Saint Martin (Grand Ïlet) – La Casa Flotante

by | 16 Aug 2019 | 0 comments

30 julio – 16 agosto 2019

1.338 días viajando…
17 días en Grand ïlet…

Tras mi Housesitting en Simpson Bay, en el lado holandés de la Isla de Saint Martin (en Sint Maarten), he aceptado un Workaway en una Casa Flotante en la Simpson Bay Lagoon, (la laguna que hay en el interior de la isla), esta vez en el lado francés (en Saint Martin).

Mi host es Virginie, una nada convencional mujer francesa, madre muy reciente, que vive con Edenjah, su hijo de 5 meses, en un barco amarrado frente a Grand Ïlet, mientras se construye una casa flotante al lado de su barco, sobre los restos de un catamarán rescatado del Huracán Irma de 2017.

La Casa Flotante…

He quedado con Virginie en el lado norte (francés) de la Simpson Bay Lagoon. Toñi, la que ha sido mi host de housesitting hasta entonces, me lleva muy amablemente hasta allí y nos despedimos.

Y ahí está Virginie, esperándome en su dinghy.

En unos 15 minutos llegamos a la Casa Flotante, amarrada frente a Grand ïlet. Virginie me enseña mi habitación para que me instale. No me puedo quejar de las vistas, no.

La que también me recibe es Ginger, la preciosa perrita rescatada de Virginie.

Este es el “salón”…

…el “baño”, que está sin terminar. Para ducharme tengo que usar esa bolsa de agua.

…y éste es el tejado que hace las veces de terraza, con vistas a Grand Ïlet en su totalidad (que tiene más de “ïlet” que de “Grand”, como se puede ver).

La terraza es ideal por las noches.

Poco después de mi llegada, empiezan a llegar “vecinos”, algunas de las personas que viven en otros barcos amarrados por aquí cerca. Aquí están Virginie con su hijo Edenjah (Francia), Peter (Holanda), Simon (Bélgica) y una pareja de franceses que se están despidiendo, porque se van en su barco ese mismo día. 

Cuando digo que la Casa Flotante y los barcos de los vecinos están amarrados, es porque ellos mismos se han hecho su propio amarre. Hunden un bloque de hormigón atado a una boya y, desde ese momento, ése es su lugar de amarre. Cada uno tiene su “sitio” y, por lo general, se le respeta.

Gran Ïlet…

La Casa Flotante y el resto de barcos de los vecinos están amarrados enfrente de una pequeña isla oficialmente denominada (con fino sentido del humor) Grand Ïlet o Great Key (algo así como Gran Islita), aunque popularmente se la conoce como Chicken Island, ya que antes del huracán estaba habitada por montones de gallinas. Pero ya no queda ninguna.

La isla es minúscula y desierta. Sólo queda una palmera en pie y no hay nada construido excepto un pequeño campamento con barbacoa que han hecho entre todos los que amarran cerca, para tener un espacio común donde juntarse. 

De hecho la isla no es propiedad de nadie, es una reserva natural y hay una asociación que se dedica a conservar el sendero que lo rodea, el nuevo embarcadero (el viejo voló con el huracán) y poco más. Pero el más entusiasta con la isla es Peter, el vecino holandés, que está intentando hacer crecer todo lo que pilla: piñas, mangos, aloe vera, tamarindos, frutas de la pasión… de todo. Y tiene mérito, porque la tierra es terriblemente arenosa e infértil, y el clima es tremendamente seco.

Existe otra isla cercana, mucho más pequeña aún, con el adecuado nombre de Little Key. Curiosamente Great Key está en el lado francés y Little Key está en el lado holandés.

En mi primer día, Virginie me lleva a recorrer el sendero que rodea la isla para enseñármela. Al fondo se ve Simpson Bay.

En la zona noreste de la isla se acumula toda la basura que trajo el huracán. Es impresionante. Hay desde trozos enormes de barcos hasta pequeñas cosas que volaron de las casas.

De hecho, hay hasta un enorme barco metálico que acabó empotrado contra la isla.

Una vez de vuelta en la playa, hay una vista perfecta de la Casa Flotante.

En la playa hay un ancla puesta como decoración y que permite ver lo fuerte que estoy con el yoga…

Foto de Peter

…si no fuera porque es falsa, claro. Se la encontraron por aquí cerca y es de fibra de vidrio.

Mi rutina…

Mi rutina empieza, como siempre, con mi sesión de yoga. Aquí me tengo que levantar al amanecer, sobre las 6:00, porque el único lugar para hacer yoga es la terraza de arriba, y si me levanto más tarde, con el sol pegando, ya no hay manera.

Eso sí, se respira una paz maravillosa a estas horas, cuando aún no hay ningún tipo de actividad y te sientes como si estuvieras solo en el mundo. Grabé esto durante una de mis sesiones de yoga, donde se aprecia cómo el viento y las olas mueven todas las embarcaciones, incluida la propia Casa Flotante.

Pero hubo un día en que no hubo absolutamente nada de viento y como aún no había pasado ninguna embarcación haciendo estela, el agua era un perfecto espejo. Nunca había visto nada igual.

Pero siempre al final pasa algún yate a una velocidad inadecuada provocando una ola que…. menos mal que no tengo mareo!

Virginie normalmente no viene hasta las 10h, así que tengo 4 horas para mí solo, en las que hago mi sesión de yoga, me doy un baño en el mar…

…me ducho, me tomo mi café y, a veces, desayuno.

Cuando llega Virginie nos ponemos al trabajo. Esto lo detallo en el siguiente apartado. Pero, en general, el trabajo me absorbe tanto, que al final acabo haciendo una comida tardía o una cena temprana, justo a la puesta de sol. Normalmente una ensalada de pasta sin gluten (de lentejas rojas o de guisantes)…

…o mi típico guiso de arroz con lentejas y verduras.

Y suelo quedarme viendo el atardecer, porque aquí es espectacular.

También dedico parte del día a escribir el blog. El problema que se me presentó cuando acepté este workaway es que toda la electricidad de la casa viene de una única placa solar (las demás no están aún conectadas), y Virginie no tiene un inversor para pasar de los 12V de la placa a los 220V normales. Sólo tiene tomas de USB de 5V para cargar el móvil y nada más. Eso era un problema para poder usar mi portátil. Así que, con el asesoramiento de Peter, me he comprado un cargador de ordenador para coche que va con 12V. Me ha costado una pasta (40 USD), pero no tenía más opciones. Lo conecto directamente a la batería que carga la placa solar y funciona perfectamente.

Otro de las cosas que no me esperaba era que no tuviera WiFi. Quería evitar tener que comprarme una SIM en esta isla porque son muy caras y, hasta ahora, lo estaba consiguiendo. Pero si no quiero estar completamente desconectado, me toca comprar una.

Hay una oferta interesante con Digicel donde ofrecen una SIM con sólo conexión a Internet (ni llamadas, ni mensajes) con 15GB/mes por 20€/mes, pero con cobertura exclusivamente en el lado francés (ya me vale, la casa flotante está a ese lado de la “frontera”). Pero la primera vez que intento contratarla en una de las tiendas de Marigot, la dependienta, con muy pocas ganas, me dice que para usar la SIM necesito comprar el router y cuesta 69€ extra. Ni de coña, claro.

Luego, a través de la web, consigo que alguien de Digicel me confirme que eso es falso y que puedo usar la SIM en mi móvil. Así que, al día siguiente, voy a la otra tienda Digicel de Marigot. Allí una chica bastante más amable y con ganas de ayudar me confirma que, efectivamente, puedo usar la SIM en mi móvil, pero que no es prepago. Que es un plan y que debo contratar un número de meses por adelantado y que el mínimo son 2. No me sale a cuenta, por supuesto. No creo que vaya a estar más de un mes. Parece que en Digicel se han empeñado en que no me quieren de cliente.

Visto lo visto, pruebo suerte con Chippie, la marca barata y de prepago de la compañía UTS. Allí me ofrecen una SIM con 12GB/mes por 25€/mes más 5€ por la SIM. Es algo menos de datos y algo más cara, pero tiene la ENORME ventaja de ser de las pocas compañías que dan cobertura en ambos lados de la isla. El resto de las compañías es de risa, porque vas conduciendo… y te quedas sin cobertura por haber cruzado la frontera invisible!

Así que al final, entre el cargador del móvil y la tarjeta SIM, este workaway me va a salir por una pasta. En fin…

El trabajo…

Aunque el trabajo se suponía que iba a ser mejorar la habitabilidad de la casa (lo cuál mejoraría también mi estancia), Virginie está agobiada con el riesgo de ciclón anunciado por el National Hurricane Center y por los problemas que presenta la casa frente a las fuertes lluvias de los últimos días. De hecho, mi primera noche fue la peor de todas, con muchísimo viento y lluvia, y entrando agua por todas partes. La verdad es que daba miedito estar ahí solo, en medio de la noche (Virginie duerme en su barco), con el viento moviendo la casa y con el agua entrando a raudales. Llegué a pensar qué hacer si la casa se hundía. Hay poca profundidad, pero, por si acaso, metí el portátil, el móvil y el pasaporte en varias bolsas de plástico. En serio. Los miedos nocturnos es lo que tienen.

Así que los 3 primeros días los dedicamos por completo a preparar la Casa Flotante para el temporal que se avecina. Virginie compró una enorme lona con la que cubrimos el tejado para que no haya tantas filtraciones, y varias larguísimas cinchas con las que rodear la casa por completo para sujetarla bien fuerte al catamarán y evitar que se vuele en caso de viento excesivamente huracanado. Son 3 días de trabajar más de 7 horas cada día poniendo parches a la casa, algo que me desespera bastante, porque creo que no lo estamos planificando bien. Sería mucho más eficaz (y económico) sentarse a pensar soluciones a largo plazo que ponerse impulsivamente a poner parche sobre parche, que es lo que estamos haciendo. 

Al final del tercer día el cansancio me puede y exploto.

Le digo a Virginie que…

1) Se supone que el acuerdo era de 2 horas de trabajo al día, 5 días a la semana, a cambio del alojamiento, ya que no se incluye la comida. Y el ritmo que llevamos de 7 horas/día supera muy ampliamente ese acuerdo.

2) Que entiendo que no incluya la comida porque no pueda permitírselo, pero no me esperaba tener que pagar también el agua de beber (me horroriza especialmente la cantidad de basura de plástico que estoy generando comprando montones de botellas y de 1,5 litros), el agua de ducharme y lavar los platos (no hay agua corriente, por lo que tengo que ir con mis garrafas a comprar el agua a una gasolinera, que es barata pero no es potable), las coladas (como no hay agua ni electricidad, no hay lavadora, claro. Me toca ir a un laundromatic) y la gasolina del dinghy. Eso sin contar con los dos gastos extra que he tenido que hacer para poder estar aquí.

3) Que el acuerdo también incluía un dinghy y 4 días después de mi llegada sigo sin tenerlo, lo que implica que estoy encerrado en la Casa Flotante sin poder ir a ninguna parte, ni siquiera a hacer la compra. El dinghy prometido tiene pinchazos y soy yo el que tiene que arreglarlos, pero se hace difícil cuando estamos trabajando todo el día. Me ofrece usar una barca de madera de Peter, pero mientras Simon me enseña a manejarla, se deja un cabo metálico suelto (el que se usa para atar con candado el dinghy y que no se lo lleven), se enreda con la hélice y la rompe. Me toca esperar unos días hasta que Simon me trae la pieza para arreglarla. Y justo el día que me la trae, llega un nuevo vecino, Yordan, de Bulgaria, con su pequeño barquito, y Virginie me dice que lo siente, pero que la barca que iba a usar, Peter se la había vendido a Yordan y que él la necesita. Ése es el detonante que me hace saltar.

Y éste es uno de mis grandes problemas. Me cuesta tanto decir las cosas, que acumulo, acumulo… hasta que exploto. Y el enfado no es el mejor sitio desde el que decir las cosas, pero me suele pasar que es el único desde el que consigo hacerme escuchar.

Virginie entiende mi enfado y me da la razón en todo (menos en el punto 2, que tiene poco remedio). Me ofrece no trabajar durante toda la semana siguiente para compensar lo ya trabajado y eso me da tiempo para arreglar el dinghy.

Al final no consigo arreglar todos los pinchazos (tiene docenas), pero al menos son tan pequeños que tarda todo un día en desinflarse, así que tengo que inflarlo cada vez que voy a salir. Pero al menos ya tengo dinghy y puedo moverme!

Y mientras se secan los parches, Yordan me deja su barca de madera para que haga la prueba de ir a comprar (ya lo necesitaba) y ver qué tal de cómodo me siento.

Las barcas son terriblemente inestables comparadas con las lanchas hinchables, donde puedes bailar una jota sin que aquello vuelque. Voy acojonado, pero me apaño. En esta primera ocasión me acompañan Virginie en su dinghy con Simon, porque también van a comprar y para asegurarse de que no me quede tirado por el camino o me hunda.

Una vez hecha la compra… vuelta al “aparcamiento”. 

Y con una semana libre por delante, la cosa es muuucho más relajada. 

Luego, a la vuelta de esas vacaciones, en la semana siguiente, nos ponemos de vuelta al trabajo, mucho más relajados (de nuevo más de 2 horas/día, pero es que no sé decir “basta”) y le monto las estanterías de la cocina…

Y entre los dos abrimos dos trampillas en el suelo del WC para poder acceder a los desagües y cañerías.

Lo cual no es nada fácil, porque hay que meter ahí la sierra eléctrica y luego reforzar las tablas para que queden estables.

Como ya comenté, en la Casa Flotante no hay inversor de corriente, por lo que, cada vez que queremos usar la sierra eléctrica, tenemos que arrancar el generador de gasolina.

Virginie siempre viene a trabajar con Ginger y Edenjah, claro. Ginger tiene la costumbre de meterse debajo de la cama y desaparecer durante todo el día, aunque de vez en cuando aparece y se deja querer.

Edenjah, en cambio, pide atención constante, por eso muchas veces nos tenemos que turnar en hacerle algo de caso mientras el otro trabaja.

Algunas veces Virginie se tiene que ausentar a comprar algo o hacer algún recado y me deja con los dos. Me encanta que confíe en mí lo suficiente como para dejarme al cuidado de su hijo casi desde el primer día. 

En cuanto a Ginger, es impresionante lo apegadísima que está a Virginie. Cuando se va, llora y se queda esperando, sin moverse, a que vuelva.

La rescató de un refugio a pesar de que era viejecita. Pero fue de las pocas que se adaptó rápidamente a vivir en un barco.

Marigot…

Durante mi semana de vacaciones aprovecho para visitar con frecuencia Marigot, la capilal del lado francés. Me pilla a unos 20-30 minutos en dinghy (dependiendo del viento), pero para mí es toda una nueva experiencia moverme de esta manera y es agradable poder pisar tierra firme de vez en cuando.

Para llegar a Marigot, paso al lado de innumerables barcos encallados y abandonados tras el huracán. Me sigue impresionando.

Pero uno de los más impresionantes es este enorme barco metálico que no te explicas qué hacía dentro de la laguna cuando llegó el huracán.

Según voy llegando a Marigot, toda la orilla izquierda está llena de edificaciones muy dañadas por el huracán, pero donde aún vive gente local.

En la orilla derecha, en cambio, hay una mansión en lo alto de una colina que no sé de quién será. Pero más ostentosa y visible… era difícil.

Y sí, toda la laguna está llena de naufragios. Impresiona… hasta que te acostumbras.

En Marigot hay un puerto, Marina Port Royal, que tiene un pequeño embarcadero para dinghys. “Aparco” el mío allí.

Y justo ahí está Le Croissant Royal, donde paro alguna vez a tomar algo. 

Aunque la mayoría de las veces me voy a mi lugar preferido, el Natural Cafe, que tiene la WiFi más rápida que he visto. Eso me permite subir mis fotos en un plis a mi servidor y quedarme tranquilo por si le pasa algo a mi portátil.

Aprovecho también para darme una vuelta por Marigot.

O ir a comprar algo de comida al SuperU, que es el súper más barato de la zona. Pero es que no sólo es el más barato, sino que, además, es tede los pocos que te permiten pagar en USD en vez de EUR con el cambio…

Es decir, si la compra me ha costado 100€, puedo pagar 100 USD en cash, que son unos 90€…. y me ahorro un 10% gracias al cambio. Es un chollete. 

Y en una de mis visitas me hago una excursión a Fort Louis, un castillo en ruinas que se ve en lo alto de la colina. Justo eso que se ve detrás del mercado.

Sí, allí arriba.

Ya voy llegando…

Y desde arriba, las vistas de Marigot son impresionantes.

Y, efectivamente, estoy en suelo francés!

Desde aquí se puede apreciar especialmente bien Grand Ïlet (Chicken Island). Mi Casa Flotante está justo a la derecha.

Y aquí, volviendo de Marigot a mi Casa Flotante al atardecer.

La maniobra de acercarse despacio y parar el motor justo a tiempo como para alcanzar la casa y amarrarme, no es nada básico. He tenido que practicar para que me salga bien. Ahora ya me siento con total confianza con esto, pero al principio me daba mucha vergüenza hacerlo en un sitio público y que me vieran, porque o me quedaba corto o me estrellaba contra el embarcadero.

Cadisco I…

Para compras más pequeñas e inmediatas, voy al pequeño supermercado de la gasolinera Cadisco Market, que está mucho más cerca que Marigot. Ahí tengo que “aparcar” en una pequeña playa e ir andando hasta la gasolinera. Aquí es donde compro el agua para beber y algunas verduras.

Cadisco II…

Pero el agua para ducharme y fregar los platos (y también la gasolina del dinghy), la compro en la otra gasolinera de Cadisco, al lado de Marigot, porque ésta sí que tiene embarcadero propio y no tengo que andar con el peso. Llego a comprar 40 litros de agua (no potable) que salen a 1,5 USD.

Cumpleaños de Trevor…

Uno de los días, aparece uno de los vecinos, Trevor, por mi Casa Flotante para avisarme de que es su cumple y que hay BBQ en la isla. Ni me lo pienso, claro. Voy con la dinghy hasta el embarcadero.

Y ahí están, Trevor con algunos amigos suyos.

Trevor es de Grenada, otra de las islas caribeñas de por aquí, y vive un par de barcos más allá.

Pronto se nos une Yordan, el búlgaro con el que mejor me llevo de todos. Es un encanto de persona.

Yordan ha traído su guitarra y ambienta la fiesta.

Hasta yo me arranco con el Porompompero… Por suerte no hay vídeo de ello.

Mientras, va cayendo el atardecer sobre la Casa Flotante.

Yordan…

Y, efectivamente, es con Yordan con quien finalmente hago mejores migas. Su historia es fascinante. Tiene sólo un año menos que yo, pero ya es abuelo. Su hija vive en Barcelona. Él ha viajado por toda Europa y ha vivido en España, entre otros lugares. Y hace unos pocos años decidió comprarse un pequeño barco y venirse con él al Caribe. Y cuando digo pequeño, no es de forma figurada.

No se aprecia, porque no hay con qué compararlo, pero parece un barco de juguete. Pues con ese barquito cruzó el Atlántico en solitario. Una hazaña increíble. Es de los marinos más respetados por aquí.

Y otro dato impresionante. Yordan estaba en St. Martin cuando llegó el Huracán Irma en 2017 y, al contrario que la mayoría de la gente, él decidió no abandonar su barco e intentar salvarlo. Lo amarró de forma muy cuidadosa y aguantó el huracán dentro de él. Su barco es de los poquísimos que sobrevivieron el huracán.

Siempre viaja con su viejísima guitarra y compone canciones en sus largas travesías. Escribió una canción chulísima cuando cruzaba el Atlántico y ha decidido que quiere que cada estrofa sea en un idioma, así que una tarde se viene a mi “casa” con su guitarra y le ayudo con la traducción de la estrofa española.

Despedidas…

Aunque la experiencia está siendo muy interesante, también está siendo bastante dura a nivel de “confort” y, sobre todo, demasiado cara en gastos, por lo que pronto empiezo a buscar otras opciones y finalmente encuentro una muy interesante en la isla de Nevis.

Así que, a las dos semanas de mi llegada, le aviso a Virginie de que me voy y empiezo la ronda de despedidas.

Una de mis últimas noches en la isla Toñi me avisa que hay quedada de despedida en Simpson Bay. Me cojo mi dinghy y me voy para allá. Paso por el lado sur de Grand Ïlet, donde hay otro barco encallado, el Pura Vida, con las tripas al aire.

“Aparco” enfrente de su casa, y cuando voy a salir de la urbanización, mira quien aparece a saludarme.

Me emociona que Hansel se acuerde tanto de mí.

Quedamos en el Wine & Tapas. Aquí estamos Toñi y Sergi (mis ex-hosts) y sus empleados Edgar (gran amigo ahora) y Ali, y pasamos un rato genial.

Sobre todo voy a echar mucho de menos a Toñi y Edgar que tan bien se han portado conmigo durante mi estancia. Espero pasar de nuevo por St. Martin cuando salga del Caribe y pueda hacerles una visita.

La vuelta a la Casa Flotante en dinghy a media noche, sin luces y con 4 vinos y 2 chupitos encima es… emocionante!

Mi último día es para hacer la colada cerca de Marigot…

Y, mientras se hace…

Mas tarde, es tiempo de despedidas.

Del vecino separado con dos hijos cuyo nombre no recuerdo…

De Simon…

De Peter…

De Virginie…

De Trevor…

…y de Ginger!

Ah, y del nuevo compañero de piso que ha aparecido de repente.

Mi avión sale el 16 de agosto de 2019 muy temprano, sobre a las 8:15. No quiero hacer levantarse a Virginie tan temprano y tener que llevarme con el niño, así que le pido a Yordan ese favor. 

A las 6:00 dejo todo bien limpio y recogido, me despido de la Casa Flotante, y embarco con mis mochilas…

…y aparezco por el Yordan con mi dinghy… y le despierto. Se le habían pegado las sábanas. Me siento fatal por hacerle madrugar de esta manera.

Virginie me ha dicho que hay un pequeño embarcadero privado cerca del aeropuerto donde puedo desembarcar. Me cuesta un poco encontrarlo, porque no está exactamente donde me dijo, pero, efectivamente, está al lado del aeropuerto.

Me despido de Yordan agradeciéndole inmensamente el favor.

Mi vuelo a la isla de Nevis es en esta pequeña avioneta de juguete. Vamos 6 personas… literalmente.

Y el vuelo tiene historia… pero eso será en el próximo capítulo, que me estoy alargando demasiado en éste.

Cuentas…

Y justo cuando empecé mi workaway en la Casa Flotante terminó el mes de julio, por lo que toca hacer las cuentas. Este mes corresponde entonces a mi workaway en el Barco/Teatro de Richmond (Canadá) y mi Housesitting en Sint Maarten, con el vuelo incluido.

GASTOS:
  • COMIDA:
    • Comer fuera:               84,20€
    • Comprar comida:           300,61€
    • Cafés:                     31,31€
    • Bebidas:                  116,14€
    • SUBTOTAL:                 532,26€
  • TRANSPORTE: 
    • Avión:                    199,85€
    • Ferry:                     11,94€
    • Bono:                       3,39€
    • Gasolina:                  17,80€
    • SUBTOTAL:                 232,98€
  • OTROS: 
    • Calzado:                   13,24€
    • Playa:                     12,40€
    • Farmacia:                   5,90€
    • Postales:                   8,71€
    • Propinas:                   7,12€
    • Limpieza Casa:             35,94€
    • Higiene:                    4,88€
    • Accesorios:                13,35€
    • Accesorios Portátil:       35,61€
    • Conexión Internet:         30,20€
    • SUBTOTAL:                 167,35€ 
  • TOTAL:                        932,59€
INGRESOS:
  • Housesitting:                 539,07€
  • TOTAL:                        539,07€ 
SALDO:
  • TOTAL:                        393,52€ 

Como se puede ver, la isla es bastante cara, por lo que la compra de comida se me ha ido un poco de madre. Entre eso, las bebidas y el vuelo… me sale un pico. Menos mal que este mes tengo ingresos y al final me queda un saldo muy cercano a la media.

Mi media mensual queda tal que así:

  • DIC’15:              345€    (Media: 345€)
  • ENE’16: 393-19 =     374€    (Media: 360€)
  • FEB’16:              387€    (Media: 369€)
  • MAR’16: 468-290 =    178€    (Media: 321€)
  • ABR’16: 301-39 =     262€    (Media: 309€)
  • MAY’16:              880€    (Media: 404€)
  • JUN’16: 925-12 =     913€    (Media: 477€)
  • JUL’16: 765-30 =     735€    (Media: 509€)
  • AGO’16: 602-507 =     95€    (Media: 463€)
  • SEP’16: 864-641 =    223€    (Media: 439€)
  • OCT’16:            1.090€    (Media: 498€)
  • NOV’16: 706-753 =    -47€    (Media: 453€)
  • DIC’16: 1178-1057=   121€    (Media: 427€)
  • ENE’17: 760-1529 =  -769€    (Media: 342€)
  • FEB’17: 768-276 =    492€    (Media: 352€)
  • MAR’17: 1052-106 =   946€    (Media: 389€)
  • ABR’17: 818-67 =     751€    (Media: 410€)
  • MAY’17:            1.326€    (Media: 461€)
  • JUN’17:              328€    (Media: 454€)
  • JUL’17:              468€    (Media: 455€)
  • AGO’17:              986€    (Media: 480€)
  • SEP’17: 658-677 =    -19€    (Media: 458€)
  • OCT’17: 780-408 =    372€    (Media: 454€)
  • NOV’17:            1.373€    (Media: 492€)
  • DIC’17: 1402-618 =   784€    (Media: 504€)
  • ENE’18: 597-790 =   -193€    (Media: 477€)
  • FEB’18: 751-806 =    -55€    (Media: 457€)
  • MAR’18: 533-63 =     470€    (Media: 458€)
  • ABR’18: 2121-20 =  2.101€    (Media: 514€)
  • MAY’18: 1018-988 =    30€    (Media: 498€)
  • JUN’18: 866-1187 =  –321€    (Media: 472€)
  • JUL’18: 753-306 =    447€    (Media: 471€)
  • AGO’18: 1497-185 = 1.312€    (Media: 497€)
  • SEP’18: 777-900 =   -123€    (Media: 478€)
  • OCT’18: 1313-43 =  1.270€    (Media: 501€)
  • NOV’18: 1115-485 =   630€    (Media: 505€)
  • DIC’18:              432€    (Media: 500€)
  • ENE’19:              997€    (Media: 513€)
  • FEB’19: 591-43 =     548€    (Media: 514€)
  • MAR’19: 812-562 =    250€    (Media: 507€)
  • ABR’19: 637-1221 =  -584€    (Media: 481€)
  • MAY’19: 820 =        820€    (Media: 489€)
  • JUN’19: 529-133 =    396€    (Media: 487€)
  • JUL’19: 932-539 =    393€    (Media: 485€)
  • TOTAL:            21.324€ 
  • MEDIA MENSUAL:       485€ 

Y la media casi no se mueve, claro.

Planes…

La cosa es que solicité un housesitting de 3 semanas en la Isla de Nevis (perteneciente al país de dos islas llamado St. Kitts & Nevis). La dueña del lugar me dijo que ya tenía a alguien, pero que tenía una amiga, Carol, que necesitaba un cuidador para su gato del 7 al 22 de septiembre. 

Hablo con Carol y le comento que es muy caro ir hasta Nevis sólo por 2 semanas de housesitting, que hubiera sido perfecto si hubiera hecho también el otro housesitting. Pero Carol está tan interesada en que yo le haga el housesitting, que dice que me va a buscar algo más.

Mientras espero, empiezo a mirar a ver si hay algún barco que vaya para allá, pero es mala época. Miro vuelos, pero no bajan de 200 USD. 

Poco después Carol me pone en contacto con Christi, la dueña del Jardín Botánico de Nevis, ya que necesita a alguien que le cuide las mascotas que tiene en una casa en la que no hay nadie viviendo ahora. Christi está también tan interesada en que vaya que, cuando le comento lo caro que es ir hasta allí, se ofrece a pagarme el billete a cambio de echar una mano en el Jardín Botánico un par de días a la semana y un compromiso de estancia hasta que empiece mi housesitting el día 7 de septiembre. Me parece una oferta inmejorable para conocer otra isla del Caribe, así que acepto encantado sin pedir muchos más detalles (creo que ha habido buena conexión y mi instinto me dice que es una muy buena opción) y quedo en irme para allá una semana después, es decir, el 16 de agosto de 2019.

Así que el próximo capitulo será… Nevis!

Conclusiones…

Como ya comenté en el capítulo anterior, Saint Martin me ha parecido una isla muy acogedora por el carácter de la gente (más en el lado holandés que en el francés) y por la agradable mezcla de culturas y etnias, mezclado a su vez con lo turístico, creando un batiburrillo interesante y agradable.

Mi experiencia de estas dos semanas con Virginie… no ha sido fácil, no lo niego. La falta de confort ha sido grande y la falta de conexión con ella ha sido evidente. Pero también ha sido muy aleccionador en muchos sentidos.

Vivir en algo que no está en tierra firme y que se mueve constantemente es una experiencia que no había tenido la oportunidad de vivir hasta ahora, y que realmente he disfrutado. También ha sido muy interesante todo lo relativo al “Sea Life“, como tener que moverte en dinghy para todo, vivir de forma más básica, etc…

Por otra parte, cuanto más difícil es un workaway, mayor capacidad de adaptación tienes que desarrollar y eso es siempre un gran aprendizaje. Lo ha sido a nivel de confort, pero también a nivel emocional, teniendo que enfrentarme a mis propios enfados, resistencias, miedos y falta de aceptación.

Y es que es especialmente aleccionador vivir sin todas esas cosas que damos por supuesto y que, por ello, no apreciamos en la vida, como un water, agua corriente, electricidad y una nevera!!

Y es que comer sano sin nevera es complicado, porque acabas teniendo que comer de conservas más de lo que te gustaría. Pero es un gran aprendizaje de adaptación. Tuve que sustituir mi leche de almendras (que no aguantaba ni un día entero una vez abierta) por leche de coco en polvo. Tuve que aprender qué verduras aguantan más tiempo. Sin duda los campeones en aguante en clima húmedo y caluroso son la col y la lombarda. Las zanahorias y los tomates (los buscaba más verdes) algo menos, pero también aguantan unos días. Al final, sobre todo, tienes que comprar con más frecuencia y ser menos tiquismiquis con el estado de los alimentos.

Para la fruta, lo que hacía era comprar mangos o plátanos macho bastante verdes y así iban madurando poco a poco.

Impresiona pensar cuántos millones de personas viven en el mundo con mucho menos confort aún. Deberíamos agradecer cada día de nuestra vida por cada una de las cosas que tenemos, en vez de quejarnos de lo que no tenemos.

Mi balance, en todo caso, es muy positivo. Una experiencia dura pero muy interesante en un lugar maravilloso, con unas vistas increíbles y unos atardeceres que no cambio por ningún programa de TV.

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