USA (San Francisco): 8 semanas en San Francisco

by | 26 Apr 2019 | 1 comment

28 febrero – 26 abril 2019

1.226 días viajando…
56 días en San Francisco…

El 28 de febrero de 2019, tras pasar 3 meses en México, empiezo mi aventura estadounidense. Y la empiezo por San Francisco (California).

LLegada

Así es salir de Guadalajara (México)…

…y así es llegar a San Francisco (USA).

Llegar has sido fácil, pero entrar… ya es otra cosa.

Voy bien preparado, con mi billete de salida para dentro de 3 meses y con todos los datos bien aprendidos de mi alojamiento en mi primer housesitting en San Francisco.

Después de una cola infernal de más de una hora en inmigración, me voy acercando por fin a las ventanillas. Poco antes de mí hay una chica muy linda que es todo sonrisa. Veo cómo sonríe al oficial y como éste le devuelve la sonrisa completamente subyugado. Poco después me toca con el mismo oficial, por lo que le sonrío de igual manera, esperando que mi sonrisa valga lo mismo.

– Hola, buenos d…
– ¿Por cuánto tiempo viene a los Estados Unidos?
– Esteeee… pues por 3 meses.
– 3 MESES????

A partir de ahí la cosa sólo va a peor. Intento explicarle que soy un viajero y que me financio con mi trabajo online (lo que se llama un nómada digital, vamos), pero el oficial ya ha puesto el piloto automático de la indignación (ése que quita ante las chicas de sonrisa bonita) y no hay quien le pare. Indignación que aumenta al comprobar que vengo de México y que mi billete de salida no es de vuelta a España (¡¡que soy un viajeroooo!!). Por cierto, que lo primero que hace en ese proceso de indignación creciente es pedirme mi teléfono. Por suerte no me pide que lo desbloquee, porque me hubiera negado y probablemente ahí habría acabado mi viaje por USA.

Después de varias preguntas indignadas más y de explicarme que viajar es lo que hace la gente normal cuando entran en el país por 1 o 2 semanas y no por 3 meses (ejem…), le da mi móvil y mi pasaporte a una asistente y me llevan a “la habitación”.

En la habitación la asistente me dice que me siente y espere a que me llamen, y le entrega mi teléfono y mi pasaporte a otro oficial. Hay cerca de un centenar de personas esperando, casi no hay sitio para que pueda sentarse todo el mundo. Veo sobre todo orientales, indios, árabes y latinoamericanos. Soy de los poquitos caucásicos que veo por aquí. Hay personas muy mayores y madres con hijos muy pequeños. Tienen aspecto de llevar horas esperando. Hay un hombre mayor que insiste en que necesita avisar a alguien y le dicen de muy malas maneras que está prohibidísimo usar el teléfono (de hecho, en la mayoría de los casos, te lo quitan). Imagino lo que debe ser que alguien te esté esperando durante horas sabiendo que tu vuelo ha aterrizado y que no tengas forma de comunicarte con esa persona.

Yo doy por hecho que voy a pasar horas allí, que estarán revisando mi blog y mi twitter (donde hago bromas sobre Trump)… que me llamarán y me pedirán que desbloquee mi teléfono para revisarlo (he oído que lo hacen) a lo que yo me voy a negar, porque tengo información muy sensible de mis clientes, además de que les daría acceso a mis servidores donde mi clientes alojan sus páginas web. Eso iría contra la Ley de Protección de Datos. Además de que no me da la gana, leches. Doy por hecho que no me van a dejar entrar y que hay 5 housesittings a los que voy a dejar tirados, y uno de ellos empieza mañana.

Empiezo a pensar a qué país podría irme… cuando oigo mi nombre.

Me entregan un estuche con combinación donde se nota que está mi teléfono y mi pasaporte y, sin ninguna pregunta, me dicen que recoja mi equipaje y vaya a la fila B. Yo no espero que me lo repitan y salgo corriendo, claro. Recojo mi equipaje y en la fila B abren el estuche, me entregan pasaporte y teléfono y… bienvenido a los Estados Unidos.

¿¿¿En serio??? ¿¿¿Para eso tanto drama???

En fin, entro en el país corriendo, no vaya a ser que se arrepientan… o vean el chiste de Trump.

1er Couchsurfing: Yiya

Mi primer housesitting no empieza hasta mañana, así que para mi primera noche en San Francisco he conseguido un couchsurfing muy interesante cerca de Twin Peaks.

Mis anfitriones son Yiya (de China), Kevin (americano) y… Yivin!

Me encanta cómo han mezclado los nombres de los padres para poner el nombre a la hija. Ah, y también está Angel.

Gracias al couchsurfing y a que también alquilan un par de habitaciones por AirBnB, Yiyvin está muy acostumbrada a la gente y es de lo más social. Pasamos gran parte del día jugando. Es adorable.

Y el resto del día aprovecho para darme mi primer paseo por San Francisco.

Estaba deseando ver uno de los típicos autobuses amarillos como en Los Simpsons.

Por lo que he visto, esto es muy típico aquí. La gente lo pone delante de sus casas y se regalan libros a cambio de que dejen otro. Y se respeta!

Por lo que veo, por esta zona hay un poco de todo, en cuanto a arquitectura. Desde casas que se caen a pedazos…

…casas más modernas (y reivindicativas)…

…hasta bonitas casas de estilo victoriano.

Hago una parada de avituallamiento en Social Kitchen & Brewery, un pub de lo más irlandés.

Al día siguiente me despido de la familia que tan amable y alegremente me ha acogido…

…y marcho para el…

1er Housesitting: Blaze y Jose

El 1 de marzo de 2019 voy a casa de Christine y Kristin, en la zona de Central Richmond, donde me quedaré 5 días cuidando de la casa, de Blaze

…y de Jose.

Son sólo 5 días, pero nos hacemos amigos enseguida.

Blaze es un pit-bull increíblemente guapo y simpático, al que le encanta que le hagan caso.

Pero lo que más le gusta por encima de todo (más que comer, incluso) es jugar a coger la pelota. Para ello me lo llevo a sitios despejados como Ocean Beach.

Pero es un perro tan bueno y fácil que me lo puedo llevar a todas partes.. incluso en autobús (sí, aquí está permitido).

De esta manera somos capaces de ir incluso hasta el Ferry Building Market.

Con vistas al Puente de la Bahía.

O a Baker Beach

…donde tengo mis primeras vistas del Golden Gate Bridge!

Aunque mi visita al Golden Gate Bridge lo hago más tarde en bici. Gracias al grupo de Facebook de Españoles en San Francisco Bay Area contacté con una escritora madrileña, Cecilia, que muy amablemente me prestó la bici de su hijo adolescente durante el tiempo que esté por aquí. La verdad es que me salva la vida. Así que, durante este Housesitting, visito uno de los puntos emblemáticos de San Francisco.

Y me lo cruzo de lado a lado, claro. Está muy bien preparado para bicis y peatones.

Pero salvo estas pequeñas visitas turísticas, casi todo el tiempo lo paso en casa, cuidando de mis pequeños…

…cocinando, comiendo, escribiendo el blog, currando online…

Por cierto, que en uno de los supermercados de la zona me encontré algo muy inesperado en la sección de algas.

Si pones una trampa para ratones, al menos recoge los cadáveres, ¿no?

Pero lo más fuerte es que volví dos días más tarde… y seguía ahí!! De hecho, ya empezaba a oler. No sé cómo no se daban cuenta.

En fin…

Jose es un gato un poco difícil. Probablemente el más difícil que me ha tocado. Porque puede parecer muy cariñoso (aquí en nuestra despedida)…

Pero cuando menos te lo esperas… ¡zas! Te suelta un mordisco o un arañazo. Es bastante imprevisible. Y lo hace con bastante agresividad. No sé muy bien a qué se debe, pero las dueñas le dan, por este motivo, prozac en pomada. No soy nada partidario de dar ansiolíticos a las mascotas… pero no quiero ni pensar cómo debe ser sin medicar.

Y así, el 5 de marzo de 2019, llegan de sus cortas vacaciones Christine y Kristin, poniendo fin a mi 1er housesitting en San Francisco.

Andrew…

Mi segundo housesitting no empieza hasta el 7 de marzo, así que entre el 5 y el 7 tengo un hueco de dos noches. La cosa es que cuando terminé mi housesitting en Maravatío, mi host, Lee (que es una maravillosa persona y se quedó muy contenta con cómo cuidé de su gata Griselda), me dijo que conocía gente en San Francisco y que si necesitaba cualquier cosa, le dijera. Así que le comenté que tenía este hueco de dos noches sin alojamiento y me puso en contacto con su amigo Andrew. Andrew es profesor de estadística, vive por Mission District y es de ese tipo de personas que te reconcilian con la humanidad. Sin conocerme de nada y sólo por las referencias de Lee, me dice que sin ningún problema puedo quedarme en su habitación esas dos noches mientras él se va a casa de su pareja.

Para llegar a Mission, atravieso con la bici Page Street, que tiene algunas de las casas más espectaculares de San Franciso. Bueno, igual no tanto, pero llevo poco tiempo aquí y todavía me quedo impactado con la arquitectura vitoriana.

Quedo con Andrew para que me dé las llaves y le invito a una cerveza. Es un tipo genial con el que da gusto conversar. Se muestra fascinado con mi viaje y nos tiramos un buen rato de charla.

El barrio de Mission es de los más “artísticos” y bohemios de San Francisco…

…y la casa de Andrew, es la típica casa de dos plantas. Andrew con unos cuantos compañeros de piso, ocupan la segunda. Y tienen un patio trasero que es una maravila.

Los compañeros me reciben encantados y para mi economía me viene de maravilla tener donde dormir y cocinar estos dos días, ya que los precios de esta ciudad son absolutamente prohibitivos. De hecho es considerada la ciudad más cara de Estados Unidos.

2º Housesitting: Agnus y Emma

Así pues, el 7 de marzo de 2019 empieza mi segundo housesitting en casa de Chloe y Connie en la zona de Outer Sunset, cuidando de estas dos preciosidades, Agnus y Emma.

Y también del gato Mr. Kits que es terriblemente tímido y que, además, no se lleva nada bien con los perretes, por lo que se pasa casi todo el tiempo escondido en el estudio. Me llevó días sacar esta foto.

El más cariñoso es, sin duda, Agnus, como puede verse.

Para pasear, también me los suelo llevar a Ocean Beach, pero a la parte que da al sur del Golden Gate Park. Por cierto, que aquí la playa llega literalmente hasta la calle.

En esta zona del parque, pegada a la playa, están los famosos Molinos de Murphy.

También vamos mucho a pasear el Golden Gate Park, que lo tenemos al lado.

La zona es especialmente dog-friendly, como se puede ver en los cafés.

Durante este housesitting me entero, gracias a la recomendación de mi amiga Ana María, de que hay un concierto en el Club Deluxe, donde toca Barrio Manouche, un grupo muy bueno de Flamenco-Gypsy-Jazz que tiene a varios españoles entre sus integrantes.

Andrew II

Este segundo housesitting ha sido corto aún que el primero y termina el 10 de marzo de 2019 y el siguiente no empieza hasta el 14, así que vuelvo a tener un hueco y esta vez de 4 noches.

Y, de nuevo, Andrew me deja su habitación sin dudarlo. No hay mejor persona en el mundo.

Así que vuelvo a mudarme a Mission District, el barrio más artístico…

…y, aprovechando mi cercanía al Downtown, durante estos días visito algunos de los lugares más emblemáticos del centro de San Francisco.

El Bill Graham Civic Auditorium

Una Iglesia Ortodoxa Rusa

Una mansión hippie…

Las famosas Painted Ladies, las casas de estilo victoriano que, vistas desde Alamo Square Park fueron popularizadas por la serie Full House (Padres Forzosos)…

Pero la casa de “Los Tanner” no era ninguna de las Painted Ladies (esa imagen era sólo para la cabecera), sino una casa en Broderick St, que, cuando llego, justo la pillo en reformas…

Pero veo que tres casas más a la izquierda hay otra que es idéntica.

Sigo mi paseo, aún fascinado por las casas victorianas…

Y por las interminables calles de San Francisco…

Aquí el famoso zig-zag de Lombard Street

El famoso tranvía de San Francisco…

Que no sabía yo lo artesanalmente que cambiaban de sentido…

Visito también el Pier 39, el más famoso de los muelles de San Francisco, convertido en un enorme centro comercial.

Pero con unas vistas chulísimas…

Con la Isla de Alcatraz justo enfrente.

Y, lo más impresionante, toda una parte del muelle ha sido ocupada por leones marinos de forma totalmente natural.

Sigo mi paseo en bici por The Embarcadero, la calle que va pasando por todos los muelles.

Hasta llegar al Bay Bridge.

También visito Dolores Park, que tiene unas vistas espectaculares del Downtown.

Ésta vez sí consigo hacerme una foto con Andrew y darle todo mi agradecimiento por su hospitalidad.

3er Housesitting: Dakota y Stella

El 14 de marzo de 2019 voy a casa de Deborah y Michael, en la zona de Buena Vista Park, donde las mansiones más victorianas…

…se mezclan con los edificios más modernetes.

Y aquí me toca cuidar del bueno de Dakota

…y la desapegada de Stella, que prácticamente me ignora durante toda mi estancia.

Excepto cuando le toca su latita, claro.

Dakota tiene ya unos cuantos años y está apegadísimo a su dueña, Deborah. Es por eso que me avisó que le cuesta bastante salir a pasear si no es con ella. Pero, curiosamente, conmigo al final ha sido bastante fácil.

Probablemente porque siempre le premio con trozos de salchicha al final del paseo.

La zona en la que estoy es muy representativa de San Francisco.

Especialmente por su famosa calle Haight St, la calle más hippie y weed-friendly de la ciudad.

También estoy muy cerca de Twin Peaks (nada que ver con la serie de David Lynch), la montaña de dos picos que da sombra a la ciudad. Ahí es donde están las mejores vistas de San Francisco.

Así se ve un atardecer a cámara rápida. Lástima que el sol se ponga a la espalda y no justo por encima de la ciudad, la verdad.

El sábado quedo para un picnic con Cecilia (la escritora española que me prestó la bici) en Dolores Park. Es impresionante cómo se pone este parque los fines de semana. Hay ambientazo.

También aprovecho que estoy al lado del Club Deluxe para ir a otro concierto. El de GG Amos.

El 18 de marzo de 2019 se acaba mi housesitting, así que me despido del bueno de Dakota y de Stella. Vuelvo a tener un hueco hasta mi siguiente housesitting, esta vez de 2 noches, pero como no quiero abusar de la amabilidad de Andrew por tercera vez, recurro de nuevo al couchsurfing.

2º Couchsurfing: Damla

Damla es una ocupadísima ingeniera de origen turco que me cede muy amablemente una habitación de la casa que comparte con más gente (todo el mundo comparte en San Francisco. Es imposible vivir solo con estos precios) en la zona de Mission District. Mission se ha convertido en mi zona de transición por defecto.

Damla no puede acompañarme por sus horarios, pero dice que no puedo irme de Mission sin visitar Balmy Alley, la calle de Street Art más famosa de San Francisco. Todos los murales son reivindicativos, pero algunos tienen un nivel de detalle, que te puedes pasar horas para descifrar todo el contenido.

Una de las cosas que más me llama la atención de la casa de Damla es la despensa, donde cada habitante de la casa tiene una balda. Y me impresiona ver que absolutamente todos tienen cereales para el desayuno. No sé en qué momento lograron convencernos (especialmente a los americanos) de que desayunar cereales ultraprocesados y llenos de azúcar era algo sano.

4º Housesitting: Finn, Basil y Peppa

El 20 de marzo de 2019 me despido Damla con todo mi agradecimiento y marcho para casa de Patty en Dogpatch, donde tengo mi housesitting más largo en esta ciudad, 2 semanas y media, y donde conozco a los que serán mi familia durante este tiempo:

Finn

Basil

…y Peppa.

Finn es un amor absoluto. Baste decir que cuando se fue Patty, se quedó en la puerta durante horas esperando a que volviera.

Pero en seguida se acostumbra a la idea de que soy su nuevo compañero de piso. Y he de decir que Finn es, sin duda, el mejor perro que me ha tocado cuidar. Demuestra un amor incondicional que he visto pocas veces en otros perros, que siempre están mucho más interesados en la comida, en pasear o jugar. A Finn le encanta comer, salir y jugar, claro, pero todo eso le interesa menos que estar contigo y compartir tu cariño. Me sigue por toda la casa y está siempre donde yo estoy. Mientras estoy con el portátil, no me quita la vista de encima.

O directamente me pide mimos y atención.

Aunque Peppa también le encanta disfrutar de mi compañía siempre que estoy trabajando o viendo una serie.

Finn resulta ser una compañía maravillosa y por eso me lo llevo a todas partes. A Dolores Park

A tomar café en nuestro paseo matinal…

Aquí se puede ver, en uno de mis paseos, cómo es la zona de Dogpatch. Es una zona muy residencia e industrial desde la que se puede ver la bahía y el downtown.

Finn es, además, maravilloso con otros perros y… con los niños!

Sólo hay dos cosas en las que Finn no es demasiado bueno. Una de ellas es jugando con la pelota…

No, es broma (de hecho, es muy bueno cogiendo la pelota al vuelo). Me refiero a que no sabe devolverla!

Y la otra cosa es que no entiende muy bien la orden de “ven”. O sí la entiende, pero le importa una mierda. Supongo que la sensación de libertad es demasiado grande. Es por eso que casi siempre lo tengo que llevar con correa, excepto en lugares muy controlados. No puedo arriesgarme a que le dé por irse por ahí.

Por ejemplo, sí le suelto para que juegue con su amigo Jax, el perro de las vecinas, luego es un mundo recuperarlo.

Otra cosa en la que Finn supera al resto de los perros es en beber agua. Le tengo que llenar el bol cada día, a veces más de una vez. En consecuencia tiene la meada más larga que jamás he visto.

A la vuelta de los paseos, como Patty tiene alfombra en casa, me pidió que le limpiara las patitas a Finn antes de entrar. Y me encanta lo bien aprendido que lo tiene.

Y, a parte de los estupendos paseos que me doy con Finn, mi otra tarea fundamental es alimentarlos. Es muy divertido, porque están muy bien enseñados.

Aunque Basil está teniendo problemas con la comida. Se muestra siempre muy apagado y aunque pide la comida, luego le cuesta comerla. 

Veo que está bastante más delgado de lo normal. Lo he hablado con Patty y pensamos que puede tener algún problema de salud. Patty ya ha pedido hora en el veterinario nada más volver. 

Sin duda es uno de mis mejores housesittings, en un apartamento pequeño pero muuuuy acogedor y con unos acompañantes que han resultado ser de lo más especiales.

Monica

Mientras estoy en Dogpatch, y gracias a la aplicación de NextDoor, contacto con Monica que anda necesitada de una mano para poner orden en su garaje.

Y oyes, es ponerse…

Y como ve que trabajo bien y rápido, me sigue pidiendo cosas durante las siguientes semanas. Por ejemplo, que forre con plástico el techo de una de las habitaciones del garaje, para que no se siga cayendo a pedazos. Y es que, al parecer, la casa tiene más de 100 años (poco para los estándares europeos, pero un montón para los americanos) y este espacio no se había usado mucho desde entonces. Hasta el suelo es de tierra y roca.

Más adelante me pide también que le eche una mano con la fiesta que organiza coincidiendo con el Festival Bring Your Own Big Wheel de San Francisco, que se celebra muy cerca de su casa. Así que primero tenemos fiesta en su backyard

…y luego nos vamos a hacer el moñas en la carrera.

Al día siguiente vuelvo para recoger los restos de la fiesta.

Al final Monica y yo nos hacemos muy buenos amigos y no quiere que me vaya de San Francisco porque le estoy siendo de gran ayuda. 

Por cierto, la casa de Mónica está en Potrero Hill, que tiene unas vistas maravillosas de la entrada a la ciudad.

5º Housesitting: Blaze y Jose

El 5º housesitting es en realidad repetición del 1º. Christine y Kristin me pidieron si podía hacer también estos 10 días de abril. Las fechas me encajaron perfectamente, porque esta vez no tengo ningun hueco entre housesitttings. El mismo día que termino en casa de Patty y me despido de Finn, Basil y Peppa, el 5 de abril de 2019, es el dia que voy de nuevo a casa de Blaze y Jose. 

Y tendría que haber grabado la reacción de Blaze al verme de nuevo. Se puso como loco de contento. Blaze sigue tan adorable como siempre.

El que está algo más difícil es Jose, el gato. Sigue teniendo sus momentos inesperados de agresividad, pero eso lo tengo más o menos controlado. Hasta el día que al ir a sacar la basura al contenedor del patio trasero, José aprovecha el medio segundo que tengo la puerta abierta, para salir corriendo. Pánico.

Le alcanzo en el patio, pero cuando intento cogerlo me monta el gran número…

…y se esconde debajo de las escaleras. Pruebo de todo para sacarlo de ahí, pero está muy agresivo y cualquiera se atreve, pero no puedo correr el riesgo de que se me pierda.

Al final opto por el recurso extremo. Cojo la manguera del patio y le obligo a salir. Por suerte, su instinto le hace correr a refugiarse a casa. Uf, menos mal. Pero me ha dejado las manos finas.

Pero, salvo esos momentos de crisis, nuestra convivencia es perfecta.

Aunque se nota quien manda.

Mi rutina diaria empieza, como siempre, con mi sesión de yoga, pero después me gusta ir con Blaze al Ilana Coffee a desayunar. Allí se ha hecho muy amigo de un husky que también viene habitualmente.

En uno de nuestros paseos, no puedo evitar acordarme de la serie Breaking Bad y el “Better Call Saul!”

O esos dibujos animados donde se llamaba a la policía desde teléfonos especialmente puestos para ello.

Blaze es tan fácil que me lo puedo llevar en bus…

…y hasta en Uber! Y es que esta ciudad es tan dog-friendly que hasta a la mayoría de los Uber no les importa que lleves un perro. 

Y así me lo llevo a Ocean Beach a jugar con la pelota…

O al Robin Williams Meadow… 

O damos paseos por el Golden Gate Park. Donde, por cierto, hay todo un circuido de Frisbee Golf y impresiona ver lo en serio que se lo toma la gente. Dedican horas y horas a entrenar.

Una tarde nos vamos de nuevo a Ocean Beach a ver el atardecer. Tienen una sección de la playa muy bien preparada para que la gente haga hogueras.

Y la verdad es que hay ambientazo en la playa. La gente trae comida para asar en la hoguera y ponen música. Y están encantados con Blaze.

Una mañana nos vamos al Golden Gate National Recreation Area, más conocido como Lands End, para hacernos el Coastal Trail. Desde ahí es donde están las mejores vistas del Golden Gate Bridge. Lástima que lo pillo medio nublado.

Y visitamos el Lands End Labyrinth.

Salimos del parque por el lado oeste, desde donde tenemos las mejores vistas de Ocean Beach.

Ha sido un paseo larguísimo, después del cual Blaze no está para nadie.

Patty

Mi estancia con Blaze y Jose termina el día 14 de abril de 2019. Mi siguiente housesitting es fuera de la ciudad de San Francisco, en Burlingame, y no empieza hasta el 19 de abril, pero no hay problema porque ellos me alojan hasta entonces. 

Pero como Christine y Kristin llegan bastante tarde y no son horas de coger el tren hasta allá, le pido a Patty, de mi anterior housesitting, si puede acogerme por una noche, a lo que ella acepta encantada. Es una maravillosa persona.

Y para mí es un maravilloso reencuentro con Finn y Peppa. 

Muy tristemente Basil falleció pocos días después de mi housitting en esta casa. Cuando Patty volvió de su viaje le llevó al veterinario y le encontraron un tumor muy desarrollado e inoperable. Murió pocos días después en los brazos de Patty que, al menos, pudo despedirse.

Jani, Elke y Sommer

Mi 6º housesitting será en Burlingame, en casa de Shannon y Joe, pero mientras llega la fecha, Jani, la madre de Shannon, muy amablemente, se ofrece a acogerme en su casa, que está practicamente al lado de la de Shannon.

Así que al día siguiente de mi estancia con Patty, el 15 de abril de 2019, cojo el tren para Burlingame.

Y sí, efectivamente, los trenes de cercanías de San Francisco (lo que aquí llaman Metro) tienen vagones destinados especialmente a las bicicletas. Maravilla de los países muy desarrollados.

Burlingame es una pequeña población muy residencial entre San Francisco y Palo Alto. Aquí es donde viven casi todos los altos cargos de las empresas tecnológicas de la zona, como Google, Facebook y similares. Es una zona de muuuuucho dinero.

En mi primera aproximación en bici ya pude ver más o menos el tipo de vecindario. Era como estar en Mujeres Desesperadas.

Como llego a la hora del almuerzo, paso primero por un típico diner americano, de esos que te ponen el café en jarra. Para sentirme más en el ambiente, me pido una hamburgüesa (pero vegetariana, of course).

Jani se ha ido de viaje, pero comparto la casa con su marido, Dan, y con estas dos preciosidades: Elke

…y Sommer.

Burlingame es tan residencial que todo lo hay a mi alrededor son casas y más casas. Si quiero tomarme un café o comprar algo, tengo que andar casi media hora. Pero, eso sí, las casas son espectaculares. Algunas son tan típicamente americanas…

Otras parecen sacadas de las montañas de centroeuropa.

Otras parecen más de la época de la esclavitud y “Lo que el viento se llevó”…

O una mezcla de todo.

No puedo evitar volver a acordarme de la serie Breaking Bad, cuando se hacían pasar por una compañía fumigadora… aunque ésta parece del Barça.

6º Housesitting: Gabi

Y el día 19 de abril de 2019 empieza mi último housesitting en casa de Shannon y Joe, una maravillosa y muy joven pareja con dos preciosas niñas, que me reciben con un detalle precioso.

Y también me recibe quien será mi compañera durante la próxima semana: Gabi, una perrita medio pit-bull enorme pero adorable.

Así que reparto mis días entre el yoga (cuando Gabi me deja)…

Ricos desayunos…

Jugar con Gabi…

Largos paseos hasta Broadway, que es donde están las cafeterías más cercanas…

O por “Il Caminou Rial”…

Paseos que no duda en pedir a su manera.

Y hasta compartimos las noches.

En Burlingame, y también gracias a NextDoor, me surgió la posibilidad de ayudar a una vecina con su jardín. La parte más dura fue deshacerse de un arbusto muerto. Aquí en California tienen 3 contenedores de basura: Normal, Reciclables y Orgánico. Pero para meterlo en el de orgánico, tengo que trocearlo.

Pero todo acaba, incluida mi estancia en San Francisco. Es por ello que hablo con Cecilia, quien me prestó la bici de su hijo cuando llegué, para devolvérsela. Viene con su amigo John, que tiene furgoneta, y trae además algo de comida. yo pongo el vino y una pizza que me dejaron en la nevera, y pasamos una tarde de picnic de lo más estupenda.

Conclusiones y Curiosidades

Estos 2 meses en San Francisco han dado mucho de sí para descubrir muchas cosas que me han resultado muy curiosas. Puede que muchas fueran conocidas para la mayoría, pero para mí han sido una sorpresa. Y es que San Francisco es una ciudad en la que se ve de todo, pero con total normalidad.

Conseguir Tarjeta SIM…

Lo primero que hice antes de entrar en USA fue preguntar en los grupos de españoles de por aquí qué compañía de teléfonos era recomendable (y barata) para tener datos. Por lo que me dijeron, no había nada por debajo de los $40/mes. Me pareció un disparate, así que dejé aparcado el tema hasta que llegara.

Pero la sorpresa me la llevé al llegar aquí y darme cuenta de que seguía teniendo datos con mi SIM de Movistar de México. Al parecer aceptaban el Roaming. Y no había miedo de que me cobraran de más, porque era una tarifa pre-pago. Y lo mejor del caso es que los datos en México me salían por unos $7/mes.

Así que he estado usando los datos mexicanos casi todo el tiempo que he estado en San Francisco. La cobertura no era siempre buena y no tenía un número local (+1…), pero por ese precio, no me iba a quejar.

Pero justo cuando empezaba el tercer mes, me dejó de funcionar. Hablé con Movistar México y me dijeron que me habían cortado el servicio porque habían detectado “un uso indebido y excesivo del roaming”. ¡Ups! Bueno, me alegro que hayan tardado tanto en detectarlo.

Así que al final me he pillado una tarjeta local de T-Mobile (Me la iba a pillar de AT&T, pero su atención al cliente es pésima) que me da llamadas y SMS ilimitados y 10Gb de datos por 40$/mes. Y me cubre Canadá pagando 5$ más. No es barato, pero al menos ya tengo número local.

Cruces de 4 STOPs…

La primera vez que cogí la bici en San Francisco, cuando llegué a un cruce y me encontré un stop, me hice un lío tremendo, porque vi que todo el mundo paraba, porque todo el mundo tenía un STOP. Para los que venimos de España, era una paradoja irresoluble. Todos ceden, por lo tanto nadie se mueve. Pero la gente se movía… de alguna manera y yo me sentía perdido!

Y es que resulta que, en esos casos, se sigue la regla FIFO (Firts In, Firts Out), el que primero llega al cruce, es el primero que pasa. Pero claro, eso te obliga a llegar a los cruces siempre super-atento para ver quién ha llegado primero. Y, a veces, llegas a la vez y no sabes muy bien a quién le toca. Un lío.

Semáforos en rojo…

Otra regla curiosa del tráfico de California (no sé si es válida para el resto del país) es que en los semáforos en rojo se pueden pasar, pero sólo si vas a girar a la derecha y cediendo el paso. La verdad es que resulta muy útil, y mucho más con la bici.

Señales disuasorias vecinales…

Me impactó especialmente este tipo de señales, presumiblemente puesta por los vecinos, para convencer a otros vecinos de que conduzcan con más cuidado. 

Robos en coches…

Y otra de las cosas que más me impactaron fue lo de los robos en los coches. Y eso que me lo habían dicho. Que el nivel de pobreza de la gente en San Francisco hacía que hubiera muchos hurtos, especialmente dentro de los coches, rompiendo las ventanillas. Lo que no me esperaba era encontrarme al pasear toda la acera cubierta de cristalitos cada pocos metros. Es impresionante.

Marihuana…

Es bastante conocido que desde enero de 2018 el Cannabis para uso recreativo (fumarse un porro, vamos) es legal en California para los mayores de 21 años. 

Esto se nota no solo en la cantidad de comercios que ves sobre el tema, sino también… en que toda la ciudad huele a María. Es increíble, pero vayas a donde vayas, te vas encontrando el inconfundible olor. Se diría que San Francisco huelle a canuto.

Golden Gate Park…

Una de las maravillas de San Francisco es su Golden Gate Park, muy similar en tamaño al Central Park de New York, pero muy diferente en concepto. Y es que una de las cosas que hace que pierda gran parte de su encanto es la cantidad de carreteras que lo cruzan en todas direcciones. No entiendo por qué no han hecho un parque al estilo del de Nueva York, que es un oasis en el tráfico de la ciudad. Y estaría mucho más justificado en San Francisco, ya que el parque no está en medio de la ciudad, sino en un rinconcito pegado a la playa.

Café…

No veía precios tan escandalosos para tomarme un café desde que estuve en Australia. Ahora entiendo lo de los precios del Starbucks. Y es que aquí casi se diría que el café del Starbucks es el barato!

Pero lo que sí tienen aquí que no tienen en Australia o en Europa es el “Regular Coffee” o “Coffee of the Day“. Es lo que nosotros llamaríamos café americano, pero que en España se hace en el momento y aquí es ese café bastante flojo hecho en grandes cantidades que mantienen caliente durante todo el día y que te sirven en jarra. Para un amante del expresso puede ser una herejía castigable con la muerte, pero para los más adictos y menos exigentes, es la única manera que tenemos de tomar bastante café por menos de $3.

Sofisticación y Ofendiditos…

Lo que es bastante evidente es que San Francisco es la ciudad cool de USA. Viene a ser como un Malasaña pero a lo bestia. El nivel de sofisticación, hipsterismo y tontería es, a veces, un poco demasiado. Es impresionante la de tiempo, esfuerzo y recursos que gasta la peña aquí en “aparentar”. Supongo que va asociado al altísimo nivel de vida de la ciudad. Pero da la sensación de que hay mucho mayor esfuerzo en cuidar la fachada que en cuidar el interior. Es quizá por eso que me cuesta mucho más hacer conexiones aquí.

Un ejemplo representativo: Un día que estaba paseando a mis perretes Agnus y Emma por Outer Sunset, un hombre salió de un portal un poco despistado, sin mirar, y cuando vio, de repente, a los dos perros pegados a sus pies, pegó un salto del susto. Yo solté una pequeñísima risa, porque me pareció gracioso y simpático el momento. Y, cuando seguía andando, escucho a mi espalda…

– Are you laughing at me?
– Excuse me?
– Are you laughing at me?
– Hemmmm… nope, not at all.
– OK…

Y se marchó muy dignamente. Este tipo de gente son los que clasifico como “ofendiditos”. Los que están tan liberados de preocupaciones reales, que se buscan cualquier otra preocupación a base de ofenderse por lo que sea.

Homeless…

Y la otra cara del nivel de desarrollo de la ciudad, es la enorme cantidad de homeless que se ven por la calle. A un nivel que en Europa ya no estamos acostumbrados. Y es que los precios del alojamiento son tan exagerados aquí que sólo pueden permitírselo los trabajadores de empresas tecnológicas y similares.

Por poner un ejemplo: Una amiga mía colombiana, Ana María, está compartiendo un pequeño apartamento por la zona de Ashbury Heights con un amigo. El apartamento es muy sencillo, pequeño y con bastante poca luz. Y me comenta que paga unos $1.800/mes.

– $1.800/mes por este apartamento??
– No, no… por mi habitación. El apartamento vale el doble.

Sirve para hacerse una idea del nivel de ingresos que hace falta para poder vivir en San Francisco. Doy gracias al universo por el Housesitting y la generosidad de varias personas y no haber tenido que pagar ni una sola noche desde que estoy aquí.

Como decía, esto hace que haya muchísima gente viviendo en la calle, a pesar de que California es uno de los estados con mayor ayuda social de USA. 

Entre los homeless he notado dos categorías:

1) Enfermos mentales en muy malas condiciones. En muchos casos son veteranos de guerra (un concepto que a nosotros nos pilla lejísimos, pero que aquí es el pan de cada día), que no sólo están mutilados y arruinados por los gatos médicos, sino que además están terriblemente traumatizados por lo que han vivido. Los veo por todas partes, hablando solos, gritando por las calles, durmiendo en cualquier rincón. Es difícil optar a ayudas sociales cuando ni siquiera eres consciente de tus actos.

2) Los clásicos hippies o vagabundos que veíamos en las películas que viven fuera del sistema. A estos los ves en grupos por Haight St. u otros lugares con sus guitarras, sus perros, alegres y despreocupados. Da la impresión de que vivir en las calles de San Francisco es parte de su experiencia.

La precariedad llega a tales extremos que aquellos que tienen trabajos más precarios en la ciudad, no pueden permitirse vivir en ella, por lo que muchos optan por dormir en sus coches los días entre semana, como, por ejemplo, los conductores de Uber.

Iglesias…

Algo ya conocido de USA es la cantidad de confesiones religiosas que hay. Aún así, no deja de impresionar encontrarte una iglesia diferente en cada esquina. Algunas con nombres de lo más pintorescos.

Me pregunto cómo alguien puede estar tan convencido de decir, “mi Dios es el único verdadero, ya sabéis, el de la Iglesia Baptista de la Luz Verdadera de San Francisco”.

Zona de Renuncia…

Y de lo más impactante que he visto por aquí: La “Zona de Renuncia”, por si estás pensando en abandonar a tu hijo, te proporcionamos un lugar seguro para hacerlo.

Sida…

Y otras cosas curiosas como la pastilla para la prevención del SIDA. No deja de ser curioso que lo anuncien en español. Es fácil adivinar cuál es el target del anuncio.

Arquitectura…

Cuando te haces la casa de tus sueños, pero los dueños de los solares circundantes no tienen los mismos criterios arquitectónicos que tú.

Autobuses y bicicletas…

Jardines comunitarios en las paradas de autobuses…

…y autobuses que llevan tu bicicleta. ¿Qué más se puede pedir?

Y es que la ciudad es enormemente amigable con los ciclistas. Está llena de carriles bici y, en algunos, hasta hay un contador para que sepamos cuántos ciclistas han pasado este año.

Uber…

Y otra forma cómoda de moverse por la ciudad es usar Uber que, en general, es carete, pero cuando se usa el UberPool (compartir el Uber con más gente) sale muy razonable.

Aunque de vez en cuando te encuentras con alguna situación extraña. Tuve la ocasión de saber cómo se siente una mujer cuando viaja sola en un taxi y el conductor empieza a tener una conversación, digamos, inadecuada. Fue el día que volvía de Potrero Hill con Blaze.

Mi conductor era de El Salvador, un hombre gracioso y divertido con ganas de conversación que me cuenta que lleva ya años viviendo en San Francisco y que lo acaba de dejar con su novia de allá porque ella no quiere vivir en USA. Y añade…

– Pero me alegro de que lo hayamos dejado porque la verdad es que me apetece probar a estar con un hombre.
– Hemmmmm…. bueno, pues estás en la mejor ciudad para ello.
– Sí, ¿verdad? Porque la verdad es que nunca lo he hecho y siento curiosidad.

Hago varios intentos de cambiar de tema, pero él siempre vuelve al tema.

– Pero el problema es que nunca me han penetrado y me da miedo…
– Hemmmmm…. ya, entiendo. Mejor con alguien de confianza, claro.
– O quizá es mejor con alguien que no conozca de nada, ¿no crees?

En ese momento empiezo a fijarme si vamos por la ruta correcta y me alegro mucho de llevar a Blaze conmigo.

No quiero ni pensar cómo debe sentirse alguien en una situación de vulnerabilidad ante una conversación cuanto menos inadecuada.

Cuentas

Y como durante mi estancia en San Francisco terminó el mes de marzo, toca hacer las cuentas. Este mes corresponde por completo a mi primer mes en San Francisco.

GASTOS:
  • COMIDA:
    • Comer fuera:               87,76€
    • Comprar comida:           477,23€
    • Cafés:                     69,58€
    • Bebidas:                   49,65€
    • SUBTOTAL:                 684,22€
  • TRANSPORTE: 
    • Bono:                      17,79€
    • Taxi:                      16,09€
    • Candado bici:              23,85€
    • SUBTOTAL:                  57,73€
  • OTROS: 
    • Farmacia:                  26,63€
    • Postales:                   5,01€
    • Cuota MindMyHouse:         17,79€
    • Higiene:                   13,71€
    • Conexión Internet:          6,91€
    • SUBTOTAL:                  70,05€ 
  • TOTAL:                        812,00€
INGRESOS:
  • Currillos:                    562,40€
  • TOTAL:                        562,40€ 
SALDO:
  • TOTAL:                        249,60€ 

Es muy interesante comprobar el nivel de vida de cada ciudad. A pesar de haber hecho poquísimos gastos en San Francisco, el gasto sólo en compra de comida es de casi 500€!!. En México mi gasto de comprar comida era de una media mensual de 100€. Hay diferencia, ¿eh?

Por suerte el hecho de haber podido currar un poquito me salva el mes y me mejora la media mensual.

  • DIC’15:              345€    (Media: 345€)
  • ENE’16: 393-19 =     374€    (Media: 360€)
  • FEB’16:              387€    (Media: 369€)
  • MAR’16: 468-290 =    178€    (Media: 321€)
  • ABR’16: 301-39 =     262€    (Media: 309€)
  • MAY’16:              880€    (Media: 404€)
  • JUN’16: 925-12 =     913€    (Media: 477€)
  • JUL’16: 765-30 =     735€    (Media: 509€)
  • AGO’16: 602-507 =     95€    (Media: 463€)
  • SEP’16: 864-641 =    223€    (Media: 439€)
  • OCT’16:            1.090€    (Media: 498€)
  • NOV’16: 706-753 =    -47€    (Media: 453€)
  • DIC’16: 1178-1057=   121€    (Media: 427€)
  • ENE’17: 760-1529 =  -769€    (Media: 342€)
  • FEB’17: 768-276 =    492€    (Media: 352€)
  • MAR’17: 1052-106 =   946€    (Media: 389€)
  • ABR’17: 818-67 =     751€    (Media: 410€)
  • MAY’17:            1.326€    (Media: 461€)
  • JUN’17:              328€    (Media: 454€)
  • JUL’17:              468€    (Media: 455€)
  • AGO’17:              986€    (Media: 480€)
  • SEP’17: 658-677 =    -19€    (Media: 458€)
  • OCT’17: 780-408 =    372€    (Media: 454€)
  • NOV’17:            1.373€    (Media: 492€)
  • DIC’17: 1402-618 =   784€    (Media: 504€)
  • ENE’18: 597-790 =   -193€    (Media: 477€)
  • FEB’18: 751-806 =    -55€    (Media: 457€)
  • MAR’18: 533-63 =     470€    (Media: 458€)
  • ABR’18: 2121-20 =  2.101€    (Media: 514€)
  • MAY’18: 1018-988 =    30€    (Media: 498€)
  • JUN’18: 866-1187 =  –321€    (Media: 472€)
  • JUL’18: 753-306 =    447€    (Media: 471€)
  • AGO’18: 1497-185 = 1.312€    (Media: 497€)
  • SEP’18: 777-900 =   -123€    (Media: 478€)
  • OCT’18: 1313-43 =  1.270€    (Media: 501€)
  • NOV’18: 1115-485 =   630€    (Media: 505€)
  • DIC’18:              432€    (Media: 500€)
  • ENE’19:              997€    (Media: 513€)
  • FEB’19: 591-43 =     548€    (Media: 514€)
  • MAR’19: 812-562 =    250€    (Media: 507€)
  • TOTAL:            20.299€ 
  • MEDIA MENSUAL:       507€ 

Aunque mi media sigue estando por encima de los 500€ mensuales sin contar los currillos. Tengo que contener el gasto.

Planes

Mi plan de comprarme una minivan para recorrer USA y Canadá se va complicando. Por un lado por motivos económicos. Ando muy flojo de pasta y estoy viendo que el asunto puede ser más caro de lo que suponía. No sólo está el gasto de la compra ($1500-2000 con suerte) sino que además está el tema del registro, el seguro (carísimo aquí), la gasolina… y lo que más miedo me da, que surja cualquier problema mecánico, para el que ya no me quedaría dinero. Las reparaciones son carísimas aquí.

Otro de los motivos que me están desanimando en este plan es que, frente a la aparente libertad que puede dar un coche, también me la limita. Me ha surgido la posibilidad de hacer un housesitting en la isla caribeña de San Martin y estuve a punto de decir que no, pensando que con el coche no sería posible. El coche me limita a dedicar los próximos meses a estar en Norteamérica, perdiendo posibles oportunidades en otras partes del mundo.

Y el otro gran motivo es que viajar solo de la forma en la que lo hago está muy bien, pero los roadtrips en solitario pueden ser… terriblemente solitarios. Horas y horas conduciendo sin tener nadie con quien hablar se puede hacer muy duro. Lo probé durante una semana por Australia y durante un mes en moto por España y estuvo genial, pero no sé qué tal lo llevaría durante meses.

Es por todo ello que por ahora aparco esa idea. En cambio, me ha salido la oportunidad de hacer un housesitting de un mes en Pasadena (California) con dos gatos. Esa zona no estaba dentro de mis planes (¿Qué planes?), pero es una buena oportunidad para conocer Los Ángeles, Hollywood y el sur de California. Y al ser con gatos, me da mucha más libertad de movimiento. Así que…

…allá voy!

1 Comment

  1. Nor

    Veo que sigues pasándolo bien. Te ha faltado visitar Berkeley (ciudad y Campus merecen la pena) y Stanford. Yo soy fan de los Campus universitarios (por razones obvias), y aquellos son de los bonitos.
    Cuídate. ¡Un abrazote!

    Reply

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