Indonesia (Bali) – Sarpullidos, Nyepi y DreamWalk

by | 29 Mar 2017 | 0 comments

23 – 29 marzo 2017

468 días viajando…
16 días en Bali…

Ya llevo más de dos semanas aquí. Mucho más adaptado y mucho más contento de la experiencia que estoy viviendo.

Viernes 24 de Marzo…

El viernes por la mañana de nuevo toca trabajar en el jardín. Hoy he plantado los brotes que ya han crecido de sandía, melón, calabaza y okra.

A ver qué tal crecen.

Paso la tarde en Ubud, de relax, en la terraza del Warung Sopa, leyendo y viendo pasar a la gente. Pasa algo parecido a un entierro…

Antes de que anochezca, me doy una vuelta a pie. Me llaman la atención las “gasolineras” en las tiendas. Y éstas están avanzadas. En la mayoría lo que ves es una estantería llena de botellas de coca-cola rellenadas con gasolina y un embudo.

En Ubud se mezclan sin continuidad las casas más modestas con otras más curradas, como ésta hecha con cantos rodados.

Estamos en los días de preparación de la celebración del Nyepi, y por ello muchos templos no se pueden visitar si no es para orar.

Las calles principales de Ubud llegan a agobiar por el espantoso tráfico de motos, coches y personas. Pero cuando te paseas por las calles secundarias, la cosa cambia bastante.

Como creo que ya comenté, lo normal es que todas las casas tengan su pequeño (o gran) templo construido en el jardín. Y dedican muchos más recursos al templo que a la casa, porque es una muestra de agradecimiento frente a la prosperidad.

Dentro de las celebraciones del Nyepi (que será el próximo martes 28), hay un desfile el día anterior donde se muestran las figuras en las que llevan semanas trabajando. Los ves por todas partes y algunas son increíbles. No sé de dónde salen tantos expertos diseñadores y constructores.

En las zonas playeras el desfile termina cuando queman las esculturas en la playa. Es tremendamente parecido a las fallas. Aquí, por lo que me han dicho, no se queman, porque no hay playa y los materiales que se usan ahora son muy contaminantes.

Gran parte del negocio en Ubud es turístico y, en gran parte, se basa en la movilidad. Los que no se atreven a alquilar una moto, les toca pillar taxis, ya que no hay transporte público. Si andas por la calle, cada 3 segundos alguien te pregunta si quieres un taxi.

Por eso llevan fatal el intrusismo y si pillan a un Über aquí, lo apalean.

Por la noche vuelvo a acercarme al 9 Angels, esta vez con más timpo, para disfrutar del lugar, tomando algo de cena y viendo la actividad que ofrecen hoy, una especie de clase de baile llamado “5 Rhythm Dances“.

Cuando vuelvo a la ONG para dormir, me despierto por la nohe con un fuerte picor por todo el cuerpo. Es bastante insoportable (si me rasco es muchísimo peor, pero es difícil no hacerlo) y duermo fatal. 

Sábado 25 de Marzo…

Por la mañana me levanto con un fuerte sarpullido por brazos y piernas. Aún pica horrores.

Tiene pinta de reacción alérgica, pero no sé muy bien si ha sido algo que he comido, algo que he tocado, algo en mi cama, alguna picadura…

Por la mañana ayudo a Stefan a hacer la extensión de alambre para que la fruta de la pasión tenga más pared para crecer…

En el descanso cogemos una de las papayas que ya está madura en el árbol y nos la comemos ahí mismo entre Stefan, Mustar y yo.

Y después ayudo a Stefan a ampliar la vaya que rodea el jardín, para que la planta trepadora pueda subir más.

Y por la tarde tengo un plan insuperable. Conocí hace poco a Azul, una maravillosa argentina, residente en Ibiza, que está de visita por Bali, en viaje de negocios, y que me propuso que fuéramos esta noche al Bali Spirit Festival, un festival de música y yoga que se celebra este fin de semana en Ubud. Ella está residiendo en Canggu, pero se pilló un transporte para venirse hasta Ubud, donde nos encontramos.

Cogemos un buen sitio entre los dos escenarios. Toda la música se supone que tiene algún tipo de contenido espiritual. Y la verdad es que el ambiente es de lo más curioso. Tengo la sensación de estar en Woodstock.

Como teloneros hay una especie de danza local.

En el segundo escenario actúa Balawan, un guitarrista local, con un percusionista y una maravillosa arpista.

Después llega el turno de un rapero que es de lo mejorcito de la noche. Consigue conectar con el público totalmente.

Luego actúa Zap Mama, que juraría que salió con algunas copas de más… o igual es que siempre es así. Pero los coros a capella que hacía con sus dos chicas del coro eran sencillamente espectaculares.

Y hubo una interesante performance espiritual-femenina.

La noche terminó con una DJ hasta cerca de las 2h de la mañana. Evidentemente era muy tarde para mí para volver a la ONG y para Azul para volver a su casa en Canggu. Por suerte ella había reservado un hotel cerca de allí. Pero no tuvimos en cuenta un pequeño detalle, y es que aquí los hoteles no son como en Europa que tienen recepción 24h. Cuando llegamos está todo apagado y todo el mundo durmiendo. Para colmo empieza a llover. 

Probamos con otro hotel… y lo mismo. La cosa tiene muy mala pinta. Nos vemos tirados en la calle, por la noche y lloviendo. Y se nos acaban las opciones. Mal asunto.

Pasamos delante de un hotel-spa un poco más “chic” y pensamos que ése al menos tendrá recepción 24h… pero aunque tiene luz, nos paseamos por todo el hotel sin ver a nadie. Y empezamos a estar tentados de colarnos en cualquier habitación libre, cuando veo que los dos recepcionistas estaban durmiendo sobre un colchón en un rincón y se han despertado. Con cara de sueño, cierta extrañeza por las horas, pero una sonrisa encantadora, nos ofrecen una habitación.

El sitio no es barato, pero es mejor que dormir en la calle.

Domingo 26 de Marzo…

El domingo me despido de Azul, que pronto regresará a España. Ha sido maravilloso conocerla. Ojalá nuestros caminos se vuelvan a cruzar.

Me tomo mi día libre con calma, dándome una vuelta por Ubud. Visito el Soma Café, que me recomendó Bambú…

Me doy una vuelta por sus calles…

… y por sus mercados callejeros.

Vuelvo a la ONG por la tarde. Están en plena actividad. Preparan cacahuetes garrapiñados que ponen en bolsitas y luego venden.

También conozco al nuevo voluntario francés que ha llegado hoy, Mathew. 

Mi sarpullido no ha ido a mejor. De hecho me pica más que antes. Siguiendo las indicaciones de mi amigo y médico Goosen, me preparo un ungüento de aceite de coco, cúrcuma, papaya y aloe vera y me lo aplico por el cuerpo antes de dormir.

Pero no parece que funcione. Me despierto constantemente con horribles picores. Me paso la noche dándome duchas frías para aliviar el picor. En un momento de la noche compruebo que el sarpullido ha cogido dimensiones bíblicas.

Pero me doy cuenta de que me sale más por el lado que está en contacto con la cama, así que, por probar otra opción, cambio mi colchón y le doy la vuelta a la funda.

El resto de la noche parece que estoy mejor y consigo dormir…

Lunes 27 de Marzo…

…y cuando me levanto, el sarpullido ha desaparecido casi por completo y casi no hay picor (¿a que sí que era el colchón?). He pasado de la peor noche a la mejor mañana. Aún así decido ir al médico en Ubud para asegurarme.

Me dicen lo evidente, que es una reacción alérgica y que puede ser por algo que he comido o por contacto con algo. Me recetan antihistamínico y antinflamatorio y una crema sólo en caso de grandes erupciones.

A pesar de que parece que estoy mejor, me tomo una única dosis del antihistamínico para asegurarme. No quiero otra noche como la de anoche.

Cuando vuelvo a la ONG, Mathew y yo ayudamos en la cocina. Él con el mortero…

…yo picando judías verdes.

Hoy todo el mundo colabora en la cocina. Incluida Feny, una antigua voluntaria local que aún viene de vez en cuando a echar una mano. Aquí están picando papaya verde para cocinar. 

Por la tarde le doy una vuelta al jardín. Los brotes de calabaza, sandía, melón, y okra tienen buena pinta. Parece que resisten.

Las berenjenas están a puntito.

Y donde plantamos los cacahuetes… por fin han salido!

Hoy es la víspera del Nyepi, el día del silencio. Y en la víspera es cuando se hace el desfile con todas las figuras que han estado construyendo toda esta semana.

Nadie en la ONG quiere perderse el desfile que transcurrirá por la calle principal de Tampaksiring, así que por la tarde nos vamos para allá.

Por fin he conseguido fotografiar por el camino a las familias que van todos juntos en la moto.

Finalmente encontramos un buen sitio en el que ponernos. 

No debe ser fácil para ellos ser centro de todas las miradas. La minusvalía es algo relativamente normal en occidente, pero aquí no es tan habitual verlo tan integrado en la sociedad.

Al poco empieza a acercarse el desfile.

Pero a mí me resulta mucho más interesante fotografiar a la gente.

El desfile se alarga durante horas, hasta bien entrada la noche. Cada grupo viene con su banda de percusión, las mujeres encabezando el grupo y, detrás, los hombres llevando la figura y jugando a zarandearla.

Aquí dejo un pequeño resumen de lo que fue todo el desfile.

Martes 28 de Marzo…

Y hoy es Nyepi, The Silent Day

Me levanto tarde, con un fuerte dolor de garganta (sí, soy un pupas). Parece que lo de las duchas frías de la otra noche me aliviaron los picores, pero me han producido una faringitis.

Me levanto tarde pensando que el día estaría vacío de actividad, pero compruebo que en la ONG no se siguen demasiado los preceptos. El único que se sigue a rajatabla es el no poder salir del recinto. Hay patrullas urbanas controlando que nadie ande por la calle. En ciudades grandes como Ubud debe ser impresionante, pero aquí, en este rincón de Tampaksiring, no hay demasiada diferencia. Por lo general no hay nadie por la calle.

Pero, efectivamente, el día aquí es normal. Se limpia por la mañana, se cocina desayuno (no hacemos ayuno como hacen los más devotos), pero no se trabaja en el jardín más allá de los básicos: recoger la caca de la vaca, asegurarme de que las gallinas tienen agua y, esta vez, me piden que dé yo de comer a las gallinas y los patos, porque el que lo hace habitualmente es devoto y no puede trabajar hoy.

Fuera de eso, el resto del día es de relax. No se cumple el voto de silencio (aunque intentamos hablar bajito). Incluso nos echamos unas partidas de póker.

También echo unas cuantas partidas de ajedrez con Gede y dedico el resto del tiempo a escribir el blog.

Al llegar la noche encendemos menos luces de lo habitual, pero no hay corte de luz como pensaba que habría. Incluso el centro comunitario que tenemos enfrente tiene un par de luces encendidas que impiden poder disfrutar de la oscuridad que se supone que reina en la isla.

Así que he vivido un Nyepi bastante descafeinado. Creo que hubiera sido mucho más interesante si me hubiera pillado solo y en un sitio como Ubud. En ese caso podría realmente haber apreciado el Nyepi en toda su magnitud.

Miércoles 29 de Marzo…

Y como celebración del post-Nyepi nos vamos todos a la isla de Lembongan

,invitados por la empresaDreamWalk

,a realizar actividades acuáticas.

Dado que es una ocasión especial, se hace una ofrenda y una oración para la ocasión.

Supone una enorme despliegue movilizarnos todos, pero vienen con nosotros muchos amigos y familiares.

Y aquí aún no estamos todos!

Nos montamos en varios vehículos y nos vamos hasta la isla de Serangan, que conecta con Bali a través de un puente. Es más de una hora de viaje. Una vez allí, nos plantamos en la playa donde nos espera la gente de DreamWalk.

Interesante este sistema para no perder a tus hijos. Es el mismo que usas con tus llaves. 

En la playa esperamos a que llegue el barco que nos llevará hasta Lembongan Island.

Y nos volvemos a hacer la foto oficial, esta vez con el grupo al completo.

Por cierto, las playas de Bali no son siempre un “paraíso”… :-/ 

No es este un lugar donde se cuide especialmente el entorno, y es una pena.

Antes de subir al barco vuelve a haber sesión fotográfica. Somos como niños pequeños yendo de excursión.

Aquí con Feny, una voluntaria balinesa de lo más graciosa. Es bueno ver que no todos los voluntarios son turistas o viajeros. También hay gente local implicada.

El barco que nos lleva hasta Lembongan es un barco grande y rápido de 4 motores fueraborda, por eso el viaje es relativamente rápido, una media hora. Feny y yo vamos en la parte de arriba, mucho más divertido.

Cuando llegamos a la isla, hay que cambiar de barco. El nuestro es demasiado grande para llegar hasta la playa, así que pasamos a un bote bastante más pequeño y ligero con el que poder desembarcar.

Pero antes de desembarcar nos dan un paseo por la desembocadura de un río.

Finalmente llegamos a un chiringuito de playa donde comemos, también por cortesía de DreamWalk

La comida lleva una preparación interesante… supongo que lo hacen para calentar el contenido.

y el contenido es, por supuesto, pollo.

Pero también hay opción vegetariana. Arroz, noodles, verduras, tortilla…

Después de comer vienen las actividades acuáticas. No todos se apuntan, porque algunos le tienen miedo al agua, como es natural, ya que en caso de caer no podrían nadar. Pero la mayoría sí que se viene. Nos vuelven a embarcar en el bote y nos llevan hasta la plataforma flotante que DreamWalk tiene como a 200 metros de la playa. 

Y ése es el negocio que han montado varias empresas. Cada una se monta su plataforma desde la que ofrecen actividades ludico-acuáticas. 

Y yo me apunto y me lo paso bomba porque nos lo regalan, pero no me vendría a Bali y me dejaría una pasta para hacer algo que podría hacer en cualquier playa del mundo. Pero parece que el grupo de cientos de chinos que hay allí no opinan lo mismo.

Pero ahí estamos nosotros, listos para nuestra primera actividad, el Banana Boat. 

Ayudo al primer grupo a subirse y luego voy yo en el segundo grupo.

La segunda actividad es la que da nombre a la empresa, el DreamWalk, un paseo por el fondo con una escafandra para respirar. 

En realidad no es un paseo. Te llevan hasta un lugar a apenas 10 metros de donde te sumerges y ahí das de comer a los peces para que haya muchos. Y vaya si los hay. Son apenas 5 minutos, pero impresiona estar ahí en medio de tanto pez.

Después de eso tenemos algo de snorkel y algo parecido al banana boat pero mucho más bestia, ya que vamos sólo 2 en el flotador (junto con un guía que te sostiene en los momentos apurados) y te remolcan a toda leche. Pura adrenalina. Esto, obviamente, lo hacemos sólo los voluntarios.

Cuando volvemos a la playa con el bote, resulta que ha bajado mucho la marea y el bote encalla a más de 100 metros de la orilla. No hay forma de llegar a la playa a recoger al resto. Así que los que podemos andar, nos toca ir andando sobre el coral (nos tienen que traer sandalias para poder andar sin destrozarnos los pies) y cuando llegamos, nos traen canoas para llevar a los que no pueden andar hasta el bote.

Finalmente conseguimos embarcarlos a todos en el bote…

…y de allí al barco. 

El trayecto de vuelta es algo más agitado por el fuerte oleaje. Wayan, el hermano de Ketut, que lo está pasando realmente mal, me pide que me siente a su lado y lo agarre.

Pero conseguimos llegar a la costa de Serangan sin mayor problema.

Y ahí mismo, después de unas palabras de agradecimiento de Ketut, nos hacemos la “foto finish”.

Yo también quiero hacer una mención especial a la empresa DreamWalk que nos ha invitado a todos (miembros, acompañantes y voluntarios) a todas las actividades y a la comida sin cobrarnos absolutamente nada y estando en todo momento pendientes de nosotros. Está muy dentro de la cultura balinesa que cuando a alguien le va bien, siente la necesidad de compartir su prosperidad con los menos favorecidos. Pero eso no le resta ni un ápice de mérito a lo que han hecho. Ha sido un día de felicidad absoluta para todos y eso no tiene precio.

Por otra parte el pasar todo el día con los miembros de la ONG, ayudndo, compartiendo todos estos buenos ratos, me ha permitido acercarme mucho más a ellos (incluso a los que no hablan nada de inglés) y sentirme mucho más integrado. Puedo sentir muy claramente cómo están pendientes de mí. Siento que ahora muchos de ellos me miran de otra manera, con mucha más cercanía.

Está siendo muy interesante y aleccionador todo el proceso que estoy viviendo en este lugar. He pasado de un primer momento en que quería salir corriendo a una segunda etapa en el que estaba bien pero no conseguía integrarme del todo y ahora estoy empezando una tercera etapa en la que voy consiguiendo abrirme más y aprender y recibir lo mucho que me puedo llevar de este lugar, mucho más de lo que yo puedo aportar.

Ahora entiendo que esto también forma parte de mi viaje, con todas las incomodidades y todas las limitaciones, pero que es precisamente este aprendizaje lo que iba buscando.

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