Mototrip por los Balcanes (Cap.3): Croacia

by | 27 Sep 2021 | 0 comments

16-27 septiembre 2021

 

2.111 días viajando…
12 días en Croacia…
15 días de mototrip…

El 16 de septiembre de 2021 crucé la frontera entre Eslovenia y Croacia, terminando el segundo capítulo de mi mototrip por los Balcanes. Aquí da comienzo el tercer capítulo donde narraré mi aventura por Croacia, bastante más larga que la de los dos países anteriores.

El mototrip

Tras cruzar la frontera, ya estoy en Croacia.  Me voy directamente para la capital. La lluvia me ha perseguido todo el camino, pero no me ha pillado. Llego a Zagreb (Croacia) y me voy directamente al Appa Himalayan Hostel, el único que he encontrado por el centro que me deja aparcar la moto dentro. Además cuenta con muy buenas referencias.

El hostel lo lleva un nepalí supersimpático. Es pequeño pero muy limpio (el hostel) y muy bien organizado. He reservado por 2 noches, porque tiene pinta de que mañana lloverá todo el día, así al menos tengo dónde estar.

Aprovecho antes de que empiece a llover, para darme una vuelta por el centro.

El pabellón de arte

Ulica Ivana Tkalčića, la calle más comercial y turística…

Aunque es mucho más interesante por detrás, donde han hecho hogares para los gatos.

Incluso me encuentro mi propia farmacia…

He pillado el mercado cuando ya ha cerrado. El suelo está lleno de verdura descartada, alguna en buenas condiciones. Me pillo un nabo y 2 pimientos para la cena.

Después del paseo, me vuelvo al hostel a hacerme la cena. Da gusto poder tener una cocina en condiciones. Ceno charlando con una guest inglesa que me invita a un vaso de vino.

17 de septiembre de 2021. La noche ha sido rara. He tenido sueños raros y alguien de la habitación roncaba como si no hubiera mañana. Pero los ronquidos no me molestan tanto, estoy acostumbrado. Es más bien que siento como una energía rara en la habitación.

Me levanto antes de la 7. Como era de esperar llueve a cántaros. Me saco la esterilla a la terraza-corredor, que es cubierta, y me hago mi sesión de yoga ahí mismo, lo que me viene genial. Me siento físicamente muy bien estos días.

Dedico la mañana a intentar ponerme al día con el blog, porque llevo un retraso enorme. Estoy escribiendo aún mis días en Como, a finales de junio.

A mediodía la lluvia da una tregua y me doy un paseo hasta el centro. Veo el mercado en la plaza.

Me apetece comprar algo de verdura, pero no aceptan euros ni tarjeta. Además, vuelve a empezar a llover. Busco un cajero para sacar el mínimo dinero que me permiten: 100 Kunas (13,5€). Al volver, veo que bajo la plaza hay otro mercado, pero cubierto. Mucho mejor con la que cae. Compro frutos secos (están muy baratos), coliflor, brócoli, champis, huevos y lentejas rojas. En general todo es algo más barato que en España.

De vuelta al hostel, me cuezo la coliflor, el brócoli, los champis, las zanahorias que me quedaban y 3 huevos y me lo como con un poco de aceite de oliva. Espero no haber apestado mucho el hostel con la coliflor, porque no hay campana extractora.

Por la tarde me pongo a mirar opciones para mañana. Se supone que no llueve pero seguirá el mal tiempo durante los siguientes días. Para poder tener refugio mientras dura el mal tiempo, busco posibles workaways y veo 2 interesantes:

  1. Un hotel de perros en el noreste, con unas referencias maravillosas, pero justo la dueña está de viaje.
  2. Un rancho de caballos en el sur. Escribo ofreciéndome por 1 o 2 semanas empezando mañana… Y me aceptan. Ya tengo plan.

El workaway me permite parar un poco, tener nuevas experiencias y no gastar dinero.

A media tarde para definitivamente la lluvia y me doy otro paseo por el centro.

De vuelta al hostel me hago un sofrito con lo que me queda de coliflor, brócoli, champis, zanahorias, con ajo, cebolla y huevo. Me lo como mientras estoy de charla y vinos con la gente del hostel. Especialmente hablo con Jenny, una inglesa que hace malabares en los semáforos y canta canciones por la calle con su guitarra. Hablamos de teatro y música, claro. Y comparto con ella mi cena, porque le ha encantado.

Quedamos en ir todos a Alcatraz, un garito donde sirven Ginebra de grifo barata. Vamos Jenny, una francesa (habla perfectamente inglés, español y portugués, algo nada habitual) con su novio gallego poco hablador, yo… y allí nos encontramos con un amigo de Jenny que escribe guiones de cine y que es con el que más hablo. Bueno, sobre todo habla él, que es de los que les encanta contar su vida.

Tras 3 Gin Tonics y cuando deciden cambiar de garito, yo me retiro, que viajo mañana.

18 de septiembre de 2021. Me levanto temprano tras otra noche rara. Esta vez no sé si es la energía de la habitación o el alcohol de anoche.

Sesión de yoga, ducha y desayuno. Me hago unas tostadas con huevos con el pan que compré ayer por la tarde.

Recojo mis cosas, me despido de los trabajadores del hostel (los demás están durmiendo aún) y me pongo en camino en dirección sur, hacia Rakovica.

Primera (y única) parada en el café Karán.

A mediodía llego a Wild Spring Ranch, el destino de mi workaway y donde pasaré entre 1 y 2 semanas, según me sienta.

Sé que va suponerme un conflicto de conciencia, porque estoy en contra de todo tipo de explotación animal, y eso incluye el tema de montar caballos, por muy respetuoso que se sea con ellos. Pero me atraía la idea de tener un contacto cercano con caballos y sentir la conexión y conocer este mundo desde dentro para poder tener una opinión mejor fundada.

No está Petra, la dueña del lugar, pero me reciben los demás voluntarios. Hay una pareja de holandeses (Flo y Stejn) que son los veteranos, un francés de 20 años (Greg) y un argentino muy divertido (Martin).

Además hay 3 perros de la casa:

Russ…

…Dicky…

…y Malena.

…y el perrazo del vecino, Harley, al que están cuidando.

También hay un par de gatos que andan por ahí, muchas gallinas, muchas ovejas… y 6 caballos, 4 de Petra y 2 que están cuidando.

Anakron…

Ajs…

Velles…

…y Cool.

Y los dos invitados: Linda…

…y Arabo

Wild Spring Ranch es, entre otras cosas, un aparcamiento de campers donde, además, se ofrecen desayunos y paseos a caballo. Está todo todavía a medio hacer. Ayudo a Stejn (el holandés) a pintar el techo del contenedor que será el futuro bar para los campistas.

Llega Petra, charlamos un poco pero la noto muy distante. No solo conmigo, parece que con todos. No acabo de pillarle el punto. No sé si tiene un mal día o es así.

Para los helpers tienen habilitados dos contenedores. Uno bastante apañadito como aoartamento donde se están quedando Flo y Stejn (que llevan ya varios meses aquí) y el otro con dos literas y ya, bastante inhabitable. Ahí estamos el resto. No es muy cómodo. Tienen el espacio hecho unos zorros, con todas sus cosas tiradas por el suelo (no hay estanterías) y como entran con calzado, está todo el suelo lleno de barro seco. Siento la necesidad de poner un poco de orden para que sea más habitable.

Me ofrezco a hacer el almuerzo (suelo hacerlo para asegurarme de comer sano. Prefiero la comida que cocino yo) y hago un kilo de arroz con verduras que es todo un éxito.

Hacemos sobremesa y nos vamos conociendo. Es gente muy maja. Después empiezo con las cuestiones técnicas: Instalo el repetidor wifi que tenían por ahí tirado (por eso no había wifi en los contenedores), cambio el nombre de la wifi a algo más corporativo y luego me pongo a hacer mis cosas (escribir blog y tal) durante el atardecer.

Para cenar, Flo hace unas patatas al horno y Martín hace la carne (como buen argentino). Como soy el único vegetariano, me hago una tortilla de verduras.

19 de septiembre de 2021. Hay que levantarse a las 7,30 para dar de comer a los animales. Pensé en levantarme antes para hacer yoga, pero no he encontrado un sitio liso y sin tierra en toda la propiedad. Así que me doy permiso para dormir un poco más

A las 7,30 en punto, Stejn me enseña cómo dar de comer a los caballos, cómo recoger sus cacas y como limpiar el WC de compost.

Luego ayudo a Flo a recoger las cacas de los otros caballos y vamos a desayunar. Stejn prepara porridge, pero yo me hago unas tostadas con aceite y tomate.

Después del desayuno preparamos 2 caballos (Velles y Ajs) para un handleading walk. Como la pareja de clientes no tienen experiencia con caballos, lo que se les ofrece es un paseo en el que uno de nosotros guía al caballo a pie. En esta ocasión me dejan ir yo con Velles que es el caballo más guapo y el que mejor se porta. Quién lo monta es una chica croata instagramer que apenas habla inglés y que se pasa el paseo haciéndose fotos.

A ratos me turno con Flo para poder grabar algún vídeo.

Mi sensación con los caballos es una mezcla de sentimientos. Por un lado veo que los caballos tienen muy buena conexión con los humanos, buscan mi compañía, vienen cuando los llamo, son casi como perritos. No dan la sensación de animales infelices o explotados.

Pero ponerles una silla, unas riendas, un bocado dentro de la boca y usarlos como negocio o como diversión, como lo de hoy, me parece antinatural e innecesario. Los animales deben ser compañeros (si quieren), nunca esclavos.

Después del paseo, Flo hace la comida, unos panes al horno con ensalada de tomate. Es curioso como mucha gente usa el horno para cocinar. Yo nunca lo uso.

Por la tarde, Martín y yo nos dedicamos a recoger las cacas de Arabo y Linda (los caballos “acogidos”) en el campo. Martin me cuenta cosas del lugar. Por lo que me cuenta y por lo que veo, creo que este workaway está muy desbalanceado. Piden mucho y dan muy poco. Son muchísimas horas de trabajo duro (lo normal es que sean 4-5 al día), no hay días de descanso (lo normal son 2 a la semana. Flo y Stejn llevan meses aquí sin un sólo día de descanso), no hay un agradecimiento al trabajo que se está haciendo (casi todo lo hacen los voluntarios, incluido los desayunos a los campistas)… Estoy viendo que duraré poco aquí.

Para colmo, no podemos ducharnos a diario, porque sólo hay agua de lluvia y se da preferencia a los caballos. Así que para quitarme de encima tanta caca de caballo, por recomendación de Greg, el francés, cojo la moto y me voy al nacimiento del río Slunjčica que está a 20 min, para darme un baño.

Por el camino no dejo de ver casas como ésta. Están por toda Croacia. No sé si es que están a medio hacer o que aquí no se cuidan mucho los acabados.

El nacimiento del río Slunjčica es impresionante y no hay un alma. Es una poza de unos 20m de profundidad que es el manantial que alimenta al río. Impresiona ver cómo se pierde de vista en la profundidad. El agua es absolutamente transparente. No me meto en la parte profunda porque da miedo, la verdad. Si estuviera acompañado, todavía, pero no hay nadie aquí si me pasa algo. Y, además, está helada. Me lavo un poco en el río, eso sí.

Cuando vuelvo, veo a Petra que está cortando verduras para hacer espaguetis, pero va a una velocidad que no acabará ni para la cena de mañana. Yo la miro, pero no digo nada. A cierto punto me pregunta cómo se pueden usar las verduras con la pasta de tomate para hacer los espaguetis. Había empezado sin saber lo que iba a hacer con ello. Asumo las riendas y preparo una salsa de tomate con las verduras y cuezo 1,5 kgs de espaguetis para todos.

Cena, sobremesa y a dormir.

20 de septiembre de 2021. Ha llovido toda la noche, así que no me animo aún a hacer yoga por la mañana, con todo el suelo embarrado. Además, aún no he encontrado un lugar decente para hacerlo.

Por suerte, ayer Iván, la pareja de Petra, me ofreció meter la moto en la casa que hay a medio construir, así que no se ha mojado.

Ayudo a Martín a sacar a las ovejas y limpiar su cuadra. No sé muy bien por qué tienen ovejas. Se pasan el día en el campo y luego vuelven por la noche y duermen en el establo. Por la mañana las dejamos salir y hay que limpiar todas sus cacas y pises y poner serrín en el suelo. Con Martín todo es divertido, es con quien mejor me llevo aquí.

Nos vamos a desayunar. Preparo unas tostadas y unos huevos revueltos para Martín y para mí. Greg desayuna dulce y Flo y Stejn se han tomado la mañana libre para dormir.

Los perretes duermen todos juntos en la cocina, así de bonitos.

Petra e Ivan han ido a comprar, así que, sin nadie que diga que lo que hay que hacer, es una mañana tranquila. A mediodía tomo la iniciativa y me pongo a preparar una crema con los enormes calabacines de la huerta (sí, también hay una huerta). A los voluntarios les encanta que cocine yo.

Larga sobremesa. Hay poca actividad. Ayudo a Iván, que ya ha vuelto, a terminar de forrar la mesa de la cocina con plástico grueso. Luego ayudo a Stejn a ordenar el taller y dedico el resto de la tarde al blog.

A la hora de cenar, me vuelvo a ofrecer y hago una especie de curry, pero con tomate, guisantes y Garam Masala, por lo que tiene más sabor árabe que indio. Lo acompaño de un arroz. Se lo terminan por completo. Parece que gusta.

Larga sobremesa mientras ponemos una lavadora. Alcohol, galletitas de coco y risas. Aprovecho que estamos todos para hacer una foto del grupo.

21 de septiembre de 2021. Me vuelvo a levantar a las 7,30. Sigo sin ser capaz de animarme al yoga y eso que ya he encontrado el sitio. Mañana sin falta.

Vuelvo a ayudar a Martín con las ovejas y vuelvo a preparar el desayuno para todos: huevos revueltos, tostadas y tomate rallado. Les encanta.

Ya he decidido que me voy el viernes. Estoy cómodo, me llevo bien con el resto de voluntarios, ahora mismo hay poco curro… pero quiero seguir mi viaje hacia el sur. Me han dicho que cuanto más al sur vas, más barato es todo. No sé muy bien si cruzar a Bosnia por aquí (he encontrado un sitio en Slunj para hacerme el test y poder cruzar), o ir hacia el sur siguiendo en Croacia hasta un camping desde el que puedo subir a la cima más alta de Croacia: El Dinara. Muy tentador.

Paso la mañana ayudando a Petra con mi portátil a contestar correos y darse de alta en sitios de Campers.

Para comer hago 2 tortillas de patata y caliento lo que quedó de la crema de calabacín, mientras dan un paseo a caballo a 2 clientes.

Nos echamos unas risas con Petra sobre cómo comen los croatas la tortilla de patatas.

Sobremesa larga, como siempre. Ayudo un poco más a Petra con temas informáticos y luego me doy la primera ducha desde que llegué.

Greg, el francés de 20 añitos, descubre que no se va el jueves, como él pensaba, sino que se tiene que ir mañana. Despiste de juventud. Así que Flo prepara un bizcocho y Stejn una lasaña vegetariana como despedida, mientras yo me dedico a mi blog y a estar en las conversaciones.

Para el final del día ya lo tengo decidido. Me voy al Camping de Peruca para subir el Dinara el sábado. El camping tiene muy buenas referencias y son solo 11€ la noche.

Cenamos, sobremesa y a la cama.

22 de septiembre de 2021. Cambio de horarios. Hasta ahora la jornada empezaba a las 7:30 dando de comer a los caballos y sacando a las ovejas. Pero como amanece cada vez más tarde, Petra dice de empezar a las 9. Así que consigo levantarme a las 7 para hacer yoga. Por fin. Hace un frío del copón, pero me sienta de maravilla.

Lo malo es que he cogido faringitis. Ayer me molestaba la garganta y por la noche ya me dolía claramente. Normalmente en estos casos me lo curo con jengibre y limón, pero no hay nada de eso por aquí. Así que, a lo bestia, con gárgaras de vinagre y sal.

Cuando termino yoga, veo mucha actividad a pesar de que aún no son las 9. Resulta que han llevado a Greg por la mañana temprano a Slunj para que pille el bus a Zagreb para coger el vuelo de vuelta a Francia. Pero cuando han vuelto, Greg les ha mandado un mensaje diciendo que el autobús no ha aparecido. Así que están haciendo las tareas de la mañana a todo correr para ir a buscar a Greg y llevarle directamente a Zagreb. Se van Flo, Stejn y Petra. Yo me quedo con Martin para dar de comer a Arabo y Linda, sacar las ovejas y cuidar del fuerte.

Desayuno y después tiro la basura, limpio los cubos y recojo las cacas de Linda y Árabo. Dedico el resto de la mañana a mis cosas.

Para comer hago un arroz con lentejas rojas. Mientras cocino, Flo le manda un mensaje a Martin diciendo que vendrá una pareja en camper para quedarse. Efectivamente llegan mientras estamos comiendo. La verdad es que me sorprende un poco que nos hayan dejado solos a mí (que llevo 5 días) y a Martín (que lleva sólo 2 o 3 días más), y que no se haya quedado ninguno con algo más de experiencia y responsabilidad. No había necesidad de que fueran los 3 a Zagreb (Flo y Stejn son voluntarios de larga duración y son los se están ocupando un poco de todo). Creo que una de las muchas cosas que están fallando en este WorkAway es la comunicación. Flo y Stejn quieren ocuparse de todo sin apenas delegar y, cuando no están, los demás nos sentimos perdidos porque no nos han dejado claro lo que hay que hacer. No pueden esperar que yo, con solo 5 días aquí y a 2 días de irme, tome la responsabilidad de cualquier cosa que pueda pasar con los caballos, los perros y/o los clientes.

De hecho a Martín, cuando está limpiando los establos, se le escapa Anakron y de milagro lo logra recuperar después de una loca persecución por el campo de la que yo no me entero porque estaba en el baño. Un milagro que no pasara nada grave.

El resto de la tarde lo dedico a mis cosas. Por la tarde llegan 3 campers más. Hay ambientillo por primera vez desde mi llegada.  Al parecer, esto es lo normal.

Para cenar, cuando ya han vuelto todos, decido cocer las judías verdes que había en el congelador. Primero pienso en cocerlas sólo con patatas, pero veo que son pocas, así que le añado también ensaladilla congelada. Cuando está cocida, lo rehogo todo con ajo y le añado el arroz que quedó de la comida. Para que tenga sabor, le añado Garam masala. Queda una pasta un poco rara pero sorprendentemente gusta mucho, sobre todo a Flo. Eso sí, las judías verdes están extrañamente duras. Empiezo a sospechar que llevaban mucho tiempo en el congelador. Al final Petra me confiesa que llevaban más de un año!! 😳

Me voy a la cama pronto, que mañana quiero volver a hacer yoga, aunque sigo con fuerte dolor de garganta y malestar. ¡Mañana es mi último día de trabajo!

23 de septiembre de 2021. Me levanto a las 6:45 y encuentro por fin el lugar perfecto para el yoga con vistas al amanecer. Uso un cartón para que no se me moje la esterilla. Me hago una sesión estupenda.

Parece que el dolor de garganta va a menos, pero los mocos van a más. Se nota que estoy sacando algo. También se nota en el hecho de que me he levantado unas 5 o 6 veces por la noche para hacer pis. Un récord. Se cumple mi intuición de que mear mucho es señal de que necesitas limpiar algo.

Flo dijo de hacer los animales a las 8:30, pero para las 8 yo estoy libre y disponible, así que me pongo con las ovejas.

La mañana es movida, entre los campers que quieren desayuno y los que quieren paseo a caballo. Después del desayuno ayudo a preparar a los caballos para el paseo: Velles y Ajs.

Después del paseo con los clientes, Petra nos invita a dar un paseo en la calesa con los mismos Velles y Ajs.

La sensación es rara. Me encanta el mundo de los caballos, pero no puedo con esa parte de explotación y cierto maltrato que lleva implícito. Petra utiliza demasiado el castigo para corregir lo que para mí es puro instinto animal. Me gustaba la filosofía de Liz en Lanzarote con los perros, que se basaba en entender que los animales siguen su instinto y que toda educación se debe basar en el premio y no en el castigo, que lo único que genera son miedos.

La comida la ha hecho Stejn esta vez: Crema de pimientos, riquísima. Después de comer, Flo lleva de paseo a unos clientes.

Después me he despedido de Petra, que se va fuera por dos noches, así que no la veré más. La relación con Petra no ha sido demasiado profunda. Por lo que me cuenta Flo, la he pillado en una mala época. Que antes era mucho más cercana con los voluntarios. Una pena.

Los que más la echan de menos son los perros, que cambian completamente cuando ella no está. Tienen un apego increíble con ella.

La tarde ha sido tranquila, hasta que se me ha ocurrido la divertida idea de usar a Malena como perro pastor para guardar las ovejas. Ha sido un no parar de reír.

Empiezo a recoger mis cosas y hago la cena por última vez: Algo de pasta. Y a la cama. Mañana es el gran día.

Me pongo en pie a las 6:30 para hacer mi último yoga en Wild Spring Ranch.

Me ha vuelto a doler la garganta por la noche. Pensé que iba a mejor… pero no. Tiene toda la pinta de ser una gripe. He descartado que sea Covid desde el principio, porque son demasiados mocos.

Me ducho (segunda ducha desde que estoy aquí), preparo desayuno para todos, preparo mis cosas y me despido del equipo. A pesar de las cosas que está claro que no funcionan aquí, ha sido una bonita experiencia.

Me pongo en camino. La primera parada es para echar gasofa. La segunda parada es para visitar un avión abandonado de la Segunda Guerra Mundial, cerca de la Base Aérea de Željava. Me cuesta encontrarlo, pero la visita merece la pena.

Desde aquí tiro directamente para el camping. Me siento regular. No acabo de estar bien y el frío de la moto no ayuda. Hago un par de paradas para comprar comida y por fin, sobre las 14h, llego al Camping Peruca.

Es un camping abierto y autogestionado, es decir, sin personal. Hay una caseta para registrarte y pagar (80kn u 11€/noche). Solo aceptan efectivo y la cantidad justa y no llevo esa cantidad exacta. Aún así monto la tienda con la idea de acercarme al pueblo de al lado después a por efectivo. Mientras la monto, me encuentro a la manager del camping, una alemana adorable que me dice que no me preocupe, que pague cuando pueda, sin prisa.

También aprovecho y le comento que no puedo conectarme a los postes de electricidad (está incluida la corriente en el precio) por mi tipo de enchufe, y rápidamente me deja un adaptador. Me encanta la amabilidad y la confianza. Me encanta este sitio. Somos pocos y dispersos. Se respira una tranquilidad enorme. Muy buena energia aquí en medio del bosque. Es justo lo que necesitaba después del estrés del Wild Spring Ranch para terminar de recuperarme.

Se supone que el camping está a orillas del Lago Peruca, que le da nombre. De hecho, así se ve en Google Maps. Pero, por algún extraño motivo, el lago está tan bajo de nivel, que la orilla está a tomar por c***.

Me doy un paseo hasta la orilla, pero no me baño para no ponerme peor. Me siento cansadisimo. Tiene toda la pinta de ser una gripe. Igual es un poco locura mi plan de ir mañana a la montaña.

En mi paseo por el lago, no podía faltar mi encuentro con una casa abandonada.

Flipo un poco con un banco hecho con placas solares para cargar móviles. Una cosa así en medio de la nada no se ve todos los días.

Me monto la ofi bajo un pino junto a la tienda, aprovechando la electricidad y hago varias cosas pendientes hasta que casi anochece.

Para la cena, me voy a las mesas de picnic y me hago un arroz con lentejas rojas y verduras bastante caldoso. A ver si así entro en calor, porque siento mucho frío.

Sigo sin encontrarme bien, ya he decidido que mañana no voy a la montaña. Lo malo es que mi ventana de buen tiempo para subir al Dinara es muy escasa. O voy mañana o voy pasado. Después ya será mal tiempo toda la semana. A ver si para pasado mañana ya estoy bien y puedo subir. Si no es, es que no debe ser. Sigamos las señales del universo.

Después de cenar, me voy a fregar los cacharros, y me encuentro con esto…

Me meto en la tienda y organizo la noche. Hace frío pero creo que estoy en el límite tolerable.

Me levanto con la luz, aunque ya había amanecido. El bosque tapa bastante el sol. Noche regulera, pero más por la incomodidad que por el catarro. Estoy a punto de ir a la ducha, pero al final decido hacer yoga. Busco un lugar al sol y la verdad es que me viene muy bien. Aún estoy débil y con dolor de garganta, pero estoy mejor.

Ducha y desayuno de huevos revueltos. Para hacerme el café, utilizo una bolsita de tela reutilizable y me lo hago como una infusión. Y funciona de maravilla.

Aprovecho mi visita a la zona de las duchas para darle algo de queso a los gatetes, que están muertos de hambre los pobrecillos.

Cuando lo recojo todo, me voy con la moto al pueblo más cercano, Vrlika, para darme una vuelta, y tomar un café en el Caffe Brajo. Así paso la mañana.

El paseo me deja agotado. Está claro que no estoy en condiciones de subir el Dinara, ni siquiera mañana. Hablo con mi amiga Gabi, de Medicina, Nutrición y Psicología, y me confirma que tengo todos los síntomas de una gripe y que nada de excursiones hasta que esté bien. Me da rabia, porque en casi 6 años de viaje, es la segunda vez que me pongo malo, después de mi gastroenteritis de Nepal.

Aprovecho el paseo sacar algo de dinero y así dejar pagado el camping (160 kuna)

Cuando vuelvo al camping, me hago una ensalada de tomates y garbanzos, y luego me instalo mi “oficina” al lado de los baños para aprovechar la wifi, que no tiene mucho alcance. Y así me paso la tarde, subiendo vídeos del blog a YouTube.

Para cenar me hago un poco de arroz con verduras y a dormir. Parece que me voy encontrando mejor.

26 de septiembre de 2021. Me levanto antes del amanecer. Me sigue molestando la garganta y tengo algo de dolor de cabeza y cansancio, pero estoy claramente mejor. Pero ni de coña me puedo subir una montaña.

Yoga (con cierta dificultad), ducha, desayuno…

…y a recoger. Madre mía, el proceso de recoger todo el campamento supone más de una hora. Con lo fácil que sería todo si tuviera una furgo. Cada vez estoy más convencido de ello. Viajar en moto mola mucho por la sensación de libertad y ligereza. Pero la agilidad y tranquilidad que da llevar la casa a cuestas, no tiene comparación. Me tengo que enfocar en esa idea

Me llega un mensaje de mi agencia de actores, Mabel Humer. Me quieren hacer un casting presencial el martes para un anuncio de BP. Les digo que presencial, presencial… va a ser difícil. Pero tienen tanto interés en mi perfil que van a ver si puede ser por zoom.

Por lo pronto voy tirando para Split. Cuando llego, es peor de lo que me esperaba. Una ciudad grande, turística y caótica. Quizá el centro sea chulo, pero no puedo entrar con la moto, así que me busco un café, el Caffe Carrera, y pienso para dónde tirar, porque aquí no apetece nada.

Buscando en park4night, encuentro un sitio a orillas del río Cetina donde al parecer está permitido acampar y es gratuito, así que tiro para allá.

El camino es un poco desolador por lo árido, pero tiene bastante encanto. Pero casi tengo la sensación de estar en el sur de España por lo seco que está todo.

Cuando llego al Río Cetina, la cosa cambia por completo.

El sitio de acampada que me indicaba park4night es una pasada. Con césped, a orillas del río, que es precioso, y hay hasta mesas y sillas.. ¡incluso una hamaca! Acampo en la zona de la mesa y la hamaca para que no me quiten el mejor sitio de todos.

El lugar de acampada está justo frente al Restaurante Zlatna Dolina. Pregunto allí y me confirman que se puede acampar sin problema. Ellos justo están cerrando… hasta la temporada que viene. Más tarde, cuando ya se han ido, compruebo que se han dejado la wifi encendida y soy capaz de adivinar la contraseña a la primera. Así que me monto la oficina en su terraza.

Pero, por lo pronto, me doy un baño (hay que aprovechar cuando se puede), me hago una ensalada de garbanzos, me doy un paseo y paso la tarde en la hamaca.

Durante el paseo, no paro de encontrarme rincones a orillas del río con sillas. Supongo que son para los pescadores. Pero le da un encanto muy especial al lugar.

Miro posibilidades para mañana. Como necesito un lugar tranquilo para el martes para el posible casting, busco hostels en Mostar (Bosnia) y encuentro el Hostel Musala, con una puntuación de 9.4, con maravillosas referencias, con parking (muy importante) y que en booking solo cuesta 7€ la noche en una habitación de 4. Un chollo. Y al lado del centro. Reservo, claro.

Lo siguiente es buscar dónde hacerme un test para pasar la frontera (ya he comprobado que para Bosnia es obligatorio). Busco lugares y encuentro el único que está en mi camino a Mostar: Imotski. Se puede reservar a través de la web (de hecho dice que es obligatorio). Reservo, pago (150HRK=20€) y me dan cita para las 11:50 de mañana. Perfecto. Llegaré antes y visitaré el Modro Jezero (Blue Lake), que es la atracción turística del lugar. Me sale todo redondo.

Para cenar, me vuelvo a hacer un arroz con verduras que me como ya de noche.

En cuanto recojo, me meto en la tienda. Es pronto, pero es noche cerrada y no hay ni Dios por aquí. Da un poco de yuyu. Me duermo pronto.

27 de septiembre de 2021. Por primera vez consigo dormir bien en la tienda, sin incomodidad y sin frío. Creo que el pillarle el punto a la almohada tiene mucho que ver. He tenido muchos y muy intensos sueños.

El sol tardará mucho en salir por las montañas que me rodean, pero yo voy haciendo mi sesión de yoga. Hay una humedad terrible y la tienda está empapada, así que necesito el sol para que se seque un poco antes de guardarla.

El sol aparece por fin cuando termino el yoga y empiezo a recoger. Como siempre, el proceso de recogida es largo y tedioso. Menos mal que hoy me alojaré en un hostel, que es mucho más cómodo.

Termino de recoger, me despido del lugar y tiro para Lmotski donde tengo la cita para hacerme el test.

Como llego pronto, voy a visitar Modro Jezero, el Lago Azul, un enorme cono rodeado de montañas que, en condiciones normales, forma un enorme y precioso lago. Pero parece que he llegado en la época seca.

Visto lo visto, y como me sigue sobrando tiempo, me voy al Caffe Stribor para desayunar e ir al baño. Cuando pregunto si hay algo de comer, me miran con cara de sorpresa y me dicen que no como si fuera lo más obvio del mundo. Yo insisto con un…

– ¿Ni un dulce o algo para acompañar el café?
– No,no,no… this is a drinking place. Para comer hay otros sitios.

Es todo un choque cultural que un sitio de beber (un bar), donde también dan cafés no tenga absolutamente nada de comer. Qué curioso. Pues nada, café solo.

Voy a la clínica antes de la hora y ocurre lo que suponía. En la web insistían muchísimo en la obligatoriedad de registrarse y pagar la prueba online. Pero cuando llego y les digo que he reservado una prueba, no saben de qué les hablo (de hecho no hablan apenas inglés). La enfermera, desesperada, me escribe en un papel un “75” y me dice “cash, cash“, con cara de “esto se paga”. Cuando por fin aparece una enfermera que habla algo de inglés, le explico que yo ya me he registrado y pagado (¡150 kuna!) online. Me pide que le muestre el recibo de la transacción y después de muchas comprobaciones, por fin me creen.

Lo único que me deja claro es que lo reservar la prueba por internet, tal y como indicaban en la web, no ha servido de nada, excepto para pagar el doble de lo que me hubiera costado si vengo por mi cuenta. En fin.

Al final me lo hacen y ya tengo el dichoso papelito para cruzar la frontera. Al menos está claro que no era Covid lo que he tenido estos días.

Tiro para la frontera. Pensaba que estaba más lejos, pero de repente, muy poco después, casi por sorpresa, me topo con ella.

Veo que los coches pasan por el puesto, enseñan el DNI y pasan enseguida. Yo preparo el mío, lo escanean, me lo dan… y sigo. En el segundo puesto veo que pasa lo mismo, pero a mí me paran. Al parecer, los demás son bosnios, yo no. Me piden papeles de la moto y certificado de vacunación o similar. Lo de la moto, no me lo esperaba y no lo tenía preparado. La cola de coches se debe estar cagando en mis muertos, mientras tengo que abrir el baúl y ponerme a rebuscar entre los papeles para encontrar los de la moto.

Lo miran un poco y ya puedo pasar. Bienvenido a Bosnia, país número 24 de mi viaje.

Continuará…

Y, así terminan estos 11 días en Croacia, la etapa más larga del mototrip, por ahora. Ha sido un etapa muy variada, con caballos, camping, gripe… un poco de todo. Mientras lo escribo, me encanta ver cómo un viaje nada planificado se va convirtiendo en inumerables experiencias y aventuras.

pero sigamos…

…Bosnia nos espera.

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