Housesitting en el barrio de La Dreta de l’Eixample de Barcelona cuidando de Saffron, una preciosa y timidísima gata bengalí.

La vivienda es un enorme apartamento con muchos espacios (tardo un buen rato para ir desde mi habitación hasta la mesa de trabajo), pero mi espacio preferido es, precisamente, la mesa de trabajo.

Bueno, en realidad es mi segundo espacio preferido. El primero es éste.

Saffron

Pero lo más importante de esta casa es, por supuesto, la que la habita, Saffron.

Saffron es una gata bengalí que se caracteriza (aparte de por su evidente belleza) por dos cosas: su timidez y su apetito insaciable.

Tuve que tener bastante paciencia e ir muy despacio para lograr ganarme su confianza.

Y ésta es Saffron cuando me pide de comer mientras me acompaña a la cocina, aunque luego su timidez es más grande que su hambre.

Y aquí es cuando ya me voy ganando su confianza y se empieza a dejar tocar.

Y ésta es Saffron poniéndome caritas para que le dé más pienso. Y es que es de los pocos gatos que he visto que prefiere, con diferencia, el pienso a las latitas de comida húmeda.

Una vez que me he ganado su confianza, ya me puedo hacer unos selfies en condiciones.

Casting

Y mientras espero el resultado del Casting para Billy Elliot, mi agencia, Mabel Humer, me envía convocatoria para otro self-tape, en este caso para un anuncio de un supermercado. Siempre te insisten en que busques un fondo neutro para grabar tus castings. En esta casa, esto es lo más neutro que fui capaz de encontrar.

Aunque fui opción para el anuncio (opción significa finalista. Casi siempre soy opción, porque mi agencia sólo me manda a perfiles en los que encajo bien), al final no hubo suerte. Una pena. Un rodaje es siempre algo muy divertido.

Barcelona

Y ya que estoy aquí, aprovecho para hacer algo de turismo en una de mis ciudades favoritas del mundo.

Arc de Triomf

Y, sobre todo, uno de mis lugares favoritos, el Bornet, en la mejor zona de El Born, regentado por mi amiga Carmen.

Como ya he comentado en otras ocasiones, el Bornet es un café especialmente Dog Friendly, lo que lo convierte en el sitio ideal para alguien como yo.

Despedida

Y así de rápidos han pasado estos 9 días en Barcelona. Llega el día de la despedida y hasta Saffron me pone cara de que no me vaya.

De nuevo por Vilassar

(18-21 abril)

Antes de mi siguiente destino, paso unos días en casa de Marta para terminar algunos de las chapucillas que quedaron pendientes.

También aprovecho estos días y su estupenda terraza, para actualizar un poco mi web.

Y también aprovecho para hacer algunas excursiones por la zona, como…

19 abril – Subida al Turó del Oriols cerca de Argentona (Catalunya). Mientras estoy subiendo, esto es lo que me encuentro…

Y así son las vistas desde lo alto del turó.

20 abril – Escapada con Marta a San Pol de Mar

…donde me quedo especialmente impresionado con la Ermita de Sant Pau y, en especial, con las casas adyacentes a la ermita.

Y de nuevo por Cal Cases

(21-25 abril)

Y, por supuesto, no puedo pasar por Catalunya sin hacer una visita a mis amigos de Cal Cases.

Es ya mi 5ª visita a esta maravillosa comunidad de familias en la comarca de El Moianès, donde me siento como en casa.

La primera fue en julio de 2018 en mi mototrip por el norte de España.

La segunda fue en marzo de 2020, justo después de comprarme la moto y antes de irme a Menorca para pasar el confinamiento.

La tercera fue en julio de 2020, cuando fui expresamente para cuidar los gatos de Núria.

Y la cuarta fue entre agosto y octubre de 2020, cuando por fin pude pasar una temporada larga como voluntario en Cal Cases.

Esta vez vengo de visita, para ver a mi amiga Núria, a su gato Dante…

…para comprobar que la escalera que construí ha aguantado bien el invierno…

…y para compartir unos días con toda la gente maravillosa de aquí. Pero eso no quita que siempre que vengo me gusta echar una mano en lo que necesiten. Ya sea con la leña…

…o haciendo pan. Y es que he tenido la fortuna de conocer a Jordi, el nuevo voluntario que lleva ya 6 meses aquí. Es impresionante todo lo que sabe y una de sus muchas habilidades es hacer pan y me ha invitado a ayudarle para hacer la producción para la casa.

Jordi guarda la masa madre en su habitación y la cuida como si fuese una mascota. La Masa Madre no es más que una masa de harina de trigo con agua, a la que se le ha dejado fermentar. Esta mezcla fermentada se puede conservar durante años si se cuida bien y de ella se va cogiendo una parte cada vez que se va a hacer pan, y al resto se le añade más harina y se guarda para la siguiente. Es parecido a hacer yogurt. La gracia de todo esto es no tener que usar levaduras artificiales de ningún tipo. Se usa la propia levadura generada naturalmente por la fermentación.

El día antes de hacer el pan, Jordi ha preparado la masa completa que vamos a usar para el pan mezclando parte de la masa madre con más harina y agua, y lo ha dejado tapado en un lugar cálido (la temperatura es muy importante). La idea es que la “madre” fermentará la mezcla para usarla al día siguiente.

El sábado por la mañana temprano ya tenemos la masa lista debajo de la manta. Lleva sólo harina, agua, sal y aceite (y a la mitad le añadimos semillas). El primer paso de la mañana es engrasar ligeramente con aceite de oliva los moldes que usaremos. Nada menos que 30.

Mientras, Jordi está calentando el horno exterior. Es muy interesante. El horno se calienta con leña y una vez que ésta se ha consumido, se sacan las brasas y se usa el horno sólo con el calor de la piedra, ya sin fuego.

Ponemos la masa en los moldes, pesando con exactitud 1 kg de masa en cada molde. Jordi lo tiene tan bien calculado, que la masa da exactamente para los 30 moldes. No sobra ni falta nada.

Luego colocamos los moldes en el horno, con una bandeja con agua para mantener la humedad.

Y al cabo de unos 40 minutos… ya tenemos listo el pan.

Se desmolda en caliente, se prueba… y Dios, qué rico está.

Siempre es genial pasar por Cal Cases, aunque sólo sea unos pocos días. Núria me insiste en que me quede una larga temporada como voluntario, y la verdad es que me tienta, pero siento la necesidad de seguir mi viaje. Quizá en un futuro…

Y así llega el 25 de abril de 2021, el día en que vuelvo a despedirme de Núria, de Dante y de todos los habitantes de Cal Cases y pongo rumbo a…

Planes…

…a Barcelona. Mientras veo hacia qué país tirar, en función de los cambios de restricciones (probablemente será Italia), voy a pasar unos días en un Workaway en el barrio de Les Corts en Barcelona. Jacqueline, una mujer Belga viviendo su retiro en Barcelona, necesita ayuda tecnológica y me ofrece alojamiento y comida en su estupendo apartamento de Les Corts…

…Pero eso ya será en el siguiente capítulo.

Conclusiones…

Según va avanzando 2021, tengo sentimientos encontrados. Por un lado me encanta el hecho de estar entre Madrid y Catalunya y ver a mis amigos y poder pasar unos días con Marta.

Pero, por otro, siento que ya llevo demasiado tiempo por aquí y empiezo a necesitar alejarme un poco. La cosa está complicada para irse muy lejos, porque las restricciones no paran de cambiar y nunca se sabe si la última ola será realmente la última. Y, para colmo, muchos países a los que quiero ir están rotundamente cerrados a los visitantes, como Australia, Nueva Zelanda, Japón, etc…

Así que mis opciones son:

1) Irme lejos a algún lugar que esté más o menos abierto, quizá en Sudamérica o Asia.

2) Comprarme una furgoneta y viajar con ella por Europa e incluso, quizá, por África. Para mí sería un sueño, pero no tengo el dinero para hacerlo. Que me cogieran en el reparto de Billy Elliot será la manera más divertida de conseguir ese dinero.

3) Viajar por ahora con la moto a destinos “alcanzables”: Italia, Croacia, Grecia, Malta, etc…

Esto último es lo más fácil (y lo que más probablemente haré), pero sólo es realizable mientras haga calor. No estoy muy por la labor de viajar con la moto por Europa en invierno.

 

Mucha gente me pregunta…

– ¿Todavía te apetece viajar? ¿No te has cansado ya?

Y la respuesta es… para nada me he cansado. No sólo me apetece, es que lo estoy deseando. Me sigue encantando esta forma de vida que he elegido y, ahora mismo, no la cambiaría por nada…

…excepto por un buen papel en un buen musical, y sólo por una temporada. 😉

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