Italia (Roadtrip) – 3 semanas y media por Italia (Semana 1)

by | 6 Jul 2021 | 0 comments

30 junio – 6 julio 2021

 

2.028 días viajando…
7
 días de Roadtrip…

El 30 de junio de 2021 Giada vino a buscarme a Como para iniciar nuestro Roadtrip por Italia, sin planes y sin fechas.

El único plan es ser capaces de ser completamente autónomos, durmiendo en el coche y cocinando en un camping gas, de forma que gastemos lo mínimo posible: Metano (el coche va a metano y gasta menos que un mechero) y comida… y poco más.

Cuando viene a buscarme, el coche aún no está preparado, pero cuento ya estos días como parte del roadtrip, porque incluye una visita a Bolonia.

El Roadtrip…

Os adelanto que el Roadtrip duró 25 días (3 semanas y media), que empieza en Como y termina en Carrara, después de recorrer Italia desde muy al norte hasta la punta más al sur. A grosso modo viene a ser algo así:

Pero no nos anticipemos. Veamos el día a día…

Día 1: Como – Bolonia – Carrara

(30 jun 2021)

Sobre las 11h Giada pasa a recogerme en el acceso al Parco Spina Verde de Como y… ¡¡empezamos nuestro roadtrip!!

La primera parada es Bolonia, donde ya estuve hace muchos años de visita, tantos que ni me acuerdo. Giada, en cambio, pasó tiempo aquí estudiando y lo conoce bien.

Empezamos por las Dos Torres de Bolonia: Garisenda y degli Asinelli. Se puede apreciar que la Torre de Pisa no es la única torre inclinada de Italia. Demasiado pagaban a los arquitectos.

Paseamos por la Via dell’Indipendenza
Pasamos frente al Palazzo Re Enzo

Y me como mi primera verdadera piadina en el Mercato Delle Erbe.

Foto de Giada

Al final de la tarde, nos vamos hacia Carrara para preparar el coche para el Roadtrip.

Días 2-3: Carrara

(1-2 jul 2021)

Dedicamos 2 días en Carrara a preparar el coche, un Volkswagen Touran. Quitamos todos los asientos de atrás, dejando todo el espacio diáfano. Y añadimos:

  • Colchón inflable para dormir. Encaja un poco justito, pero entra y resulta ser de lo más cómodo.
  • Dos cajas grandes de plástico que entran justo en el hueco que hay tras los asientos de delante y así rellenan ese hueco. En una caja ponemos la comida en la otra las cosas para cocinar.
  • Y la ropa la llevamos en dos bolsas de viaje que también rellenan el hueco que queda bajo el colchón. Ni hecho a propósito.

El resto del tiempo lo dedicamos a disfrutar de Carrara.

Foto de Giada

Y por fin nos ponemos en camino. Nuestro primer destino es Florencia, que está cerca y lo visité hace unos 25 años y no he vuelto, así que no me auerdo de nada. Y visitarlo con una maravillosa guía italiana (y no me refiero a un libro), no tiene precio.

Aparcamos en las afueras, al otro lado del Río Arno y vamos caminando por la orilla sur.

Cruzamos por el Ponte Santa Trinita

…donde Giada me hace una foto para mi álbum Hands-Up con el Ponte Vecchio de fondo.

Foto de Giada

Y ahí está, el famoso Ponte Vecchio de Florencia.

Foto de Giada

Florencia, como no podía ser de otra manera, es una ciudad muy musical.

Foto de Giada

…donde está la reproducción del David de Michelangelo. Aquí es donde estuvo el original hasta 1873, cuando se decidió trasladarlo a la Galería de la Academia de Florencia, para protegerlo de la intemperie.

De ahí vamos hasta el Piazzale Michelangelo, desde donde hay unas vistas chulísimas de la ciudad.

Foto de Giada

Para pasar la primera noche, encontramos en Park4Night un aparcamiento para campers con mesas de picnic por la zona de Castellina in Chianti.

Park4Night, como ya he comentado en alguna ocasión, es una estupendísima app colaborativa donde la gente da de alta o comenta lugares donde se puede aparcar con una furgo o una camper.

Giada prepara una ensalada de pasta de lujo.

Foto de Giada

La primera noche ha sido regulera. Demasiados mosquitos que no me dejaban dormir. Tenemos que tener más cuidado para que no entren.

Tras el desayuno, tiramos para otra de las ciudades clásicas de Italia: Siena. Ésta sí que no la conozco.

Aparcamos cerca de la Basilica Cateriniana San Domenico.

Haciendo la foto…

Foto de Giada

…La foto.
Es una ciudad medieval con muchísimo encanto en sus calles.
Pero especialmente espectacular es la llegada a la Piazza del Campo.
Nos damos un buen paseo por todo el centro histórico.
Yo me dedico a seguir a la mujer de morado por todo Siena.
Y, finalmente, la Catedral de Santa Maria della Scala

Foto de Giada

Hacemos una pausa para tomarnos un café en el Bar Caffè L’Accademia, con duelo de fotos incluído.

Foto de Giada

Foto de Giada

Foto de Giada

En el camino de vuelta al coche, nos encontramos con Fontebranda, una fuente del S. XIII aún en funcionamiento. No perdemos la ocasión para refrescarnos un poco.

Foto de Giada

Volvemos al aparcamiento, desde donde consigo una bonita panorámica de la ciudad.
Cogemos el coche y nos dirigimos a la Abadía de San Galgano. Galgano Guidotti era un caballero del S.XII de vida disoluta que, según la leyenda, tras tener unas visiones del Arcángel San Miguel, clava su espada en la piedra y se dedica a una vida de fe.
La espada aún se conserva clavada en la roca y no ha podido nunca extraerse (es el único milagro que se le atribuye a San Galgano), por lo que se la llama la “Excálibur Italiana”.
Y vuelta al coche.

Foto de Giada

Bueno, en realidad antes nos tomamos una cerve en el bar que hay al lado del aparcamiento.

De ahí nos vamos a los Bagni di Petriolo, unas termas que hay un poco más al sur. Al llegar, me llama la atención el comprobar que no es completamente natural, ya que hay una parte como “construida”, pero curiosamente es de acceso público y gratis.

Cuanto más arriba de estas terrazas, más caliente está el agua. El color se debe al azufre, que también produce un olor muy fuerte y que, para algunos, les huele a huevos podridos. Yo no diría tanto. Es verdad que el olor es fuerte, pero no terrible.

Y ni tan mal…

Foto de Giada

Para enfriar el cuerpo, cerrar los poros y quitarnos el olor a azufre, nos damos un baño abajo del todo, donde pasa el río de agua helada.

Para pasar la noche, buscamos algún lugar cercano a otras termas, I Bagni di San Filippo, para tener donde bañarnos al día siguiente. Encontramos en Park4Night, un bonito lugar en medio del bosque donde podemos montar el campamento. Nos hacemos un arroz con zanahoria y una ensalada de tomates y garbanzos para cenar.

Hoy sí que he dormido bien. Preparo un buen desayuno de huevos revueltos, para coger fuerzas para el día.

Foto de Giada

Recogemos y nos vamos caminando por el sendero que lleva a las termas. Lo primero que nos encontramos es la roca conocida como La Balena Bianca, por razones obvias.

Las termas están petadísimas de gente, como puede verse.
Pero andando un poco más allá, encontramos un rincón increíble y sin nadie a la vista.
Aquí se nos va la mañana, claro. Luego nos tomamos una cervecilla en el Bar La Cascata (muy apropiado el nombre) y nos vamos a buscar una gasolinera con metano. Por el camino nos encontramos con esto… y no podemos evitar la tentación de pararnos a jugar.

Foto de Giada

Al final encontramos la gasolinera un poco alejada de Saturnia, que era donde queríamos ir después. No pasa nada, viajamos sin planes, ya iremos a la vuelta. Decidimos sobre la marcha ir a Civita di Bagnoregio, “la città che muore”.

Civita di Bagnoregio es una núcleo urbano perteneciente al cercano municipio de Bagnoregio, y cuya particularidad es que está edificado sobre una formación rocosa que sufre de una erosión constante y rápida, de ahí su sobrenombre, ya que en un futuro no muy lejano, la ciudad está condenada a desaparecer por la erosión de la montaña en la que está construída.

En el censo de este año, la ciudad contaba con 11 habitantes fijos, por lo que es una ciudad fundamentalmente turística que vive principalmente de los restaurantes y alojamientos que están por toda partes.

A la ciudad se accede a través de una especie de pasarela que la conecta con el parking, ya que no pueden acceder vehículos, es una ciudad exclusivamente peatonal.

Los verdaderos habitantes de la ciudad son los gatos. Están por todas partes.

Pero la verdad es que toda la ciudad (que se recorre en apenas una hora) tiene un encanto muy especial.

Giada no pierde la ocasión de esconderse para darme un susto. Es su pasatiempo preferido. 🤦‍♂️

Para pasar la noche, como siempre, busco algún aparcamiento para campers en Park4Night. Desde luego que la app vale su peso en oro cuando se viaja en este plan y no se quiere gastar dinero.

ncasSoy muy fan de los lagos (mucho más que de las playas) e Italia está lleno. En esta ocasión encuentro un lugar en el enorme Lago di Bolsena y el lugar no puede ser mejor.

Pillamos justo el atardecer sobre unos campos de judías verdes, de las que nos aprovisionamos unas pocas.
Montamos el campamento y preparamos una ensalada de judías para cenar.

Foto de Giada

Nos tomamos la mañana con mucha calma. Yo hago mi sesión de yoga y Giada sus meditaciones.
Lo bueno de pasar noche junto a un lago o un río, es que por la mañana te puedes dar un baño. ¿Quién quiere ducha teníendo la naturaleza ahí mismo?

Nuestro primer destino es la famosa Cascata delle Marmore, pero al llegar, nos llevamos la sorpresa de que cobran tanto por aparcar como por entrar al mirador desde donde se ve. Para aparcar, hacemos una pirulilla y metemos el coche en un sitio medio escondido. Pero para entrar, preguntamos si se puede ver desde otros lugares, y nos dicen que no, claro.

En esto Giada piensa como yo. Por filosofía estamos en contra de que se cobre por ver o acceder a cosas que están en la naturaleza. Así que siguiendo mi instinto y mi mapa de OpenStreetMaps, y desoyendo a los lugareños que nos encontramos por el camino y que nos dicen que por ahí no se va a ninguna parte, nos metemos por un sendero que se va complicando más y más por el barro y por lo empinado… y porque vamos con chanclas. Al final optamos por ir descalzos porque es más seguro.

Y, de repente, ahí está. Llegamos al mismísimo corazón de la cascada, a un lugar muchísimo más espectacular que el mirador de pago. Como siempre, se cumple el no hacer demasiado caso a quien dice “no se puede”, a no seguir demasiado las reglas y buscar otras opciones cuando parece que no las hay.

Foto de Giada

Grabo parte de la vuelta, donde se puede ver la dificultad del camino. Pero ha merecido mucho la pena, claro.

Después de la estupenda experiencia, hacemos una parada en un puesto de fruta cercano en la carretera, para hacer un “almuerzo frutero” ahí mismo.

La siguiente parada es el Bosco Sacro di Monteluco, donde está el Santuario de San Francisco. Nos damos un corto paseo por el bosque, donde se respira una paz absoluta.

Y desde ahí, vamos a la vecina ciudad de Spoleto para dar una vuelta y tomar un helado (¿he dicho ya lo espectaculares que son los helados italianos?). La ciudad es patrimonio de la UNESCO y con razón.

Foto de Giada

Para pasar la noche, buscamos en Park4Night y encontramos un lugar cerca de Ferentillo que resulta ser espectacular, con un río, una pequeña cascada, mesas, bbq… No hemos podido elegir mejor. Lo de la cascada es ideal para tener ducha.

Para cenar, Giada prepara un cuscús de espelta con zanahorias y cúrcuma absolutamente espectacular.

TO BE CONTINUED…

Y así termina la primera semana del roadtrip. ¿Te ha sabido a poco? Pues paciencia, porque hay muuuucho más que contar en los siguientes dos posts…

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