Cook Islands (Rarotonga) – Finde paellero

by | 19 Jun 2016 | 0 comments

18 – 19 junio 2016

186 días viajando…
6 días en Rarotonga…

El Sábado me levanto pronto, hago mis saludos al sol y me voy con el coche de Odette hasta su casa para desayunar con ellos.

Después de desayunar, nos vamos a hacer la compra. Es impresionante cómo cambia el humor de Odette de un día para otro. Lo que ayer era una idea genial (lo de hacer una paella mañana), hoy la pone de mal humor por tener que comprar y gastar dinero. Eso me hace tener que escatimar y al final veremos lo que sale.

Y es que Odette es así. Un día es todo alegría y te escucha cuando hablas, y al día siguiente es imposible hablar con ella y está intratable. 

Cuando llegamos a The Tea House me pone una de esas tareas que creo que es absurda. Como ayer tuvimos varias peticiones de pancakes, se le ocurre la idea de cocinar montones de pancakes, para tenerlos ya hechos y sólo tener que calentarlos. Pero no tiene en cuenta que es Sábado y que cierra Lunes y Martes. Ni de coña se venden… así que veremos cómo están el miércoles. Pero ella sabrá, yo no se lo discuto.

Mientras Odette y yo trabajamos (ella haciendo el Pulled Pork y yo los pancakes), Joey y su hermana Mere hacen lo de siempre… nada.

La mañana transcurre con tranquilidad, con algunos clientes, pero muy pocos. Al final de la mañana, casi a la hora de cerrar, consigo hacerme algo de comer. Un arroz con lentejas y unas tostadas con tahini.

La jornada termina tarde… sobre las 17h. la  compra empezó a las 9, así que al final han sido 8 horas de curro. Entre eso y el humor de Odette… empiezo a pensar si realmente me compensa.

La tarde la paso conectado a Internet buscando otras opciones. Estoy viendo que hay muchas ofertas de trabajo aquí y que es relativamente fácil conseguir algo. Y el tema de la visa, por lo que he mirado, también es fácil. Debe solicitarla tu contratante. Lo único que no sé es si debo salir del país para que me la concedan. Ya veré.

Por la noche decido irme a buscar dónde tomarme una cerve. Quiero probar a ver si en Muri hay algo abierto. Hago autostop y me paran dos chicas. O lo que yo creo que son dos chicas, porque hablando resulta que son madre e hija. Cuando llegamos a Muri, no hay nada abierto, así que me llevan hasta a Avarua. 

En Avarua me voy de nuevo al Vaima’s, que tiene buen ambiente. Charlo con una chica local llamada Amelia (otra Amelia) que me invita a unirme a su grupo de amigas y su hermana. Su hermana me mira mal y regaña a Amelia. Ella me explica que es que tiene novio y su hermana le está echando la bronca por hablar conmigo, pero me dice que sabe que soy de confianza.

¿Lo soy? Vaya imagen que doy… :-p

A las 22h cierran el garito y me doy un paseo hasta Rehab Nightclub. Lo poco que tenía de elegante el Vaima’s, aquí ya es inexistente.

Está lleno de turistas que van puestísimos, algunos hasta el punto de no poder andar, y eso que son menos de las 23h. Pero es que cierran a las 0h, que mañana es domingo y es día sagrado, así que supongo que se dan prisa en ponerse pedos.

Visto el ambiente, decido volverme. La cosa está chunga para hacer autostop. Pero pasa el bus y me para. Me cuesta $5, pero no hay muchas más opciones. Estoy a 16 Kms, justo en la otra punta.

Lo del autobús aquí es muy curioso. No sé si hay paradas, pero por lo que veo, te recoge si le haces una señal, y te deja donde quieras. 

Al día siguiente, Domingo, toca madrugar para empezar a preparar la paella. Hago mis saludos al sol, y me hago un desayuno de campeones.

Antes de ponerme a la tarea, me salgo un momento a la carretera a mirar el mail. Hay conexión justo en la entrada, pero no hay donde sentarse. ¿Y a quienes me encuentro? A Larry y Susan, la pareja de americanos que me encuentro en todas partes: En Tom’s Cottage de Aitutaki, en One Foot Island… y ahora aquí! 

Están alojados bastante cerca. Les comento lo de la paella y me dicen que seguro que se pasan luego.

A las 10h empiezo a prepararlo todo. He mirado varias recetas, y al final me quedo con la Receta de la Paella Valenciana, en sus versiones mixta y vegetariana. También sigo estos consejos, que me parecen muy acertados. 

Empiezo preparando los ingredientes.

Frío los pimientos que irán de decoración.

Después frío el pollo. Llevo fatal lo de cocinar carne o pescado, pero si voy a trabajar en una cocina, me toca ser flexible en esto, no tengo más remedio.

Al final le pongo un poco de sal, pimienta blanca y pimentón.

Ahora debería freír el pescado, pero se supone que nos lo traían Carl y su mujer, pero no han aparecido aún, así que voy preparando el sofrito por este orden: zanahoria, cebolla, pimiento/ajo y tomate.

Mientras lo hago, llega Joey con Sophie, la woofer china que esperábamos para mañana y que, al parecer, se ha adelantado un día sin avisar.

Joey le explica muy detalladamente todo, y está pendiente de ella… igualito que conmigo. 😉

Poco después llega Odette y es un torbellino. Viene estresada y viene avisando que cuando está estresada es insoportable… algo que ya sabía, gracias.

Pone los especiales en la pizarra.

La verdad es que hace ilusión y acojona a partes iguales. Nunca he cocinado para clientes más allá de un puré de patatas en Ohakune. Aquí estoy cocinando el plato del día y la responsabilidad de cómo quede es mía… y esto es bastante diferente a cocinar para los amigos.

Odette me dice que el pescado llegará más tarde, así que me tengo que apañar con lo que tiene ella que no sé ni lo que es. Y de marisco, ni hablamos, claro.

Y para colmo, no me ha traído la cúrcuma que me iba a traer (siempre doy color al arroz con pimentón y cúrcuma, mucho más sano que el colorante). Así que muy amarillo no va a quedar.

Mi idea era tenerlo todo precocinado y, cuando pidan la primera paella, juntar los ingredientes con el arroz y el agua y dejar cocer. Son unos 20-30 minutos de espera, que creo que es lo normal.

Los primeros en llegar son el dueño del barco de la otra noche con Marc, el catalán que les ayuda. Vienen descolocados porque, al parecer, ayer por la tarde les entraron les robaron todo su dinero (unos $1.000) y las tarjetas. Me parece tan sorprendente algo así aquí.

Y se da una de esas situaciones incomodísimas que definen a Odette. Ella les invitó en plena noche y cuando llevaba varios Gin Tonics encima, sin dejar claro que no era una “invitación a comer”, sino que les “invitaba” a venir al restaurante. Ellos se han presentado con una botella de vino y esperando que nos sentemos todos juntos a comer y que les “invitemos” a comer, claro. Yo no sé dónde meterme y Odette, además, les trata fatal. A ver si luego puedo quedar con Marc y disculparme.

Me pongo finalmente con la paella.

Efectivamente muy amarilla no queda. Por otra parte Odette piensa que la espera es demasiado larga para los clientes, que el arroz debería estar precocinado. No tengo ni idea de cómo hacer esto con arroz precocinado, pero paso de discutirle nada. Está bastante intratable.

Empezamos a servir las paellas… y parece que gusta bastante. Todos se acaban sus platos.

Llegan Larry y Susan. Larry pide la mixta, pero Susan pide la vegetariana, así que me pongo con ella (con la paella).

Poco después llegan por fin Carl y señora trayendo el pescado (a buenas horas), pero como para entonces se ha acabado ya la primera paella, hago otra con lo que han traído.

Al final de la mañana comemos con ellos.

La paella ha quedado presentable, pero no me convence. Para que quede realmente bien, hay que hacerla en una paellera más grande y, sobre todo, con un fuego más grande. No hay forma de que el arroz se cueza por los bordes.

Odette dice que vamos a volver a hacerlo el domingo que viene, pero mejorando lo de los tiempos, con el arroz ya precocido.

Yo no estoy nada convencido. 

De hecho no estoy convencido de nada. Terminamos de recoger y limpiar a las 17h. Empecé a las 10. Son 7 horas, ayer fueron 8. Y con sólo un día libre y aguantando las tonterías de los dos…. no me compensa.

Cuando por fin me quedo solo, me voy al Castaway Resort, donde hice la entrevista de trabajo. Paul me dijo que hoy había música en directo.

Voy andando y haciendo autostop…

…hasta que por fin alguien me para… y resulta ser uno de los amigos de Odette que vinieron el sábado a comer. Es una familia encantadora. Él es Maorí neozelandés de 60 años, pero casi parece más joven que yo, ella es Maorí de las Cook, y su hija tiene justo esa mezcla. En este caso viene sólo el padre y me lleva hasta allá. La familia es practicante del Bahaismo, una religión que se basa en la unidad de todas las religiones, entendiendo que en todas Dios es el mismo. Odette simpatiza mucho con esta fe y me anima a asistir a alguna de sus reuniones. Siento curiosidad, pero por otro lado soy poco dado a ritos y reglas.

Me deja en Castaway Resort en pleno precioso atardecer y con música de fondo. El sitio es increíble. Me encanta hasta el nombre del bar.

Pero cuando me cruzo con Paul, apenas me saluda y no se para a hablar. No sé si no me ha reconocido de la entrevista o que directamente no tiene ningún interés. Así que creo que me puedo ir olvidando de esta opción. Y es una pena, porque me parece que el sitio es increíble, con conciertos en la playa al atardecer, la comida tiene buenísima pinta, está lleno de gente…. Está todo muy bien montado. Me encantaría trabajar aquí. Pero hay que buscar más opciones.

Tras la puesta del sol me marcho y vuelvo a hacer autostop. Quiero ir a Muri, que hay Night Market. Cuesta, porque es de noche, pero al final me para un maorí local, Markus, con su pequeño hijo Markus. Es un hombre encantador, que transmite una energía buenísima que me hace sentirme bien por primera vez en todo el día. Me dice que siempre ha vivido aquí porque éste es el mejor lugar del mundo, y que no necesita viajar para saberlo. 

Igual tiene razón…

En Muri, efectivamente, hay Night Market

Los Night Markets son mercados… pero sólo de comida. Hay un montón de puestos y unas mesas en el centro para que la gente cene. Todos los puestos son de comida cerda, excepto uno que se anuncia con comida sana…

…pero justo éste está cerrado. He llegado cuando ya están cerrando casi todo. Así que me doy una vuelta, y me vuelvo.

Vuelvo a hacer autostop y me para otro de los hombres locales que se fueron a vivir a Nueva Zelanda y han decidido volver a vivir aquí. Dice que prefiere esto sin ninguna duda.

Le comento que estoy buscando la manera de quedarme más tiempo, y me pregunta… “¿sabes cocinar?”. Ostras… ¿por qué hoy todo está en torno a la cocina? Le digo que puedo apañarme, y me comenta que su hermano era el chef del barco Tiare Taporo, pero que no puede ir en el próximo viaje y que buscan cocinero. Es un viaje de 23 días por las islas norte de las Cook para gente que paga por ello. Antes de darme tiempo a acojonarme, llama al barco y les dice… “Tengo un cocinero para vosotros. Es español”. Y luego me dice… “Te esperan. El capitán se llama Travis. Pásate por ahí y hablas con él”.

Ostras…

La idea de navegar por las Northern Islands durate 23 días suena de miedo, y más si es trabajando… pero por otro lado, mi idea de cocina es tremendamente limitada. Así que lo que haré es ir con la verdad por delante. Decirles que no soy cocinero profesional. Que con recetas y tal me puedo apañar, pero que si buscan algo superprofesional para clientes… entonces no creo que les valga. A ver si mañana me puedo pasar.

La de cosas que me pasan en un solo día.

Sigo empeñado en quedarme una temporada en Rarotonga, siento que debo quedarme, pero lo del The Tea House no lo veo nada claro. Por la tarde Odette me llamó y me dijo que es probable que Mere ya no venga más (no se presentó hoy) y que nos tenemos que reunir el Martes por la tarde para que me cuente cómo va todo. 

Siento que está completamente descompensado. Son más de 6 horas de trabajo al día por sólo un día libre… y encima me pone una reunión en ese día. Y si a eso añadimos la responsabilidad de llevar yo sólo el café sin tener demasiada idea de cocinar y aguantando los malos rollos de los dos… pues no me compensa. Es que lo que quiere es un encargado… y sin pagar!

Creo que les voy a decir que me voy el domingo y me iré al Backpackers Hostel hasta que me salga algo, que estoy convencido de que me va a salir pronto.

Podría planteármelo por dos días libres y sólo dedicarme al Café y a nada más. Pero incluso en ese caso, no estoy demasiado convencido. No me gusta nada la energía que recibo de Odette y Joey… y no estoy para pasarlo mal.

Todo lo contrario.

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