19 febrero – 1 marzo 2018

805 días viajando…
9 días en Nepal…

La noche del 19 al 20 de febrero de 2018 me la paso viajando de Melbourne (Australia) a Kathmandu (Nepal).

El Vuelo…

En el aeropuerto de Melbourne tenemos de todo.

Mi primer vuelo es de Melbourne a Kuala Lumpur, donde me pido, como siempre, última fila a ver si hay suerte y voy solo. Y parece que sí…

…hasta que en el ultimísimo momento aparece una familia con un montón de niños. Y mis dos compañeros de fila son dos de los niños. Por suerte la madre me pide cambiarme el asiento y viajo con el padre. Muy bonito todo. Por cierto, ni se os ocurra escoger una compañía de Low Cost como Air Asia para un vuelo de más de 9 horas… no hagáis como yo. Al menos, aunque incómodo y a ratos, consigo dormir casi todo el trayecto.

Tengo una escala de algo más de 5 horas en Kuala Lumpur (Malasia). Demasiado corta para visitar la ciudad, y, sin duda, demasiado larga.

Pero todo llega y al final me subo al segundo vuelo de Kuala Lumpur a Kathmandu. Y esta vez, contra todo pronóstico, en un avión prácticamente lleno y sin estar en la última fila… no tengo compañeros de asiento. Soy la única persona que viaja solo en todo el avión. Juro que me duché antes del viaje.

Cuando por fin sobrevolamos Nepal, el avión se tira casi una hora dando vueltas. Parece que hay cola en el aeropuerto. Pero lo bueno es que todo el avión puede disfrutar de unas vistas increíbles del Himalaya.

La llegada…

Cuando aterrizamos, voy rápidamente al control de visados para no pillar mucha cola. Por cierto, el control es un poco de Mortadelo y Filemón, ¿no?

El proceso es:

1) Metes los datos en una máquina (se han modernizado), que te escanea el pasaporte (si no te lo lee, como a mí, puedes meter tus datos a mano), te hace una foto y te entrega un ticket.

2) Con el ticket y el pasaporte, vas a la ventanilla de pagar. Los precios por el visado de turista es:

  • 15 días: 25 USD
  • 30 días: 40 USD
  • 90 días: 100 USD

Como no sé muy bien cuánto tiempo estaré, pero doy por seguro que será más de un mes, me pillo el de 3 meses. La cola es caótica y casi inexistente (muy típico de por aquí), pero consigo pagar rápido y me dan el recibo.

3) Con el recibo, el ticket y el pasaporte, vas al control, donde sin demasiadas preguntas, te ponen el visado en el pasaporte… y listos. ¡Ya estoy en Nepal!

El Equipaje…

Recoger el equipaje en la cinta es tema aparte. Menos mal que ya lo había leído en un foro e iba preparado. Aquí la costumbre es pegarse a la cinta lo más posible haciendo una barrera infranqueable para coger el tuyo. Así que si lo ves, tienes que intentar atravesar la barrera.

Por la cinta no paran de pasar cajas y cajas de televisores de plasma (!!). Parece que deben estar bastante más baratos en Malasia y se los traen a docenas. También me fijo en que casi todos los equipajes vienen super-envueltos en plástico. Eso y mis propios prejuicios me hacen pensar que quizá éste no sea un país seguro y que, como mi mochila viene sin envolver, seguro que me la abren y me sacan cosas.

La cosa es que va pasando el tiempo… la gente va cogiendo sus equipajes y yéndose… y después de unos 45 minutos, casi me he quedado solo y no salen más equipajes. El mayor de mis temores parece tomar forma…. me han perdido el equipaje… o me lo han robado!

Antes de entrar en pánico, le doy una vuelta a la cinta y… ¡violá! La mochila está en el suelo. Debió salir hace horas y se debió caer o alguien la cogió y la dejó en el suelo. Y no sólo no me la han abierto ni me han cogido nada, sino que por primera vez se me olvidó atar bien el saco de dormir y se debió salir, y me encuentro que me lo han dejado atado a la mochila para que no se pierda.

Ay, los miedos y los prejuicios…

El Taxi…

Otro de mis miedos tontos es el momento de salir de un aeropuerto en un país nuevo. Intento tener siempre algo arreglado para que alguien me venga a buscar. En este caso lo intenté con un taxista, Surya, que me habían recomendado en el grupo de facebook de Españoles en Nepal, pero cuando hablé con él por WhatsApp, me pidió 1000 NPR (7,80€) y no conseguí que me lo bajara de 800 (6,20€), cuando yo ya había leído que un taxi en el aeropuerto te lleva por 500-600 NPR si se lo sabes regatear.

No me apetecía mucho tener que regatear después de 20 horas de viaje, pero Surya dejó de contestarme, así que no había otra.

En cuanto salgo del aeropuerto, no me faltan las ofertas, pero todo el mundo me pide 1000, cuando no más. Se me acerca un tipo andando con pintas raras y me ofrece taxi, le digo que 400, me dice que 500 y yo que OK. Me dice que lo acompañe. Me empiezo a mosquear cuando veo que se aleja del parking. Me lleva hasta una esquina del aeropuerto donde van llegando los taxis con pasajeros que se bajan. Le digo…

– ¿Pero tienes taxi o no?
– Yo no… un amigo.

Veo que se acerca al primer taxi que llega y habla con el conductor. Por su reacción me doy cuenta de que ni de coña va a aceptar llevarme por 500 menos la comisión del intermediario, y además la situación suena rara, así que le doy las gracias y me vuelvo a la puerta del aeropuerto.

Nuevos intentos de llevarme por 1000, hasta que aperece un chico joven que me da buena espina. Negociamos hasta 600 NPR (4,70€) y, ésta vez sí, tiene vehículo. Además me da buena conversación por el camino. Parece un buen tipo.

Es cierto que Kathmandu es algo caótico de tráfico, pero me lo habían pintado tan mal, que me parece mejor de lo que esperaba. De hecho me parece menos caótico y peligroso para la conducción que Saigon, Hanoi o Bali. Y, en cuanto al uso del claxon, que me habían dicho que era exagerado… muchísimo menos que en la India, la verdad.

En lo que no exageraban es en lo de la polución. Aunque no es sólo la polución. Hay tantas calles no asfaltadas o levantadas por el terremoto, que hay una eterna capa de polvo en suspensión.

El workaway…

Mi plan para las primeras semanas en Nepal es un Workaway con Janak y Pushpa, un matrimonio local que tienen lo que ellos llaman un Dog Sactuary. Me ofrecen alojamiento y comida a cambio de pasear y dar de comer a los perros… y 500 NPR/día (3,90€) por la comida + 500 NPR/semana por la WiFi.

Cuando estamos cerca, me vienen a buscar (ya que es complicado llegar en coche) los dos helpers actuales: Marc, un francés jubilado que ya estuvo en la casa hace dos años, y Julie, una enfermera francesa que lo ha dejado todo y acaba de empezar su viaje sin fecha de vuelta (eso me suena).

La casa es un pequeño edificio de 4 plantas, algo bastante típico en esta ciudad para gente con algo más de medios.

Me recibe con mucha amabilidad Pushpa, la dueña de la casa (Janak está trabajando) y me enseña mi habitación que es bastante amplia y limpia para lo que es Asia.

Y tengo un pequeño balconcillo que da a esta parte de la ciudad.

Estoy como a media hora andando del centro, pero justo al lado del famoso Monkey Temple.

Pushpa me invita a un té de jengibre en el comedor (última planta), donde puedo ver la pizarra con las normas y horarios de la casa.

En la puerta de mi habitación también tengo algunas normas. La verdad es que agradezco que esté todo escrito y muy clarito. Evita malos entendidos.

El trabajo consiste en pasear y dar de comer a los perros a las 7h y a las 16h. Eso me obliga a levantarme a las 6 para hacer mi yoga… y a esas horas es aún de noche, uf.

Hay un total de 7 perros en el edificio, distribuidos en diferentes zonas, porque se llevan regular.

En el patio tienen a Cherry…

…Poppy…

…y Anna, de la que no tengo foto, porque es tan exageradamente activa que no hay forma de sacársela.

En la terraza tienen a Lulu…

…y Wolfie, un precioso Husky que me parte el alma que lo tengan encerrado en una terraza. El pobre sólo pide cariño.

Atado en las escaleras tienen a Rambo, todo el día atado. 🙁

Es el que peor parte se lleva.

Y la afortunada es Abbie que es verdaderamente la mascota del matrimonio y vive suelta en el último piso.

No acabo de entender que tengan tantos perros en un sitio que no es muy adecuado para ello, pero en fin. Ya me voy acostumbrando a cómo tratan a los perros en Asia.

Hace un par de años, también era una escuela para niños con necesidades, pero la cerraron por falta de presupuesto.

El resto del tiempo lo pasamos ayudando a cocinar algunas veces…

…y a comer!

En cualquier caso, no duro mucho en la casa. A los 3 días tenemos una mala experiencia y Julie y yo decidimos marcharnos.

The Sparkling Turtle Backpackers Hostel…

Decidimos irnos al Hostel donde Julie estuvo alojada antes de ir a la casa, The Sparkling Turtle Backpackers Hostel, que tiene un precio más que razonable de 400 NPR (3€) por noche con el desayuno incluido.

El hostel tiene una zona común muy amplia y agradable en el último piso.

Y las habitaciones son de 3 literas.

Todo el hostel está lleno de carteles con un muy fino sentido del humor.

Pero lo mejor que tiene es, sin duda, la azotea, donde da gusto hacer mis saludos al sol.

Y desde donde hay unas vistas de Kathmandu absolutamente únicas.

Lo más curioso de Kathmandu es como se mezclan casas muy pobres con edificios mucho más lujosos.

The Monkey Temple…

Uno de los primeros lugares que visito, ya que lo tengo al lado, es el Swayambhunath, conocido popularmente como el Monkey Temple. Para llegar se puede usar la entrada principal, pagando la entrada, o unas escaleras un tanto escondidas que permiten acceder sin pagar.

Al llegar arriba se gira a la derecha.

El templo, cómo no, está lleno de puestos de souvenirs. Parece que no han cambiado mucho las cosas desde los tempos en que Jesús se quejaba de eso, ¿no?

Y la parte principal del templo es la Estupa Central.

Monjes budistas…

Y aquí un resumen de mi paseo.

Cuando me estoy marchando, veo en directo la guerra declarada entre perros y monos.

Es exagerada la cantidad de monos que hay por esta zona de la ciudad. Están por todas partes, bastante integrados, aunque la gente intenta mantenerlos alejados con tirachinas o similares, porque roban todo lo que pillan.

Kathmandu…

La mayor parte de mi tiempo lo dedico a pasear por la ciudad. Estoy a unos 35 minutos del centro y, en el camino, no puedo parar de hacer fotos.

Toda la ciudad está llena de los típicos banderines de colores con oraciones.

Incluso en el mismo centro las calles tienen el asfalto levantado, en muchos casos como consecuencia del terremoto.

La ciudad está llena de estupas por todos los rincones.

De vez en cuando te encuentras con alguna rareza…

Gente cocinando gallinas en la calle.

Los niños son especialmente fotogénicos…

Y montones de perros durmiendo por las calles.

Aunque han pasado ya 3 años, los efectos del devastador terremoto de 2015 son aún muy visibles.

Y por todas partes hay obras de reconstrucción.

Otra de las cosas sorprendentes que me he encontrado es una pira funeraria en medio de la ciudad.

Y como es típico en Asia, el plástico inunda la ciudad.

Y aquí dejo algunos vídeos con mis paseos.

Holi…

El 1 de marzo es el Holi Festival, la fiesta de los colores que marca el inicio de la Primavera. Durante la fiesta la gente se arroja agua y polvos de colores por las calles con deseos de amor y bendiciones. Es un festival llenísimo de alegría.

Desde el día anterior ya empezaba a verse por las calles la preparación.

La fiesta empieza en el Hostel, donde el manager nos recibe para el desayuno poniéndonos polvos de color en la frente…

…y con chorros de agua en el patio.

Después nos vamos todos los guest a pasear por la ciudad y disfrutar del festival.

Planes…

Hace dos días le compré la moto a un español que ha venido con ella desde la India por 350 USD. El plan es viajar con ella por el país. Y por suerte no lo haré solo. Julie se ha animado a venirse conmigo. Es lo bueno de la gente que viaja sin planes. Mañana vamos a Patan, que es una ciudad pegada a Kathmandu, para pasar un par de días, de ahí saldremos hacia el oeste sin demasiado planes. Promete ser un mototrip muy interesante.Al mototrip no me llevo el portátil, por lo que no podré escribir hasta que lo termine. Pero iré poniendo cosas en mi Instagram.

Conclusiones…

Pues han sido sólo 9 días pero da la sensación de que haya sido mucho más. 9 días muy intensos, de descubrir una nueva cultura totalmente diferente y muy interesante.

Incluso me estoy recuperando de una gastroenteritis que me dio hace un par de días. Algo que jamás me había pasado en este viaje. Alguna vez tenía que pasar.

La verdad es que Nepal, como mucho de los países asiáticos es una mezcla de fascinación y reto. Es mucho más fácil viajar por países desarrollados, qué duda cabe. Y está siendo duro en algunos aspectos (comida, higiene…), pero lo que se aprende en estos sitios, nunca lo aprenderás en el primer mundo.

Es bueno conocer todas las realidades. Y ver esa capacidad de ser felices incluso siendo de los países más pobres del planeta.

1 Comment

  1. Granadino Errante

    Muy buenas.
    Me ha gustado leer tu post, coincido en muchas cosas contigo. Incluso nos alojamos en la misma zona, cerca de Swayambhunath jeje.
    Yo también hice un acercamiento más social a Nepal, y desde luego es lo que me llevo del país. La gente acude muchas veces buscando encontrar lo que ya han decidido: tekkings, espiritualidad, yoga… Y lo miran todo desde la perspectiva de su deseo, dejándose en el camino la realidad de un país complicado en su realidad. Pero de una riqueza humana conmovedora.
    Me ha gustado revivir el viaje a través de tu post, gracias.

    Reply

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