A las 7 nos despierta Dani. Empieza nuestro último día en Laos… 🙁

Ducha, recogemos un poco y nos vamos a desayunar al Daolin. Yo me pido ice soja coffee y batido de piña. Miriam se pide ensalada de frutas. 

A las 8 llega Diego. Y también llega el tuk-tuk para llevarnos a un par de cascadas y a unas plantaciones es de café y té. No le hace mucha gracia que seamos 4 en vez de 6. Nos dice que tenemos que pagar más, pero le decimos que no, y al final acepta a regañadientes laosianos. 

Salimos a las 8:15. A las 9:15 llegamos a nuestro primer destino, la cascada de Tad Fane. Es espectacular.

Lástima que tengamos que verlo desde tan lejos. Hay posibilidad de bajar hasta allí, pero llevaría mucho tiempo de trekking y no lo tenemos… 🙁

Sobre las 10 volvemos al tuk-tuk y nos lleva a una cooperativa de plantaciones de café y té.

Nos explican el proceso de secado de la hoja del té…

…vemos distintos árboles frutales…

…canela…

…cómo secan los granos de pimienta…

Para mi gusto está demasiado enfocado al turismo. No me resulta demasiado interesante. 

Poco después volvemos al tuk-tuk…

…y nos lleva a la segunda cascada, la de Tad Yuang, donde sí es posible bañarse. Y el sitio es… sencillamente espectacular. Primero lo vemos desde arriba…

Y después desde abajo… y ahí ya sí que alucinamos.

Como nos pasa siempre, cuando llegamos no hay nadie bañándose, pero yo ni me lo pienso. Después, al vernos, el resto de turistas se animan. 

Allí conocemos a Pablo, un turista chileno que también se anima a unirse al baño. 

La cascada cae con tanta fuerza que es difícil acercarse. 

Nos hacemos fotos y más fotos, claro. El lugar lo merece. Es la despedida perfecta de Laos. 

Miriam se lo piensa bastante, pero al final no puede evitar la tentación…

A las 12:15, con gran dolor de nuestros corazones, volvemos al tuk-tuk y emprendemos el retorno a Pakse.

Llegamos sobre las 13:15. Nos despedimos de Diego, el argentino, que ha sido un estupendo compañero de viaje. Diego decidió dejar su trabajo hace unos meses en Buenos Aires para dar la vuelta al mundo. Cogió un vuelo a Australia, luego pasó por Nueva Zelanda y ahora está por Asia. Luego vendrá Europa y América. Sus fotografías son realmente impresionantes. Ha sido un placer compartir con él parte del viaje. 

Compramos unos bocadillos y recogemos nuestras cosas.

Se supone que nos recogen a las 14:30 en el hotel. Pero esto es Laos, así que vienen a las 15:30. Se trata de una minifurgo de 12 plazas donde vamos 13. Al poco paramos en otro hotel y recogen a otro pasajero más. Ahorro de costes, supongo. En dos de las filas de 3 vamos 4. Miriam y yo con medio culo fuera del asiento. Y lo más divertido es que iremos así hasta la frontera. :-s

Punto negativo para la agencia Green Paradise. 

Por cierto, que entre los pasajeros nos reencontramos a los canadienses de anoche, Janeck y Scott. Dicen que se vuelven ya porque se les ha acabado el dinero.

Por fin a las 15:40 salimos para la frontera. 

Por fortuna el viaje no es largo y a las 16:30 estamos en Vang Tao, la ciudad fronteriza. Nos hacen bajar a todos y coger nuestras mochilas para pasar el control de emigración. 

Nos llevamos la sorpresa de que nos cobran 10.000 Kips como “Overtime fee” por llegar después de las 16h. Y es que se supone que deberíamos haber salido a las 15h y haber llegado aquí antes de las 16h. Otro punto negativo para la agencia Green Paradise. 

Una vez pasado el control emigratorio, cruzamos la frontera…

…y pasamos el control inmigratorio de Thailandia, y por fin entramos en el país, por la ciudad fronteriza de Chong Mek.

Allí nos espera otra minifurgoneta, por fortuna mucho mejor que la anterior, y que va medio vacía. Parte del grupo va a la estación de buses, pero nosotros vamos a la de tren. 

A las 17h y poco salimos para la estación de tren de Ubon. Nuestro tren sale a las 19:30 y llegará mañana a las 7:30 a Bangkok. Iremos al Hostel en el que Dani dejó parte de sus cosas para dejar las nuestras, ducharnos de estrangis (no vamos a registrarnos, nuestro vuelo sale esa noche) y dedicar el día a visitar la ciudad. En esta ocasión Dani nos hará de guía, ya que conoce la ciudad. Nuestra idea es terminar la visita con un obligado masaje tailandés, que sale por unos 5€.

Llegamos a la estación a las 18:15.

Confirmamos en qué anden sale nuestro tren y nos vamos a unos puestos de fuera a cenar algo. Todo está en tailandés, ni una palabra en inglés. La chica que atiende la mesa nos señala un cartel con la foto de los platos. Preguntamos “how much?” y nos dice “35” (Baths, 1€). En ese momento la jefa le dice algo y nos dice “40”. Y nosotros en plan… “qué pasa? que como somos turistas…” Entre risas y bromas al final se queda en 35.

Mientras esperamos, dos niñas que parecen de la familia no dejan de mirarnos. Le pido permiso a una para hacerle una foto y, como un resorte, me posa:

Dani y yo nos pedimos sopa de noodles (él con carne y yo sin). Miriam se pide para llevar un pad thai, no tiene hambre ahora.

Yo, en cambio, me he quedado como estaba después de la sopa, así que me pido para llevar un arroz frito. Total, por 1€.

Por cierto, una cosa curiosa sobre cuando comes en un restaurante en Laos o Thailandia. Siempre traen la comida en el orden que la pides y con bastante separación entre platos. Da la impresión de que cogen la comanda, cocinan el primer pedido, lo llevan a la mesa, empiezan con el segundo… y así. :-p

Después de cenar compramos agua y algunos snacks en los puestos de la estación y vamos al tren. El tren está, pero no nuestro vagón. Hay unos franceses que vienen con nosotros desde la frontera y que van a coger el mismo tren. Nos explican que hay que esperar a que traigan los vagones con literas. 

Por fin, sobre las 19:30 (hora prevista de salida) traen los vagones y los enganchan. Y por fin subimos. 

Al principio no lo entendemos, porque solo vemos asientos y nos entra el pánico…

…pero luego nos damos cuenta de que los asientos se convierten en camas y las literas se abren. 

Salimos a las 19:45 y después va pasando un empleado montando y preparando las camas. Cuando está todo montado, es de lo más parecido a un submarino. 

Re-cenamos en mi cama, que es la única de abajo…

…nos lavamos los dientes como buenos chicos…

…usamos el baño… :-p

…y cada uno a su cama. Miriam y Dani están en las de arriba, y yo y una madre con un bebé en las de abajo.

Por ahora el bebé es un santo. Ni un hipo. Esperemos que dure!

La cama es cómoda y al ser un tren, aunque se mueve, no es la batidora del sleeping bus y, sobre todo, no hay baches. Creo que podré dormir bien. 

Hace un calor del demonio (nuestro vagón es “fan”, los de “a/a” salían muy caros) especialmente en las camas de arriba. Yo al menos tengo ventana, que dejo abierta.

Son las 21:30. El tren llegará a las 7:30 a Bangkok, así que hay tiempo de sobra para dormir. 

Aprovecho el rato para algunas reflexiones sobre el viaje. 

Miriam y yo escogimos Laos porque buscábamos un país “poco turístico”. Para el tipo de turismo que a mí me apetece, me gusta estar en un lugar, con la gente del lugar y con sus actividades habituales. Ahora mismo Thailandia, por ejemplo, es un país por completo enfocado al turismo. No puedes dar dos pasos sin que no te encuentres agencias, puestos, vendedores, todo es para el turista. Y cualquier actividad que quieras hacer o cualquier sitio que quieras visitar muchas veces no es auténtico del país, sino amoldado a los intereses del turista.

Por ejemplo, el año pasado fui 12 días a Perú y me hice el Camino del Salkantay, que es como el Camino del Inca, pero es un trekking de 5 noches en vez de 4 y subiendo hasta mucho más alto. Ambos caminos acaban en una visita al Machu Pichu. El tema es que me decepcionó un poco porque yo esperaba un trekking por la selva y la montaña durmiendo en tiendas de campaña, muy en plan aventura. Pero gran parte del camino fue por carreteras por donde pasaban vehículos (el trekking pierde bastante sentido si lo haces por donde puede ir un vehículo) y siempre que parábamos, ya fueran descansos o para dormir, había puestos para vender agua y snacks, cuando no directamente campamentos. Era difícil sentirte en comunión con la naturaleza. Y me paso un poco lo mismo en Machu Pichu… para mi gusto es excesivamente turístico.

Pero todo depende de lo que uno busque. Una turista en la minivan comentaba que lo que más le había gustado de Laos era Vang Vieng. Pero Vang Vieng es Benidorm, una ciudad creada exclusivamente para el turista occidental y sobre todo, para emborracharse. Eso no es Laos. Y para eso no necesito venirme a Laos. En cambio, en la mayoría de los lugares en los que hemos estado, aunque sí había mucho enfoque al turismo, era fácil ver como viven aquí y era fácil sentirse parte de este país si así lo querías. Por eso dicen que los destinos más auténticos de Asia son Laos, Mianmar (Birmania) y Bhutan. 

Mi tipo de turismo ideal, ya lo he comentado alguna vez, no es el de ver cosas, especialmente cosas puestas ahí para los turistas, pagando entrada. Mi ideal es convivir con la gente del país y vivir experiencias con ellos. Por eso, para mi, couchsurfing y la mochila, son las dos herramientas fundamentales para viajar. 

También me gusta mucho compartir experiencias con otros mochileros. Es la mejor forma de aprender y saber con qué te vas a encontrar y conocer otras realidades. Son encuentros internacionales de lo más enriquecedores. 

No digo que las cosas tengan que ser así. Digo lo que me gusta a mí.

Por eso el día de hoy en plena naturaleza, bañándome en una cascada en medio de la selva, ha sido probablemente la mejor experiencia del viaje. 

Y creo que ya es suficiente por hoy. Ha sido mi cierre de post menos “chimpun” hasta ahora… :-p

Por supuesto esto no podré publicarlo hasta mañana… con razón se rieron en la agencia cuando preguntamos si el tren tenia WiFi. 😀

Son las 22h.

Buenas noches!!

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