Australia (Road Trip) – From Adelaide to Alice Springs

by | 7 Mar 2017 | 2 comments

4 – 7 marzo 2017

446 días viajando…
4 días de Road Trip…

El sábado 4 de marzo, me levanto a las 5:45 y a las 6:10 estoy saliendo por la puerta de la casa de Mason. Llego a la parada de bus a las 6:30, 40 minutos antes de que pase el bus. Se me ha ido un poco la mano con la puntualidad.

Como no me gusta esperar, pongo el dedo, a ver si…

…y efectivamente, me para un coche. Se trata de Erin, una guapísima australiana camino del gym, antes de ir al curro. Me deja en Glen Osmond, donde puedo coger el segundo bus que me llevará hasta la sede de Apollo. Allí me despido de ella…

… y cojo un bus con el que llego a las oficinas de Apollo poco antes de las 8, como estaba previsto. Allí me encuentro con Andrea que ha llegado antes que yo. Puntualidad alemana. Eso y lo organizada que es, es la parte positiva de viajar con una germánica.

Lo bueno de llegar tan pronto, es que no hay cola. Resolvemos el papeleo en un plis.

  • Aceptamos pagar la extensión del seguro de $135 que hace que pase lo que pase no paguemos más de $250 en daños y nos cubre ruedas y lunas.
  • Aceptamos pagar los $89 (127 cents/l) de un depósito por adelantado, lo que nos permite devolverlo con el depósito vacío. Buena idea teniendo en cuenta el precio de la gasolina según viajas al interior.
  • No aceptamos pagar los $75 que ahora de repente te cobran por limpieza a la devolución. Ya lo limpiamos nosotros, si eso…
  • Aceptamos que hay un límite de 1.700 kms y que si queremos ir a Uluru, excederemos ese límite en unos 400 kms (según mis cálculos) y que tendremos que pagarlos a 0,28 $/km, es decir, unos 112$.

Nos entregan sin coste adicional una alarma vía satélite que podemos activar en caso de apuro.

Son conscientes de que cruzar el outback no es la cosa más segura del mundo y hay que estar bien preparados en caso de avería. 

Una vez firmado todo, nos entregan el vehículo, una Apollo Adventure Camper.

Lo primero es pasar por el Coles de Adelaide para comprar comida para el viaje.

Aquí sólo hay una parte. Como Andrea es bastante flexible en cuanto a comida y no muestra interés en cocinar, yo me encargo de ello. Así que compro mis básicos habituales: arroz, legumbres, frutos secos, zanahorias, calabaza, lechuga, tomate, maíz, remolacha, manzanas, peras, plátanos, pan, tomates secos, chocolate… suficiente como para sobrevivir a una guerra. Y bastante agua. La furgo, además, lleva un depósito de 20 litros conectado a la pila de la cocina y otros dos bidones de agua de 20 litros cada uno para emergencias. 

Llevamos también dos bidones de 20 litros de gasolina que rellenamos en la primera gasolinera que encontramos en Adelaide, ya que sabemos que los precios irán subiendo según vayamos avanzando. Son 40 litros que rellenamos a precio de 123,9 cents/litro. Total: $50 de gasolina diesel de reserva que no usaremos hasta el final.

Una vez todo listo… nos lanzamos a la carretera!

Nuestro objetivo…

…es entregar la van en Alice Springs antes de las 14:30 del miércoles 8 de marzo, pero pasando por el Uluru, lo que supone algo más de 2.000 kms, unas 22h de conducción.

Día 1 – De Adelaide a Woomera

Conseguimos ponernos en camino antes de las 11h. Hoy es sábado, 4 de marzo. La idea es tomarnos el primer día con cierta calma.

El paisaje recuerda un poco al de la mancha en España.

Foto de Andrea

La primera parada la hacemos poco después de las 14h en Port Augusta, última de las poblaciones más o menos convencionales antes de adentrarnos en el verdadero outback. Ahí buscamos un sitio a la sombra donde cocinarnos nuestra primera comida. Un arroz con frutos secos que me queda bastante insípido, la verdad, y que nos comemos a orillas de la bahía.

Foto de Andrea

Llevamos hechos 300 kms y gastado medio depósito (unos 35 litros). Tal y como recomiendan en todas partes, llenamos el depósito en cada sitio que pillamos, porque los precios irán subiendo. Aquí en Port Augusta aún es razonable: 125,9 cents/litro.

Sobre las 16:15 volvemos a ponernos en camino.

Foto de Andrea

A partir de aquí el paisaje cambia. No es un desierto tal y como me lo imaginaba, en plan dunas y tal. Es más un desierto de matorral, donde de vez en cuando aparecen arbustos y algún que otro árbol. Algo más parecido a Los Monegros de España, que al desierto del Sahara.

Pero lo verdaderamente espectacular es la increíblemente interminable carretera, la famosa Stuart Highway que cruza toda Australia, de sur a norte, de Adelaide a Darwin.

Foto de Andrea

Enseguida nos damos cuenta de cómo va a ser este viaje. Desierto y carreteras rectas y larguísimas, sin nada durante 200 o 300 kms. Y cuando digo nada, me refiero a ni un solo ser humano, ni una edificación… nada de nada.

Hacemos una parada para fotografiar el Island Lagoon, un lago de sal bastante impresionante.

Foto de Andrea

Como se va haciendo tarde, decidimos buscar un lugar en el que pasar la noche y vemos que hay una caravan park en Woomera, donde llegamos poco después de las 18h.

Woomera es una pequeña población en medio de la nada, bastante extraña, como podemos comprobar nada más entrar.

Y es que nos enteramos de que Woomera es una población formada alrededor de una base militar de prueba de misiles. Los únicos habitantes son las familias de los militares. De hecho en todo el pueblo se respira cierto ambiente de pequeño pueblo del medio oeste americano de los años 50-60.

Lo más notable es su museo de misiles y otros artilugios militares al aire libre, como si de un parque se tratara.

Foto de Andrea

Vamos al Woomera Traveller’s Village and Caravan Park, justo a la entrada del pueblo, donde preguntamos precios. $20 por aparcar con derecho de uso de facilities (wc, duchas y cocina).

Yo soy más de parar en cualquier parte y no pagar, pero Andrea es bastante desconfiada y prefiere dormir en un lugar un poco menos… expuesto. Y lo de la ducha siempre se agradece. Y 10$ cada uno no es gran cosa. Así que nos quedamos.

Una vez aparcados, nos tomamos una cerve en el bar del camping (el precio es sorprendentemente razonable: $4,50 por una corona)…

…y nos damos una vuelta por el pueblo justo al atardecer. Lo dicho, parece que se estancó en los años 50-60.

Día 2 – De Woomera a Marla

El domingo, 5 de marzo, me despierto al amanecer, hago algo de yoga, ducha y preparo el desayuno: huevos escalfados sobre tostada con ajo, aceite y tomate batido (¡había una batidora en la cocina!).

Una vez desayunados y todo recogido, nos volvemos a poner en camino. La primera parada es en Glendambo, que es poco más que una estación de servicio en medio de la nada. 

Volvemos a llenar el medio depósito que hemos gastado, a un precio que empieza a irse de madre: 155,9 cents/litro.

Seguimos hasta uno de los lugares más famosos (y para mí de los más raros) de la Stuart Highway: Coober Pedy.

Foto de Andrea

Coober Pedy es famosa por sus construcciones bajo tierra (para evitar el calor extremo)…

Foto de Andrea

…y por sus minas de ópalo. Pero también es como estar en una película de Mad Max. Todo el mundo aquí hace arte con la chatarra, convirtiendo todo el pueblo en un lugar único y sorprendente.

Foto de Andrea

Nos subimos a una colina cercana para poder tener una vista general del pueblo.

Toca volver a llenar el depósito. Al ser un lugar algo más grande, el precio es algo más razonable: 145,9 cents/litro.

Para comer, paramos en el primer sitio que pillamos y preparo una ensalada de las mías.

Al terminar de comer, vemos que hemos aparcado delante de una casa/museo (aquí casi todas lo son). El dueño nos invita con insistencia a que entremos. Se trata de Giuseppe (Joe), un italiano que lleva 20 y tantos años viviendo aquí. Tiene hasta un autobús que intenta vender.

Nos enseña con extremo orgullo el museo que se ha montado en su casa con lo que se ha ido encontrando por ahí.

Tiene una especial obsesión por pegar cosas con cosas. Es un apasionado del glue, como en este mural hecho de piezas de ordenador…

…y llegando al extremo de encontrarse águilas muertas, cortarles la cabeza y las patas… y pegarlas.

Ha sido una visita de lo mas interesante, pero toca volver a la carretera. Otra vez cientos de kms sin más señal humana que algún coche accidentado de tanto en tanto.

Llegamos a contar hasta 8 coches así durante el viaje. Al principio pensaba que los dejaban ahí porque era demasiado costoso llevárselos a cualquier parte habitada. Pero ahora creo que los dejan como una forma de llamar a la prudencia, un “esto te puede pasar a ti”… y la verdad es que funciona.

Decidimos que nuestra segunda noche la pasaremos en Marla, una minúscula población a mitad de camino entre Coober Pedy y el desvío al Uluru. Es poco más que una gasolinera, un bar/restaurante y una zona de hospedaje y camping.

Preguntamos en el Marla Traveller’s Rest por precios. De nuevo son $20 (10 por persona), pero esta vez el empleado nos dice que son $4 extra cada uno por el uso de los baños/duchas. Me muestro sorprendido, pero aceptamos. Al ir a pagar, en un momento en el que parece que la dueña (superborde) se aleja, el empleado nos dice… 

– Son $20
– ¿No eran $28?

Mira hacia atrás, hace gesto de “shhh”, y dice…

– No os cobro los baños.

Más majo…

Para las 18h ya estamos instalados.

Nos encontramos con un grupo de tres chicas y charlamos con ellas. Nos cuentan que Marla surge para acoger a los trabajadores de la Cattle Station, que es como llaman aquí a las enormes granjas de ganado vacuno (para carne. No son dairy farms). Y cuando digo enormes es porque nos dicen que tienen una extensión de unos cientos de kms a la redonda. Aún así, Marla tiene poco más de 40 habitantes. De las tres chicas, dos son hermanas. Una de ellas ha vivido siempre aquí y es la típica mujer australiana de zona rural, grande, ruda, de fuerte acento, bastante masculina. En cambio su hermana ha llegado hace sólo dos semanas desde Adelaide, que es donde vivía… y son como la noche y el día, claro. Ella es la típica chica de ciudad. Es curioso como nos moldea nuestro entorno.

Lo que no sé es cómo puede adaptarse alguien a vivir en una población de 40 habitantes, después de vivir en una gran ciudad. Si se busca tranquilidad, eso es lo que se va a encontrar, desde luego. Pero vida social… Si en dos días ya debes conocer a todo el mundo!

Dedico parte de la tarde en el bar a escribir el blog. Parece que estén aquí los 40 habitantes. Normal, no hay muchas más opciones que venir al bar a beber cerveza. Y por la noche preparo algo de cena. Una especie de arroz caldoso con garbanzos, que queda comestible enough.

Día 3 – De Marla a Uluru y Curtin Springs.

Hoy es lunes, 6 de marzo. Después de un desayuno de tostadas con huevos escalfados y café, nos volvemos a echar a la carretera.

Hay un momento en que tengo que parar, porque el sitio es único para hacer fotos.

Foto de Andrea

Y es que cuando haces una carretera en el desierto… ¿por qué vas a hacer curvas?

Hacemos otra parada un poco más allá, porque tengo que fotografiar algo que no he parado de encontrarme durante todo el camino.

Cada 100-200 kms aparece al lado de la carretera exactamente lo mismo. Dos pequeñas casetas, una blanca y otra naranja, con dos paneles solares. A pesar de que lo miro de cerca, sigo sin saber muy bien qué es.

Pero parece que alguien ha encontrado la manera de entrar.

Poco después atravesamos la frontera del estado. Estamos por fin en Northen Territory!

Al cabo del rato notamos que los móviles marcan una hora menos. Y es que, aunque estamos en la misma zona horaria, Northern Territory hace horario de verano y South Australia no… un lío!

La siguiente parada es la estación de servicio de Kulguera, donde nos encontramos que la gasolina está nada menos que a 175.9 cents/litro (empezamos el viaje a 123.9). Pero no hay opción. Tenemos el depósico casi vacío y de camino al Uluru va a ser incluso peor. Según mis cálculos, ésta será la útlima vez que echemos gasolina. A partir de ahora, con el depósito lleno y los 2 bidones de 20 litros, debería ser suficiente para llegar a Alice Springs. Llenamos el depósito por $92… uf, qué dolor.

Aprovechamos que es el primer sitio con WiFi gratis que encontramos desde hace dos días (de datos ya ni hablamos. Aquí sólo llega Telstra y yo tengo Lebara) para ponernos al día con Couchsurfing. Ambos necesitamos alojamiento una vez que lleguemos a Alice Springs.

Yo me pongo en contacto con Maddie, la hermana de Leah y amiga de Cameron (el housemate de Lisa, mi última host) que es quien me ha puesto en contacto con ella. Maddie lo consulta con sus compañeras de piso y me dice que no hay problema en acogerme un par de noches. ¡Salvado!

Seguimos hasta Erldunda, la estación de servicio que está justo en el desvío hacia el Uluru. Estamos exactamente a 200 kms de Alice Springs, pero aún tenemos 2 días más por delante. Allí consigo fotografiar uno de l

os numerosos

convoys decamión + 2 remolques que viajan por estas carreteras. Road Trains los llaman. Hay que tener en cuenta que pueden medir más de 50m a la hora de adelantarlos.

Finalmente cogemos el desvío hacia Uluru (antiguamente conocido como Ayes Rock, pero que volvió oficialmete a su nombre original aborigen hace no demasiado), que está a unos 265 kms.

Por el camino hacemos una parada obligatoria para fotografiar el Mt. Conner, una formación montañosa muy similar al Uluru y que muchos turistas (yo incluido) confunden con el propio Uluru.

Seguimos avanzando y sobre las 15h, por fin, ahí está: El Uluru.

Y sí, realmente merece la pena el desvío y el pago de kms adicionales. Tiene algo especial que te atrapa, algo que no se aprecia en las fotografías. Es como algo de otro planeta que alguien hubiera puesto ahí, en medio de un enorme desierto plano.

Las fotos las hacemos desde lo que llaman el sunset car park, el lugar desde el que se ve mejor a la puesta del sol. Nosotros seguimos avanzando. Nuestro objetivo es hacer el track de 10 kms que lo rodea por completo, el conocido como Base Walk, y vamos un poco justos de tiempo antes de la puesta del sol.

Casi a las 16h aparcamos la camper justo desde donde antiguamente se podía subir a la cima. Lo prohibieron porque para la cultura aborigen la roca es sagrada y subirla es una falta de respeto. Una pena, me hubiera encantado, pero respeto tanto la norma como la creencia.

Nos aprovisionamos de agua, frutos secos y cámaras, y nos ponemos en camino.

Son las 16h y la puesta de sol será como a las 19h. Tenemos 3 horas para hacer el Base Track de 10,6 kms. El mapa acojona porque dice entre 3 y 5 horas, pero suelen ser muy conservadores con el tiempo. Normalmente yo camino a 5 kms/h, por lo que podemos hacerlo en 2 horas. Algo más sumando las paradas para hacer fotos.

Aunque es bien entrada la tarde, pega el sol sin ningún tipo de clemencia. Por suerte yo llevo el enorme sombreto que me compré en Noosa (Brisbane) y Andrea se cubre como puede. 

El calor es seco y fuerte, pero he descubierto que tengo muchísima más tolerancia al calor que al frío. Para mí no es demasiado problema hacer una ruta larga en estas condiciones. Andrea, en cambio, lo lleva regular y va desesperada buscando las sombras.

Estamos al mismísimo pie del Uluru. Y es impresionante. Toda la formación es como una roca muy lisa puesta ahí hace muchísimo tiempo, y a la que la erosión le ha ido dando forma, abriendo grietas y cavidades. En general me recuerda muchísimo al Yelmo de La Pedriza de Madrid, pero más grande y más naranja.

Muchos puntos son considerados sagrados y se pide que no sean fotografiados. Uno de ellos tiene un curioso nombre en la lengua aborigen que resulta chocante para los hispanohablantes.

Gran parte de la erosión se debe al agua de lluvia (sí, parece que aquí llueve de vez en cuando) que se desliza por sus paredes dejando llamativas marcas negras.

Foto de Andrea

Pero lo más impresionante es el fuerte color anaranjado que tiene toda la formación.

Por suerte se va nublando de vez en cuando, algo que agradecemos profundamente. En el primer teléfono de socorro, el de la ladera norte (hay 4 durante el recorrido), nos encontramos a un japonés de cierta edad que anda un poco en el límite de sus fuerzas, pero que no deja de sonreír.

Empezamos en el lado oeste, hemos recorrido todo el lado norte, y empezamos a bajar ahora hacia el sur por el este. Esto hace que tengamos el sol del atardecer justo al otro lado de la roca, lo que nos da unas vistas espectaculares y algo de sombra de vez en cuando.

A las 17h llegamos al segundo teléfono de socorro, el de la ladera este. También hay un grifo de agua potable, pero hay que decir que el sabor es bastante terrible.

Desde ahí nos dirigimos hacia el sur, volviendo a estar realmente pegados a la roca. Lo que más me impresiona es la forma en la que la roca se adhiere al suelo. Da la sensación de que alguien hubiera puesto ahí un pedazo de arcilla y luego hubiera rematado los bordes con una espátula. 

Foto de Andrea

Y es así en todo su perímetro.

Por el camino nos encontramos un pájaro muerto bajo unas rocas. Tiene pinta de ofrenda o sacrificio ceremonial.

Cuando llegamos a la ladera sur, la menos expuesta al sol (en el hemisferio sur el sol va también de este a oeste, pero por el lado norte), empieza a aparecer abundante vegetación. Esto es otro mundo.

Foto de Andrea

No puedo resistirme pedirle a Andrea que me haga mi típica foto “Forrest Gump”.

Foto de Andrea

De nuevo estoy fascinado por la forma en la que la roca se adhiere al suelo.

En la parte más al sur llegamos a uno de los puntos más turísticos. Una pequeña zona de cavernas y una pequeña laguna. La mayoría de los turistas vienen hasta aquí en bus y hacen este pequeño recorrido. No hemos visto a casi nadie durante la ruta, pero esto está lleno.

Algunas de las cavernas fueron usadas por los aborígenes y están llenas de pinturas.

Vamos llegando de nuevo a la ladera oeste, donde de nuevo tenemos un sol inclemente, pero algo más bajo, proporcionando unos colores increíbles.

Y a las 18:30, tras 2,5 horas de paseo, llegamos al aparcamiento. 

De nuevo miro con deseo el lugar por donde se podía subir a la cima.

Todo el recorrido es plano y de senda muy bien preparada y señalizada. El único problema es el calor. Para mí ha sido un paseo, pero Andrea, que no llevaba sombrero, muestra síntomas de insolación con un fuerte dolor de cabeza.

Desde allí nos volvemos a dirigir al Sunset Car Park para ver el atardecer sobre el Uluru. Es muy famoso el cambio de color que se supone que se produce a la puesta del sol.

Pero para mí es simplemente que con el sol se ve naranja, y en cuanto se pone el sol se queda en un marrón desvaído. No le veo mucho misterio. 

Para dormir, eché un vistazo a WikiCamps (app imprescindible para backpackers) y vi que hablaban de dos Caravan Parks:

1) Ayes Rock Campground: muy cerca de Uluru pero, en consecuencia, muy cara y, por los comentarios que ponen, en no muy buenas condiciones de higiene y sevicios. 

2) Curtin Springs: A unos 100 kms de Uluru en dirección de vuelta a la Stuart Highway (como a mitad de camino). La gran ventaja es que es gratuita para caravanas y para acampar, y sólo cobran $3 por el uso de las duchas.

Por supuesto optamos por la opción 2. El problema es que hemos estado en Uluru hasta la puesta del sol, así que la hora y pico de viaje hasta Curtin Springs toca hacerla de noche.

En todas partes recomiendan no conducir de noche, porque hay muchos más animales en la carretera… y no se ven, claro. Así que voy con toda mi atención puesta en la carretera, a no más de 80 kms/h y las luces largas. Aún así por dos veces se nos cruzan vacas por delante que casi no veo, porque son negras y ambas veces estoy a punto de llevármelas por delante. Pero por suerte al final llegamos al campamento sin ningún incidente grave.

Una vez allí nos dicen que podemos aparcar donde queramos (just unpowered sites) y pagamos los $3 cada uno del uso de las duchas. Los pagamos porque somos honestos, porque en realidad no hay ningún control de quien las usa. Pero estoy intentando no ser demasiado “español” en estas cosas.

Así que tras la ducha preparo una ensalada, pero Andrea apenas puede cenar, porque se encuentra bastante mal de la insolación. Después aprovechamos un rato de la free WiFi que hay aquí y a dormir.

Día 4 – De Curtin Springs a Alice Springs.

Martes, 7 de marzo. Estamos a 360 kms de Alice Springs y ya no queda mucho por ver, pero no tenemos que devolver la camper hasta mañana. 

Aprovecho la luz de la mañana para fotografiar el camping.

Por lo pronto preparo el habitual desayuno de huevos escalfados sobre tostadas con tomates secos. El plan es acercarnos hasta los Henbury Meteorites Crates, un parque situado a sólo 15 kms de la Stuart Highway (no conviene desviarse mucho, que estamos pagando kms extra), famoso por los cráteres formados por el impacto de un meteorito hace 4.000 años.

Antes de ponernos en camino, echo en el depósito uno de los dos bidones de 20 litros de gasolina. En Erldunda compruebo el precio: 177,9 cents/litro.

Menos mal que no tenemos que echar ya más.

Como a unos 130 kms de Alice Springs está el desvío a la izquierda hacia Henbury. A partir de ahí son 15 kms de camino de grava en no demasiadas malas condiciones. Es un camino por el que es imposible correr, por eso no me puedo explicar esto.

Me parece toda una hazaña conseguir volcar un coche aquí. 

A las 14h estamos en el parque de cráteres, donde nos hacemos el paseo de 20 min que pasa por todos ellos.

La verdad es que no es muy espectacular. La erosión y el tiempo han borrado gran parte de la huella de los impactos.

Se puede pasar noche ahí…

…pero el lugar es bastante desolador, así que optamos por ir directamente a Alice Springs y pasar la noche allí con la camper y devolverla mañana.

En poco más de una hora llegamos por fin a Alice Springs. El mismísimo corazón de Australia. Hemos hecho algo más de 2.100 kms por el Outback en 4 días. El lugar es bastante diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora. En general es una ciudad bastante normal, seca, pero no en extremo, hay cierta vegetación. Y está llena de centros comerciales y supermercados. Se diría que la población es mayoritariamente aborigen… o casi. Nada que ver con las grandes ciudades del sur-este donde apenas se veía a alguno.

Hacemos una parada en Alice Springs Tourist Park, donde nos piden $28 por aparcar + un extra por el uso de las facilities. Bastante más caro de lo que estamos acostumbrados. Contacto con Maddie para preguntarle si hay algo más barato por aquí y me dice que aparquemos la camper en su casa, que no hay problema. Es maravillosa.

Así que nos dirigimos a Sadadeen, un suburb al este de Alice Springs, y aparcamos la furgo en su driveway.

Y allí conocemos por fin a la encatadora Maddie y a su pequeño hijo Yoal, que me roba el corazón de inmediato.

También conocemos a Michelle (la housemate de Maddie), Angel (la perra de la casa) y Debussy (la gatita). El flechazo con Angel y Debussy es instantáneo también. Es curioso lo bien que me entiendo siempre con los animales.

El resto del dia lo dedicamos a charlar con Maddie, jugar con Yoal, preparar algo de cena y descansar. 

Andrea ha encontrado un couchsurfing en el que estar unos días hasta encontrarse con una pareja que viajará desde aquí a Melbourne dentro de una semana. Yo me quedaré con Maddie una noche o dos, hasta que encuentre cómo llegar a Darwin lo antes posible. Son otros 1.500 kms. Aquí las distancias no son moco de pavo.

Aunque la furgo la devolveremos mañana, doy aquí por concluido el Road Trip, un día antes de lo previsto.

La experiencia ha sido muy positiva. Cruzar el desierto conduciendo ha sido una experiencia que no cambio por un cómodo vuelo. La convivencia con Andrea no ha sido fácil. Somos diametralmente diferentes. Es muy alemana y vive encerrada tras un enorme muro de sarcasmo y “humor”. Lo que en principio me pareció algo divertido, terminó por resultarme terriblemente cansino cuando en todos mis intentos de tener una conversación mínimamente seria, ella respondía automáticamente con un sarcasmo o un chiste poco afortunado. Es evidente que hay mucho detrás de esa muralla que no quiere mostrar, y lo respeto. No soy quien para entrar ahí sin permiso. Pero convivir 5 días con alguien con quien no consigues la más mínima conexión, se llega a hacer duro y aburrido. Pero todas las personas que se cruzan en nuestro camino es por una razón, normalmente porque tenemos algo que aprender de ellas. En mi caso creo que es tolerancia hacia las personas que no son como yo y con las que no puedo conectar, intentando no juzgarlas y aceptándolas tal y como son.

Cuentas

En cuanto a gastos, la verdad es que ha sido un viaje carete. Menos mal que no lo he hecho solo, porque hubiera sido una pasta. El precio disparatado de la gasolina y el exceso de kilometraje ha puesto el coste un poco más alto de lo que pensaba. 

Éstas son las cuentas: 

    Alquiler Furgo:           5,00 AUD
    Ampliación del seguro:  135,00 AUD
    Ropa de cama y toallas:  10,00 AUD
    Comisión tarjeta:         0,71 AUD
    Compra de comida:       100,68 AUD
    Depósito prepagado:      89,00 AUD
    Gasolina:               287,93 AUD
    Devolución Gasolina:   -100,00 AUD
    Caravan Parks:           46,00 AUD
    Cervezas:                 8,00 AUD
    Café:                    11,00 AUD
    Lavado de coche:          5,00 AUD
    Kms Extra:              127,68 AUD
    TOTAL:                  726,00 AUD
    Cada Uno:               353,50 AUD

Bueno, no es demasiado si se piensa que han sido 4 días con alojamiento, comida y gasolina. El extra de kms entra dentro de lo previsto. Al final hicimos 2.156 kms, 456 más de lo permitido.

Los grandes gastos han sido la gasolina (unos $377, de los que nos devuelven $100), la aplicación del seguro ($135, que siempre da tranquilidad, pero que, al final, rara vez hace falta) y los kms extra ($127).

Para mí es sin duda una experiencia a repetir. Le estoy cogiendo el gusto a las road trips, pero lamentablemente es algo que no me puedo permitir a menudo. Demasiado caro.

Mañana devolveremos la furgonta y cada uno por su lado. Yo pasaré unos días en casa de Maddie viendo la manera de llegar a Darwin lo antes posible. Pero esto será… mañana!

2 Comments

  1. Adela

    Estamos pensando en hacer este mismo viaje el próximo verano. Nos ha parecido muy útil la información. Hemos leído bien? El alquiler de la furgoneta os costó 5$, extras a parte?

    Reply
  2. Leo Callejero

    Hey, Adela! Muchas gracias por tu feedback!

    Habéis leído bien, pero… recuerda que no es un alquiler, sino un "relocation", es decir, te dejan la furgoneta a precio casi gratuito, pero tienes que entregarla en una fecha determinada. Pero merece mucho la pena. En el post explico cómo hacerlo. Si tienes dudas, pregúntame, estaré encantado de ayudar.

    Un abrazo!

    Reply

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