Cook Islands (Rarotonga) – Encuentros, despedidas y montaña

by | 17 Jul 2016 | 2 comments

14 – 17 julio 2016

214 días viajando…
34 días en Rarotonga…

En busca de curro

El jueves amanece soleado, así que tras mis saludos al sol y mi desayuno abundante, aprovecho para lavar algo de ropa, que se me ha acabado. Como no está Tisa, la que lleva el Hostel y la que hace las coladas, me toca lavar a mano. Al menos me ahorro $5.

Después me voy a mi oficina habitual, el Waffle Shack, a mirar las ofertas de trabajo del periódico. Veo una de The Flying Boat pidiendo staff. Es un anuncio pequeñito. Esos son los mejores porque serán menos tiquismiquis con la visa.

Al rato aparece Carlos por ahí con su pareja, Bárbara, que vienen a tomar café antes de que ella entre a trabajar en The Rarorongan. Así que me paso gran parte de la mañana de charla con ellos. Da la casualidad de ambos conocen muy bien a la dueña de The Flying Boat, Melisa, y puedo ir de su parte.

Cuando se van, aparece por ahí Shalom, con la que me quedo de charla sobre posibilidades de trabajar allí. Me recomienda varios sitios, pero por lo general me habla de gente local con la que es difícil ganarse la confianza, y estoy un poco perezoso últimamente en el proceso de tener que ganarme la confianza de alguien que no me la da por anticipado.

A medio día me despido de Shalom y me dirijo a The Flying Boat, que es una barco convertido en TakeAway, junto al Fishing Club.

Allí me encuentro a Melisa, a la que me presento como amigo de Carlos y Bárbara. Le alegra mucho saber de ellos y se vuelve muy cordial cuando los menciono, pero en cuanto le digo que vengo por lo del anuncio, lo primero que me pregunta es si tengo Work Permit. Nada, que no hay manera. Dice que 

la isla es muy pequeña y que todo se sabe.

Empiezo a dar por hecho que no voy a encontrar nada pequeño. Va a a ser el Castaway Resort o nada. 

Argentinos y españoles

Me he hecho muy amigo de los 5 argentinos. El jueves por la tarde me los llevo a Castaway para que vean el atardecer.

El viernes por la noche me los llevo a Boogies a escuchar a mi banda preferida.

Allí me encuentro con Carlos, con Tab (la hermana de Jacob (el chico que conocí tocando en Rio’s hace dos lunes) y que me la encontré también trabajando en Castaway) y con Finn, un kiwi supermajo que estudia medicina en UK y que está haciendo sus prácticas en el hospital de Rarotonga y que se aloja en mi Hostel. 

Poco antes de medianoche Carlos se va, y Finn y los argentinos me arrastran hasta la perdidión: El Rehab, en Night Club de Rarotonga con mayor densidad de turistas borrachísimos por metro cuadrado.

Allí me encuentro con Jess, la china que conocí por Couchsurfing y a la que puse en contacto con Odette (avisándola de lo que se iba a encontrar) y con la que duró sólo unos pocos días. Quedamos la primera noche que vino y ahira nos encontramos en su última noche, ya que a las 3h tiene el vuelo de vuelta a NZ.

También me encuentro de pura casualidad con Pilar y Paula, dos madrileñas encantadoras que acaban de llegar a la isla de vacaciones. Los primeros madrileños reales (Carlos no cuenta, que es medio americano) que me encuentro en este viaje.

A la 1:30 me consigo escapar con la excusa de llevar a Jess al aeropuerto. La verdad es que me lo he pasado realmente bien. En el aeropuerto me despido de ella y me retiro.

El día siguiente, sábado, es día de mercado, el Punanga Nui Market, donde me vuelvo a encontrar con todo el mundo, con los argentinos, con las españolas y con Finn, con el que comparto el almuerzo.

La noche del sábado nos la pasamos en el Hostel de charla los 5 argentinos, una pareja formada por un chileno y una barcelonesa, Alba, que han llegado hace poco al Hostel, y yo. Hablamos de hacernos el Cross Island Track el día siguiente (domingo) por la mañana si hace bueno. Yo ya lo he hecho, pero me apetece repetir.

Son todos gente estupenda y es agradable poder hablar español de vez en cuando. Pero me doy cuenta de lo bueno que es viajar solo para aprender el idioma. Como ellos van juntos, están continuamente hablando español y practican poco el inglés. Cuando viajas solo, vives inmerso en el idioma y lo aprendes sí o sí.

La larga despedida

El jueves por la noche quedo con Richie, Rebekah, Star e hijas respectivas en el aeropuerto para despedirlos. Ya se van. 🙁

Pero cuando van a facturar, resulta que al avión, que debía venir de Auckland, le ha caído un rayo cuando iba a despegar y ha quedado dañado. No hay avión hasta mañana. Y lo más sorprendente es que Virgin Australia no se hace cargo de lo gastos ni del alojamiento por estar un día más, porque dicen que ha sido un fenómeno natural sobre el que no tienen responsabilidad.

Me cuesta creerlo y me sorprende que dejen tirados a un montón de familias. Por suerte la casa en la que estaban sigue libre y la dueña les deja quedarse una noche más. Así que les acompaño a su casa y nos consolamos a base de Gin Tonics. Como dice Gloria Estefan, no hay mal que por bien no venga.

Al día siguiente por la tarde vuelvo a quedar con ellos y, esta vez sí, nos despedimos. Richie, Rebekah, Fraya, Ariana, Star y Grace se llevan todo mi agradecimiento y amor por cómo se han portado conmigo y el apoyo y el cariño que me han dado en estos 10 días. Llegaron en un momento en que estaba un poco de bajona sin saber muy bien qué hacer aquí, y me han alegrado mi estancia. Quedamos en volver a vernos cuando vuele de vuelta a Nueva Zelanda.

Corriendo

El sábado por la tarde iba a quedar con las madrileñas Pilar y Paula en la playa, pero, como siempre, el tiempo cambia de golpe y la cosa se pone muy gris… 

…así que opto por irme a correr un poco y explorar la parte del backroad de Arorangi, la zona del Hostel.

El backroad está lleno de plantaciones y árboles frutales. Aquí se ve muy claramente lo que contaba en otro post sobre las bananas. Sólo dan fruto una vez, y, cuando lo dan, ya tienen a una hija saliendo de sus raíces.

Me encuentro muchos árboles del pan (Breadfruit)…

…y de uno de ellos me encuentro dos frutos en el suelo, así que me los llevo. Correr por aquí es como hacer la compra.

Al final hago 3 kms de ida y 3 de vuelta.

Cuando estoy llegando, me encuentro también un par de cocos que parecen en buenas condiciones. Me improviso un stick para pelarlos.

Al final uno de ellos tenía gusanos, pero el otro sale muy rico. Me bebo el contenido, que me viene genial después de la carrera, y comparto la carne con la gente del hostel.

También cojo un limón y unas frutas de la pasión del jardín.

Cuando aprendes dónde buscar, la verdad es que esta isla puede proveer muy bien de frutas.

Cross Island Track

El domingo por la mañana los argentinos se levantan tarde y con pocas ganas de montaña. La mayoría de las chicas prefieren la playa. Pero a Finn, el médico kiwi, sí le apetece mucho el plan y, en el último momento, se nos une también Ruby, una chica canadiense que llegó de madrugada. Así que los tres nos preparamos y salimos para allá.

Normamente el Cross Island Track se hace de norte a sur y para nosotros es mejor, ya que termina relativamente cerca del Hostal, que está en el suroeste. Así que hay que ir hasta Avarua para empezar por ese lado. Aunque Finn y yo tenemos moto, no es buena idea llevarlas hasta allí, porque luego habría que ir a buscarlas. Así que optamos por el siempre efectivo y sencillo autostop.

A los pocos minutos, una mujer local nos lleva en la parte trasera de su camioneta junto con sus coles…

…hasta Avarua, donde empezamos a andar…

…hasta llegar al comienzo del camino.

Desde allí hay unos 2 kms hasta el parking. La gente normalmente va en coche hasta aquí, pero el verdadero cross Island track es el que va de costa a costa.

Una vez pasado el parking, se anda un poco más en campo abierto, junto a unas plantaciones de bananas, pero pronto toca introducirse de lleno en la selva.

Desde ahí hay una hora de fuerte subida hasta el punto más alto del track: The Needle (Te Rua Manga).

Desde el pie del Needle se puede trepar hasta poco menos de la mitad, pero no es sencillo. Hay que atravesar una roca con una enorme caída al lado por la que pasas agarrándote a una cadena, y el último trozo hay que treparlo con cuerda.

Pero finalmente…

Desde aquí se ve muy bien el punto más alto de la isla: El Te Manga. 

Es chulo ahora ver la foto que tomé de The Needle cuando estuve en la cima del Te Manga:

Al igual que en el Te Manga nos siguieron dos perros, aquí nos han empezado a seguir… dos gallos!

La bajada es un poco más difícil y hay que hacerla con mucho cuidado.

Éste es el punto más peligroso, con bastante caída a un lado. El truco es no soltar nunca la cadena y asegurarte dónde pones los pies. Tiene más acojone que dificultad.

Pero sí, estuvimos allí.

A partir de aquí nos queda una hora y media de bajada por terreno muy resbaladizo.

Pero finalmente, conseguimos llegar sin ningún resbalón hasta el parking del lado sur.

Justo ahí está el Wigmore’s Waterfall, donde hay unos chicos bañándose.

Desde ahí tenemos como otros 2 kms de camino hasta la carretera principal, donde salimos a la altura del famoso hotel inacabado, The Sheraton. Ahora sirve solo para rutas turísticas y juegos de Paintball.

Sobre las 15:30 llegamos por fin al Hostel…

…donde lo primero que hago es comerme un par de los starfruits que me compré el sabado en el mercado.

Una buena ducha para quitarme todo el barro que llevo y después…

La verdad es que no consigo acabármelo. El breadfruit que le he puesto llena muchísimo.

Castaway Resort

El domingo por la tarde decido irme por mi cuenta a Castaway a ver el atardecer pero, como viene siendo habitual aquí, me encuentro con alguien. En este caso es Jacob, el chico que conocí cantando en Rio’s. Ha venido a escuchar el concierto de su amiga Kura, que toca aquí todos los domingos. Así que nos quedamos a ver el concierto y el atardecer. 

Cuando Kura acaba su concierto, le deja a Jacob tocar alguna de sus canciones. 

De vuelta al hostel me encuentro con los argentinos. Andamos todos con mono de helado, así que Sebas y yo nos vamos a la gasolinera Oasis, que es un 24h, y compramos un par de kilos. Dulce manera de acabar la semana. 

Me siento un poco atascado. Por un lado estoy feliz de la gente que estoy conociendo aquí y todo lo que estoy viviendo en la isla. Pero por otro lado la inactividad y la sensación de estar gastando dinero, me mata. Y ni siquiera estoy convencido de querer el curro de F&B Manager en Castaway. 

No dejo de entrar todos los días en HelpX y HouseSitters buscando nuevos destinos. Me había salido una posibilidad muy chula de HelpX en un backpackers de Hawaii, pero al final piden 25h/semana y no dan comida. Y me apuesto algo a que no es habitación privada. En los sitios donde hay poca oferta se aprovechan un montón, rozando la explotación. Para mi HelpX debe ser 24-25h/semana repartidas en 5-6 días, a cambio de una habitación privada y comida suficiente y de calidad. Lamentablemente esto, muchas veces, no es así. 

Lo que sí tengo confirmado, y me hace muchísima ilusión, es un HelpX en Melbourne a partir del 10 de octubre para ayudar a preparar una casa recién comprada a unos recién casados con estupendas referencias. Ellos están encantados conmigo también, así que eso va a ser casi seguro. Octubre ya es primavera y no hará tanto frio.

Así que ando buscando algo entre mediados agosto y primeros de octubre. Entre ya y mediados de agosto me gustaría estar en Nueva Zelanda visitando a Natalie en Whangeteau, a Richie y Rebekah en Leigh y a Star en Pakiri. 

Para el mes y medio que queda hasta octubre, para mí el ideal sería un HouseSitter en Brisbane o cualquier ciudad del norte de Australia, pero no me acaba de salir nada. 

Hay que seguir buscando.

Releo y puede dar sensación de desánimo… y para nada. Sigo feliz y agradecido de la inmensa oportunidad que supone este viaje. Lo que pasa (los que me conocen lo saben) es que soy impaciente y quiero todo ya. 

Por cierto, fueron unos cuantos los que me escribieron preocupados por mi delgadez por el SelfieWC del pasado post. Así que al final busqué una farmacia y me pesé: 77kgs. Es verdad que son 18 kgs menos que mi máximo histórico, en 2011:

Pero son sólo unos 8 kgs menos que cuando empecé el viaje en diciembre:

Que es algo normal cuando pasas de trabajar sentaso en una silla todo el día, a cavar zanjas… 😉

En cualquier caso me sigo sintiendo físicamente bien, fuerte. Sigo con mis saludos al sol casi todas las mañanas, aguanto bien las caminatas montañeras y soporto con templanza las jornadas de trabajo físico. 

Por cierto, el domingo cumplí 7 meses desde que dejé Madrid…

…da vértigo retroactivo. 

2 Comments

  1. Unknown

    i will get fit and do the climb next time, awesome pics gracias for sharing Pablo

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  2. Unknown

    i will get fit and do the climb next time, awesome pics gracias for sharing Pablo

    Reply

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