Bahamas (Nassau) – Un mes en las Bahamas

by | 29 Sep 2018 | 0 comments

27 agosto – 29 septiembre 2018

1017 días viajando…
32 días en Nassau…

Mi siguiente destino en este viaje sin fecha de retorno es Nassau, la capital de Bahamas. Me ha surgido la posibilidad de hacer aquí un housesitting de un mes, cuidando de 3 perros y 3 gatos.

Bahamas es famosa por ser una de sus islas (La isla de San Salvador) el primer lugar donde desembarcó Cristobal Colón en su llegada a América.

Fue colonia española durante mucho tiempo pero, tras la Guerra de la Independencia de EEUU, muchos de los estadounidenses del sur, aún leales a la corona británica, se trasladaron a las Bahamas con sus esclavos (“¿Quienes se creen estos Yankees para decirme si puedo o no tener esclavos?”). Éste es el motivo por el que en la actualidad la población de las Bahamas sea mayoritariamente negra (82%).

En 1784, la gran mayoría de los habitantes de Bahamas eran británicos (y sus esclavos), por lo que España finalmente decidió la colonia a la Corona Británica a cambio de… nada! (Así de tontos generosos hemos sido siempre). Y así se mantuvo hasta que logró su independencia en 1973, aunque sigue siendo parte de la Commonwealth.

Su economía se basa en el turismo pero, sobre todo, en ser un paraíso fiscal, algo de lo que hablaré más adelante.

Así que, tras pasar 2 noches en Londres y 3 en Toronto, y tras volar sobre Florida…

…el 27 de agosto de 2018 aterrizo en la Isla de New Providence (Bahamas).

En inmigración me hacen miles de preguntas, especialmente sobre dónde voy a vivir y qué voy a hacer. No sé… Bahamas no parece un lugar donde vengan los europeos a quedarse a trabajar y vivir de forma ilegal. Pero, en fin, al final parece que me creen y me dan un visado on-arrival de turista por 3 meses… y aquí estoy.

Leandra y Charles…

Me viene a recoger Leandra (Muy amablemente. Cómo se agradece que te vengan a recoger cuando llegas a un nuevo país). Es pura alegría y simpatía. Aunque nació en Bahamas, no puede esconder su origen mediterráneo. Sus abuelos nacieron en Grecia.

Eso explica el letrero del parking de la casa. 😀

La casa es de lo más agradable, con no demasiado estilo colonial, para lo que puede verse por aquí. Pero en una zona muy tranquila y rodeada de naturaleza.

Leandra es abogada y durante un tiempo fue también profesora de español aquí. Para hacerse una idea del tipo de persona que es, me contaron que una vez unos marineros ecuatorianos se quedaron atascados en el puerto de Nassau porque la compañía de su barco quebró. Durante un mes intentaron que alguien les diera una solución, sin éxito. Hablaron con muchos abogados, pero todos les pedían una provisión de fondos sólo para empezar los trámites y ellos casi no tenían ni para comer. Al final un abogado les dijo que hablaran con Leandra, que al menos ella hablaba español. Leandra, de su bolsillo, les compró comida, les llevó a lavar la ropa (llevaban un mes en condiciones terribles) y contactó con la embajada de Ecuador consiguiendo que los repatriaran… y todo esto sin cobrarles absolutamente nada.

Durante los pocos días que compartimos aquí me demuestra que, efectivamente, tiene un corazón de oro.

Al llegar a su casa me presenta a Charles, su pareja. Charles es originariamente británico, pero lleva mucho tiempo viviendo en Bahamas. Es Project Manager de grandes proyectos de construcción internacionales.

Leandra se va a Grecia el 29 de agosto, pero Charles se queda un par de días más, por lo que tengo ocasión de tener largas y muy interesantes charlas con él sobre sus proyectos y sobre la sociedad bahameña.

La casa está en la zona este de la isla y es muy amplia y agradable. Tengo una de las mejores habitaciones que he tenido haciendo housesitting.

Los perretes…

En esta ocasión bato mi record y me toca cuidar de 3 perros. Os los presento.

Chester…

Chester, con sólo 4 años, es el más joven de la manada. Fue recogido de la calle por Leandra. Eso hace que sea el más rebelde de los tres, pero también el que más cariño y atención pide. Mis intentos por entrenarle son casi inútiles. No hay forma de que no se suba encima de la gente (como se ve en la foto) o que se escape durante los paseos y tarde en volver. Incluso una de las veces vuelve completamente cubierto de cacas, porque se había estado revolcando en vete a saber qué lugar. Tuve que bañarlo dos veces. Pero luego te pone una de sus caritas y te desarma.

Effi…

Effi es la hembra del grupo. Tiene 9 años y sigue a Chester y Sherman en todo. Es especialmente buena en colarse en el baño de abajo donde está la comida de los gatos cuando no miro, aunque sabe que no debe hacerlo.

Sherman…

Sherman es un Doberman Pinscher (mezclado con otras cosas) de 8 años y enorme tamaño. Pero es el más bueno y leal de los tres. Me sigue a todas partes, me hace caso al más mínimo gesto y estoy convencido de que mataría por defenderme.

Los gatetes…

Y por si fueran pocos 3 perros, también tengo que cuidar de 3 gatos. Cuando acordé el housesitting con Leandra, allá por marzo, se suponía que iban a ser 2 gatos: Mudpie y Ziggy, pero el 21 de mayo, Ziggy desapareció y ya no volvió a aparecer. 🙁

A finales de junio una prima de Leandra le llevó una gata que se acababa de encontrar por la calle y fue adoptada con el nombre de…

Paris…

Paris fue bastante tímida al principio, pero su evolución es asombrosa, como luego contaré.

Pero lo excepcional de Paris es que a los poquísimos días de llegar a esta casa, saltó al jardín y los perros la asustaron, por lo que salió corriendo y desapareció. Y parecía que iba a ser definitivo, como con Ziggy, pero de repente, 3 semanas (!!) después apareció en la puerta de la casa.

Me parece increíble que un gato sea capaz de volver a una casa en la que prácticamente no ha vivido, después de tantísimo tiempo fuera.

pero lo mejor es que una semana después de la desaparición de Paris, y dándola ya por perdida, la prima de Leandra le trajo otra gatita de unas 6-8 semanas que se encontró en su jardín. Esta vez se trataba de….

PingPong…

Ping Pong tiene ahora unos 4 meses y es absolutamente encantadora. Es la que más pide mimos, la que está siempre conmigo…

…y la más juguetona y traviesa.

Incluso le encanta desayunar conmigo…

…y dormir conmigo.

Cuando Paris volvió, no sólo se aceptaron mutuamente, sino que se hicieron inseparables.

Mudpie…

Mudpie es la veterana de la familia. Cuando yo llegué nunca entraba dentro de la casa. Come en el porche y duerme en el tejado y se lleva fatal con PingPong y Paris. Pero poco a poco empezó a entrar en mi cuarto y resultó ser la más mimosa de las tres.

Siempre que estoy en mi cama y con la ventana abierta, viene a estar conmigo y pedir mimos.

Y es que es muy curioso cómo los gatos escogen un territorio en el que se sientes seguros y luego lo van ampliando a base de pequeñas exploraciones. PingPong y Paris siempre estaban en el ala sur de la casa, que es donde duermen Leandra y Charles. De hecho Leandra les dejaba siempre una ventana abierta para que pudieran salir al jardín frontal a hacer sus cosas, pero ellas nunca salían. Probablemente, tras el susto de Paris, habían decidido que era mucho más seguro estar dentro de casa.

Pero desde que estoy solo en la casa, han cambiado su territorio y ahora casi siempre están en las escaleras o en el piso de arriba, que es donde está mi habitación, y sólo van al otro lado de la casa para comer y hacer sus cosas (en el arenero).

El territorio de Mudpie son los tejados y el porche, pero poco a poco lo va ampliando hacia mi habitación… y ahí es donde surge el conflicto territorial, que acaba en bufidos y peleas.

Phillip y María…

Pero no estoy completamente sólo en la casa. Todos los martes viene María, una mujer mexicana absolutamente adorable, para limpiar la casa. La verdad es que es maravilloso cuando el housestting tiene la limpieza incluida. Aún así intento mantener la casa limpia y ordenada siempre. También es genial tener con quien hablar en español una vez a la semana.

Y los miércoles y sábados, viene Phillip, el jardinero. Es de Haití, que es donde vive su familia (mujer e hijos), pero por la falta de trabajo allá, se vino a vivir a Bahamas hace mucho tiempo. Lleva muchos años trabajando para Leandra y va a visitar a su familia una vez al año. Es una persona encantadora, muy trabajadora y honesta. Viene andando desde el centro de la isla (aproximadamente una hora y media) y siempre llega antes de las 7 de la mañana. Aunque me levanto pronto, él ya ha llegado.

Tal y como me indicó Leandra, siempre que viene le preparo el desayuno.

Los perros le adoran y él los soborna con trozos de su desayuno.

Le he enseñado el truco de poner cacao en el café y le encanta. Ahora siempre lo quiere así.

Su inglés es muy limitado y me cuesta entenderlo, pero es enormemente agradecido y siempre me dice…

– You’re a good boss. You’re a good man.
– I’m not your boss! 😀

Mi rutina…

Normalmente me levanto al amanecer, sobre las 7 de la mañana… y empieza mi día!

1) Lo primero que hago es ir a la cocina, coger un trozo de jengibre y otro de cúrcuma, pelarlos, picarlos muy fino y ponerlos a cocer durante unos pocos minutos. Luego lo dejo en el agua ahí tapado.

2) Lo siguiente es pasear a los perros. Ellos lo están pidiendo a gritos y a mí me sirve de calentamiento. Grabé en dos días diferentes el comienzo del paseo y se puede ver que el comportamiento de los perros es casi idéntico.

Los puedo sacar sin correa, porque vivimos en un callejón sin salida, o cul-de-sac, como lo llaman aquí, donde sólo hay otra casa más. Pero tengo que evitar que se vayan hacia la izquierda, que es donde está la carretera. Y Chester, que es el más incontrolable, no siempre me hace caso en esto.

El cul-de-sac tiene como unos 100 metros de largo y me la recorro 3 veces ida y vuelta a buen paso para calentar bien el cuerpo. Mientras, los perros me siguen, más o menos, aunque con escapadas hacia la colina llena de arbustos impenetrables para mí.

Tras el paseo, les pongo algo de comida y me aseguro de que tengan agua en abundancia.

3) Cuando vuelvo a la casa, filtro la infusión de jengibre y cúrcuma en una taza y le añado el zumo de un limón o una lima. Y la dejo enfriar.

4) Pongo mi esterilla en el porche y hago mis 45-50 minutos de yoga diarios, consistentes en:

5) Me voy a la ducha mientras me voy tomando mi infusión.

6) Desayuno. El mejor momento del día. Casi siempre compuesto por café con cacao y leche vegetal y tostadas con huevos (fritos o escalfados, según me da), aguacate y tomate.

Para evitar tomar gluten, estoy experimentando con usar plátano macho (o plantain, como dicen aquí) en vez de las tostadas. Y la verdad es que está de muerte. Los hago a la plancha con muy poco aceite.

7) El resto del día puede variar según lo que va surgiendo, pero suelo dedicar las mañanas a escribir mi blog y otras gestiones on-line en el porche de la casa en compañía de los perretes, que les encanta siestear a mis pies.

8) Almuerzo. Casi siempre me cocino algo sano para comer. Comer fuera es prohibitivo.

9) Al atardecer saco a los perros a pasear. Unas veces les hago el mismo recorrido de por la mañana, y otras me los llevo a la playa, pero sólo a Sherman y Effi, ya que Chester es aún demasiado incontrolable como para llevarlo a sitios públicos con niños u otros perros.

Sherman y Effi adoran tantísimo ir a la playa, que cuando saben que vamos, saltan a la parte de atrás del coche sin dudarlo.

Pero lo más interesante es darse cuenta hasta qué punto los perros son inteligentes y se fijan en los detalles mucho más que los humanos incluso. Normalmente siempre les doy un paseo a los tres por la calle antes de llevarme a los dos a la playa. Para ello, al principio, preparaba antes mis cosas, las metía en el coche y luego abría la verja para darles un paseo. Y curiosamente Sherman y Effi en vez de salir corriendo a la calle, se sentaban delante de la puerta trasera del coche esperando que les abriera. Sabían que íbamos a la playa. Por otra parte, Chester, que odia quedarse solo cuando los otros se van de marcha, en esos paseos suele escaparse y me toca ir a buscarlo.

Así que un día opté por tratar de engañarlos y hacer como si fuera un paseo normal. No preparé nada en el coche. Pero… llevaba el bañador puesto. Y solo con eso, al abrir la verja, Sherman y Effi se fueron al coche y Chester se escapó. Es impresionante que se hubieran aprendido qué tipo de ropa llevo a la playa.

Entiendo que mucha gente prefiera los perros a los gatos precisamente por esa inteligencia y esa capacidad que casi parece que saben lo que estás pensando. Pero, por otra parte, a mí se me haría difícil tener un perro por el enorme apego y dependencia que generan hacia sus dueños. Siento culpabilidad por cada rato que no paso con ellos porque sé que lo están esperando (y pidiendo). En cambio los gatos tienen, para mí, ese punto perfecto de desapego (no te necesitan) pero con una conexión muy profunda contigo (amor sin apego).

Cuando terminamos los paseos, para conseguir que los perros vuelvan sin escaparse, les doy una galleta a cada uno cuando se reúnen conmigo delante de la casa y otra cuando entran dentro del jardín. Chester y Effi son muy buenos pillando la galleta al vuelo. Sherman… está en ello.

Paseo por los alrededores. La zona este…

Uno de mis primeros días en Bahamas, lo dediqué a darme un paseo por los alrededores de la casa. Leandra y Charles viven en la zona este de la isla de New Providence. Es una zona mixta, donde viven tanto gente blanca como de color y se mezclan mansiones lujosas, con casas bastante modestas.

Bahamas, al estar en el caribe, está en plena trayectoria de los huracanes del atlántico y estamos en plena época de huracanes. Es por ello que la mayoría de casas están preparadas con contraventanas más o menos sofisticadas. Algunos, incluso, las dejan ya puestas cuando no las habitan por un largo periodo de tiempo.

Casi desde el primer día me doy cuenta que las diferencias sociales en Bahamas son muy evidentes y que, al igual que en otros países, en muchos casos esas diferencias vienen marcadas por el color de la piel.

Así no es extraño ver a chicos negros jóvenes haciendo todo tipo de trabajos para los señores blancos, como pasear a sus perros.

Otra cosa curiosa de Bahamas es que, al haber sido colonia inglesa, se conduce por la izquierda. Pero la mayoría de los coches de la isla vienen de Estados Unidos, por lo que llevan el volante a la izquierda, creando situaciones divertidas como que en los parkings o peajes, deban tener cabinas a ambos lados.

Por otro lado debo decir que, aunque no se corre en exceso (las carreteras están en bastante mal estado) se conduce bastante mal. Lo de las preferencias de paso se lo pasan por el forro, por lo que hay que ir con ojo con todos los que se saltan los stops y similares. También es curioso pararse en un semáforo y que el coche de atrás te adelante y se pare delante tuya. En serio. ¡Me lo ha hecho hasta un autobús!

Los españoles y la zona Oeste…

Antes de venir para acá, intenté buscar un grupo en Facebook de “Españoles en Bahamas“… y fue imposible. Es el primer país donde no puedo encontrarlo.

Me gusta contactar con españoles viviendo en los países que visito, porque siempre es interesante tener una visión del país desde sus ojos y siempre están más dispuestos a echar una mano o un consejo cuando lo necesitas.

Al final me pongo a buscar en expat.com y encuentro a Ana, quien amabilísimamente me da algunos consejos para venir aquí. Entre ellos el hecho de que aquí es todo muy caro, y me recomienda traer algo comida desde Toronto. Me asegura que no tendré problema en la aduana, como efectivamente compruebo cuando llego.

Ana me explica que no hay grupo de “Españoles en Bahamas“, porque la comunidad de españoles es muy pequeña y que, por sus trabajos, prefieren mantener low profile, así que debo ser discreto con las fotos que publico.

Aún así se han formado su pequeña comunidad (españoles y algunos latinos) y quedan todos los sábados para comer platos típicos españoles. Mis dos primeros sábados en la isla, me invitan a unirme a ellos. El primero fue un cocido en casa de Miguel y el segundo fue una barbacoa en la piscina del complejo residencial One Cable Beach. Un complejo de apartamentos de la zona oeste de bastante lujo.

Con acceso directo a la playa.

La comida no fue sólo BBQ, cada uno trajo algo para comer. Yo preparé una ensalada de las mías.

Y la verdad es que estuvo muy bien. Lástima que ambas veces me tuve que ir relativamente pronto para pasear a los perros antes del anochecer.

Y es que casi todos los españoles viven en el lado oeste de la isla. Bueno, en realidad no es que esté muy al oeste, está más bien a la mitad, pero se considera oeste de la isla todo lo que esté al oeste de Nassau.

Y es fácil darse cuenta de que esto es muy diferente al lado este. Casi todo son grandes mansiones y urbanizaciones cerradas. Algunas exageradamente exclusivas como Old Fort Bay o la famosa Lyford Cay, donde reside actualmente el actor Sean Connery. La gente de color que veo por aquí son todos empleados. Se respira un aire de riqueza y exclusividad que me hacen sentirme un poco fuera de lugar, la verdad.

Algunas casas son tan exagerada y ostentosamente excesivas, que hasta hay una que tiene un hangar con acceso al Lago Cunningham para guardar el hidroavión que utilizan para desplazarse.

Downtown o la zona centro…

Y luego está el centro de Nassau, conocido como el downtown, donde se junta lo turístico con la población más local.

Aquí vemos el Palacio de Justicia de Bahamas

Rawson Square con las fotos de los 4 últimos presidentes de la nación…

…todos negros, por supuesto, ya que la población negra es mayoría. Pero por lo que me dicen, casi todos los gobiernos han sido en alguna medida corruptos, vendidos a los intereses de los que más tienen.

También visito el famoso Straw Market, que me decepciona bastante. Esperaba un mercado local de muchas cosas, pero todos los puestos son exactamente iguales, todos venden souvenirs hechos en China a los turistas que llegan de crucero.

Uno de los clásicos, el Señor Frog’s, un bar (aunque también venden ropa) emblemático muy cerca del puerto…

Aunque la cerveza local (la más barata) cuesta 8$!!

Aquí la Iglesia Baptista de Zion

La biblioteca Pública

La calle principal, Bay St, está llena de comercios orientados al turismo, desde souvenirs y camisetas, hasta joyerías de alta gama.

Pero se respira en todas partes cierto aire de decadencia, comercios cerrados, infraestructuras descuidadas…

…y es que casi todo el turismo que recibe Bahamas viene de los cruceros. Me llegué a encontrar hasta 4 cruceros atracados a la vez!

Un turismo de gente poco interesada en conocer el país, que no van a ir mucho más allá de la zona del puerto, donde todos los comercios están orientados para ellos. Eso tiene muy poco de “real”, la verdad.

El Sur…

Uno de los días me dio por explorar la zona sur de la isla, el lugar del que nadie habla demasiado. Y la verdad es que, conduciendo por ahí, tuve la sensación de estar en el Bahamas más real, donde vive la población de color, sin tanta ostentación. Sólo casas sencillas a ambos lados de una calle.

Un ejemplo es la calle Yamacraw Shores, que desemboca en la costa sur. Grabé este vídeo en el caminoo de vuelta por esa calle, en dirección norte.

Las playas…

Cuando llegué a Bahamas y pasé por la aduana, me preguntaron, como siempre, el motivo de mi visita. Y yo, como siempre, dije…

– Tourism…
– Sunshine & sea?
– Excuse me?

Y es que parece que ése es el lema de este lugar: Sunshine & Sea. Y es que Bahamas no tiene montañas, no tiene monumentos, no tiene demasiada historia… no tiene mucho más que… playas.

Y, curiosamente, las playas tampoco me parecen gran cosa.

La primera que me enseña Leandra ni siquiera se puede llamar playa. Es un pequeño acceso al mar que hay al lado de lsu casa. Es al único sitio donde se pueden llevar a los tres perros sin coger el coche.

Pero pronto me doy cuenta de que no es un buen sitio para llevar a los perros. Chester no para de ladrar a los perros del vecino de la izquierda (y casi parece que vayan a saltar el muro y se líe la de Dios) y Effi atraviesa la valla y se me va a la carretera. Es un poco caos.

La otra playa que me enseña Leandra para llevar a los perros es Winton Beach, que es bastante pequeña, fea y llena de algas y rocas, pero no hay demasiada gente.

A la playa sólo puedo llevarme a Sherman y Effie. Chester es demasiado incontrolable como para llevarlo a sitios públicos con niños y otros perros. Y aún así también dejo de traerlos aquí porque hay demasiada gente incluso por la tarde, especialmente una anciana que siempre está aquí y que les tiene miedo. Incluso veo que coge una de sus sandalias para defenderse en caso de ataque. Yo le explico que…

– They’re very friendly, they don’t bite!
– They have teeth… so they bite!

Curiosamente es la misma exacta respuesta que me da otro hombre local cuando me ve con los perros en otro lugar. Debe ser un dicho de aquí.

También visito, por recomendación de María, Montagu Beach, bastante más agradable, pero demasiado cerca de la carretera y llena de gente como para traer a los perros.

El día que llevo a Charles al aeropuerto, aprovecho para visitar una de las playas de la zona oeste, Love Beach.

Tampoco me entusiasma, pero no está mal.

Pero el gran descubrimiento en cuanto a playa está en…

Paradise Island y Cabbage Beach…

Paradise Island, es una pequeña isla pegada a la isla de New Providence (donde está Nassau)…

…y conectada a ésta por dos puentes, uno para ir y otro para volver.

El de ida tiene un peaje de 2$, que es el precio de acceder en coche a la isla.

Justo debajo de uno de los puentes, han construido numerosas casetas con bares y tiendas.

Paradise Island es también una zona muy exclusiva y especialmente turística de Bahamas, famosa por su Parque Acuático y, sobre todo, por el Hotel-Casino Atlantis, que puede verse al fondo en esta foto.

En la foto puede verse el contraste entre la zona más humilde del puerto del Downtown y los lujos de Paradise Island.

Uno de los puntos más curiosos y excesivos de la isla es el French Cloister, un claustro que trajeron aquí y lo pusieron en los Versailles Gardens.

Dando una vuelta por la isla se puede apreciar el tipo de casas que hay por aquí.

Pero el gran descubrimiento es la playa de Cabbage Beach, que está bastante escondida. Y es que, aunque en Bahamas las playas son siempre públicas, a veces los accesos a ellas no lo son, como en este caso. Sólo hay dos accesos a la playa desde la calle Paradise Island Drive, y no son fáciles de encontrar. Y, como se puede ver en la foto del acceso oeste, se guardan el derecho de acceso.

Pero es mucho más interesante el acceso este, al que se llega por el acceso a Paradise Island Beach Club.

Allí no hay demasiado aparcamiento, pero si se va entre semana después de las 17h, sí es fácil aparcar.

Y una vez ahí, hay un acceso bastante escondido a la derecha (también privado) que lleva directamente a la playa.

Y si vas un día entre semana después de las 17h, al atardecer… el lugar es espectacular. Una de las playas más increíbles que he visto… y casi vacía.

Es por eso que Cabbage Beach se convierte en la playa perfecta para traer a los perretes (lo siento, Chester, pero hasta que no te sepas comportar, te quedas en casa).

Así que unas 3 veces por semana, a la caída de la tarde, me traigo a Sherman y Effi a esta playa y pasamos ratos maravillosos.

Ésta es la primera vez que nos metemos en el agua…

Y no puedo parar de grabar vídeos…

Y el último día…

Sin duda esta playa y el tiempo que he pasado aquí con Sherman y Effi, es el mejor recuerdo que me llevo de Bahamas.

La tragedia…

Pero no todo ha sido bueno en Bahamas. Me ha tocado vivir uno de los episodios más tristes en mi experiencia housesitting.

Uno de los sábados que fui a comer con los españoles a la zona oeste, dado que iba a estar unas horas fuera, decidí poner la alarma en la casa. Para ello, debía encerar a PingPong y Paris en la zona de la casa donde solían estar antes (ahí no hay detectores de movimiento), pero que ahora que siempre están conmigo no suelen visitar mucho.

Al volver de la comida, mientras aparcaba, se me hizo muy raro que los tres perros no vinieran corriendo a recibirme como hacían siempre. “Uy, algo pasa“, pensé enseguida. Mientras bajaba del coche, veo que Sherman y Effi vienen tímidamente, pero veo a lo lejos, en el jardín, a Chester sentado. Es muuuuuy raro que Chester no venga.

Así que entro en casa a dejar las cosas, salgo hacia el jardín, y veo a Chester sentado en el mismo sitio… con algo a sus pies, como custodiándolo. Lo primero que pienso es que es un animal que ha cazado, pero enseguida me doy cuenta de que es un gato. Primero pienso que es Mudpie, porque es la que vive fuera, pero me sorprende mucho que Mudpie, con el carácter que tiene de deje cazar.

Cuando me acerco, compruebo con horror y muchísima tristeza, que es PingPong y que está muerta. Se me cae el alma a los pies. La recojo ante las quejas de Chester que no entiende que le esté quitando a su presa, por más que le grito que se aparte.

Me llevo a la pobre PingPong para adentro sólo para comprobar que efectivamente no vive ya. Nunca había pasado por nada así. Nunca se me había muerto una mascota en mi vida más allá de un hamster o un periquito. Y mucho menos una mascota a la que estaba cuidando.

Veo que tampoco está Paris por ninguna parte. Es evidente que ambas se han escapado por la ventana abierta, algo que nunca habían hecho antes, y que PingPong debió meterse en el jardín. No puedo culpar a Chester por mucho enfado que sienta. Chester tiene instinto cazador y si vio algo corriendo por el jardín, supongo que no pudo evitarlo.

Llamo a Charles para darle la noticia y me dice que él se lo dirá a Leandra. Poco después Leandra me llama para decirme que no me preocupe, que no es culpa mía. Que fue su decisión tener la ventana abierta y que esto también le hubiera pasado a ella si hubiera estado aquí. Aún así ambos estamos tristísimos por la pérdida. PingPong era el gato más especial y cariñoso de la casa.

Aún sigo preocupado por Paris, pero por mucho que reviso el jardín, no veo ni rastro de ella. Y no es hasta la noche, poco antes de acostarme, cuando decido hacer una última inspección en el jardín frontal antes de acostarme, que me parece oír un tímido maullido.

– ¿Paris?

La llamo varias veces y me contesta. A base de llamadas y respuestas, consigo por fin encontrar el origen del sonido y, efectivamente, es Paris subida a uno de los árboles del jardín delantero, justo delante de la ventana abierta y fuera del alcance de los perros.

Voy a por una escalera para bajarla, pero cuando llego con ella al árbol, ya no está. Extrañado vuelvo a la casa y me la encuentro dentro tan tranquila. Mientras buscaba la escalera, bajó por sí sola y entró en la casa. Menos mal que Paris está bien.

Al día siguiente entierro a PingPong en el terreno de enfrente de la casa que pertenece a la madre de Leandra y donde ya está enterrado Cinnamon, uno de su anteriores gatos.

El cambio de Mudpie y Paris…

Desde la pérdida de PingPong, tanto Mudpie como Paris sufren una transformación.

Por un lado Mudpie empieza a pasar mucho más tiempo dentro de casa, entrando por la ventana de mi balcón cada vez que la abro.

Y por otro lado Paris se ha vuelto mucho más activa y juguetona y mucho menos tímida. Ahora me sigue por toda la casa como si fuera un perrito. Incluso cuando cocino.

Esto hace que inevitablemente Mudpie y Paris se encuentren constantemente. Y aunque de vez en cuando hay bufidos y carreras, cada vez más se van tolerando una a la otra.

Una mañana, cuando abro la puerta del balcón, noto un olor desagradable. Rápidamente reconozco el olor como de animal muerto, pero por más que busco, no encuentro su origen, hasta que por fin, muy bien escondido…

…en el hueco que hay entre la puerta del balcón y la estructura para poner las contraventanas de seguridad, hay una rata muerta. Tiene toda la pinta de ser una “ofrenda” de Mudpie. Parece que ya me ha cogido completa confianza y cariño y me lo “premia” con una de sus capturas. Menos mal que no me la ha dejado en la cama.

Los detalles de como tuve que sacarla de ahí y meterla en una bolsa de plástico, los ahorraré por los lectores mas impresionables.

Veterinario…

Entre las cosas que me dejó encargadas Leandra, está una visita al veterinario para vacunar a PingPong y Paris (apenas unos pocos días antes de la tragedia). Pero ese día me doy cuenta de que Sherman tiene una pequeña rozadura en una de sus patas con mal aspecto….

…y decido llevármelo también para que lo vean. Así que nos vamos para allá todos juntos.

En el veterinario, Purrfect Pets, Sherman se porta como un campeón. Al final tiene una pequeña infección. Me dicen cómo limpiar la herida todos los días y le tengo que dar 2 píldoras de antibióticos dos veces al día. Para ello uso trocitos de salchicha… y se las traga como un señor.

Al día siguiente me toca llevar a Chester para que le hagan un análisis de sangre rutinario… y también se porta estupendamente.

Las compras y los super…

Dentro de las rutinas de hacer housesitting, está el tener que hacer la compra para cocinar mi comida. Entre los consejos de Leandra y otras personas que he conocido y mi propia experiencia, puedo clasificar los supermercados en:

En todos ellos, cuando vas a pagar, en la caja hay dos personas atendiendo. Una cobrando y otra persona exclusivamente para meter tu compra en bolsas. Y ahí es donde me escandalizo por la cantidad de bolsas que usan. Nunca usan una bolsa sola para algo, siempre es una bolsa doble (por si se rompe, supongo) y con la manía de separar las cosas en bolsas separadas: Dos bolsas para los huevos, dos bolsas para los frescos, dos bolsas para…

Total, que una compra sencila…

…puede suponer el uso de unas 7-8 bolsas!!

A eso sumamos que en Bahamas no existe ninguna política de reciclaje. Todo se tira en la misma basura. La verdad es que me cuesta una barbaridad tirar el papel o las botellas de vidrio a la basura normal, pero es que no hay más opciones. No quiero ni pensar dónde acaba todas esa basura. Seguro que a Lyford Cay no va.

Por cierto, un día, al salir del supermercado, me encuentro un polizón en el coche!

Fruta no necesito comprar mucha, porque el jardinero del vecino me regala algunas cosas, como star fruits!

La vuelta de Charles y Leandra…

Charles vuelve unos días antes que Leandra, lo que nos permite compartir más charlas interesantes y algunas salidas. Una tarde le llevo a Cabbage Beach con los perros para que vea lo bien que se lo pasan ahí y luego nos vamos a The Green Parrot para tomarnos una cervecilla.

Y otro día me invita muy amablemente a cenar en The Island House, uno de los hoteles caros de la zona oeste y luego me invita a ver la última de Misión Imposible, en el cine que tienen ahí mismo. Como no quedan entradas normales, nos dan los Bean Bag Seats, que no sé muy bien lo que son hasta que entramos en el cine…

…y la verdad es que son de lo más cómodo y estamos en primera fila!

Y así, poco a poco, llega finalmente el día 28 de septiembre de 2018, día del regreso de Leandra. Fui a recogerla al aeropuerto y a la vuelta quise inmortalizar la reacción de los perretes al verla tras un mes de ausencia.

Leandra me ha traído un detalle desde la Isla de Creta, donde ha estado este tiempo.

¡Aceite de Oliva Griego!

Conclusiones…

Bahamas no me ha resultado un país “bonito”. No tiene apenas naturaleza, y solo unas pocas playas pueden considerarse espectaculares. Tampoco siento que su población sea especialmente amable. Tienen en sus genes la frialdad y el clasismo de los ingleses, mezclado con el American Way of Life.

Pero sí me ha parecido interesante conocer la realidad de uno de los numerosos paraísos fiscales que hay por el Caribe. Y es que Bahamas (como muchas de las otras islas), no tiene apenas producción local de nada. No se cultiva nada, no se fabrica nada… y además es un paraíso fiscal, es decir, no se cobra impuestos a los habitantes ni a las empresas aquí asentadas.

Entonces… ¿de qué vive el estado?

Pues esto me lo explicó muy bien Miguel, el español que conocí en una de las quedadas de españoles y que se dedica a las finanzas. El estado vive de los fuertes impuestos que sí cobra a todo el sector del turismo y a los enormes impuestos con que grava todos los productos que se importan. Pero claro, como la isla no produce casi nada, casi todo es importado. Eso explica los exagerados precios que tiene aquí todo.

Y ahí está la trampa. Uno pensaría que es un chollo vivir en un paraíso fiscal porque no pagas impuestos, pero al final los estás pagando por otro lado cada vez que compras cosas a estos precios (a veces el doble o triple de lo que pagarías en otro país), por lo que no hay tanta diferencia en el poder adquisitivo con otros países. No es en realidad un “paraíso”.

Todo esto al final trae bastante desigualdad social, ya que la gente con pocos ingresos (que en una situación normal no pagarían impuestos) están pagando los mismos precios que la gente ricachona.

Así que casi toda la actividad en este país está basada en el turismo y… las finanzas, claro. Lo que más veo son bancos, empresas de inversión y abogados. Aquí se mueven enormes fortunas. Y aquí es donde fijan su residencia muchas personas para evitar pagar impuestos en sus países. Eso explica la existencia de esos conjuntos residenciales tan exageradamente exclusivos.al final

Pero mi sensación (absolutamente personal y sin nada que lo avale) con Bahamas es que está en un claro declive. Al no haber cuidado el entorno, el lugar pierde interés como destino turístico. Como ya he comentado, el único turismo que queda aquí es el de los cruceros y, en muchos casos, como me han comentado, la mayoría de los pasajeros ni bajan del barco. Y como el país no produce nada, esto va trayendo una lenta decadencia que aleja también las grandes fortunas, por lo que me da la sensación de que Bahamas va  camino de una recesión económica fuerte, algo en lo que Charles, que lo vive desde dentro, está de acuerdo conmigo.

Por otro lado cada vez estoy más convencido de que en la sociedad anglosajona hay mucho más clasismo que racismo. Generalizando mucho, en los países anglosajones siempre siento que se tiende a clasificar a la gente (vale, eso lo hacemos todos, pero en estos países es un poco más evidente). Muchas veces es por la raza, pero no siempre. Yo siento que muchas veces es más por tu situación económica, por tu educación o por tu forma de vida.

Me pasaba mucho en Australia que cuando entraba en una familia como helper, eran muy amables conmigo y me sentía parte de la familia… Pero, de una forma muy sutil, podías sentir que no eras uno más. Me pasó una vez en Melbourne que me ofrecí como helper a una mujer que tenía un proyecto muy chulo de permacultura, pero al final acabé trabajando para otra familia. Al año siguiente, cuando volví, quise quedar con ella para conocer un poco más su proyecto y me dijo…

         – Claro, vente el sábado, me ayudas un poco en el jardín y luego te invito a comer.

Y yo ahí salté. Le dije que no podía evitar la sensación de que me había clasificado como helper y que, por lo tanto, tenía que “pagar” con mi trabajo para ganarme mi derecho a comer con ella.

Es sólo un ejemplo, pero para mí simboliza perfectamente esta tendencia de la sociedad anglosajona a clasificar a la gente por clases sociales.

Aquí, por ejemplo, fui invitado por los españoles dos sábados seguidos a comer con ellos y estuvo muy bien. Pero era evidente que yo estaba a otro nivel. Todos eran directores de hoteles o altos cargos de banca o grandes inversores o similares. Yo era el viajero hippie que viaja sin dinero. Y era evidente que no había demasiado interés en el grupo en conocer lo que yo hacía. Y el hecho es que, aunque se reunían todos los sábados, ya no me volvieron a invitar.

Uf… releo lo que llevo escrito y suena terriblemente negativo. Y no es así. Es sólo que aprovecho la ocasión para reflexionar sobre un tipo de sociedad que representa una mentalidad que, en el fondo, todos tenemos en distinta medida y que nos viene muy bien ser consciente de ello.

Pero mi estancia en Bahamas ha sido muy positiva. He disfrutado de una casa maravillosa, un coche con el que desplazarme, me he sentido maravillosamente acompañado por el zoo que tiene Leandra en casa, mis conversaciones con Charles han sido de lo más instructivas y he tenido la ocasión de conocer la vida en el Caribe.

Cuentas…

Durante mi estancia, acabó el mes de agosto, así que toca repasar las cuentas de ese mes. Veamos…

GASTOS:
  • COMIDA:
    • Comer fuera:              159,30€
    • Comprar comida:           169,39€
    • Cafés:                     56,17€
    • Bebidas:                  116,61€
    • SUBTOTAL:                 501,47€
  • TRANSPORTE:
    • Vuelos (MAD-LON-TOR-NAS): 575,95€
    • Bus:                       14,96€
    • Tren:                      18,58€
    • Taxi:                      37,36€
    • Metro:                      1,65€
    • Bono:                      33,41€
    • Accesorios Moto:            2,60€
    • Taller:                    20,00€
    • Gasolina:                  33,74€
    • BlaBlaCar:                 41,00€
    • SUBTOTAL:                 779,25€
  • ALOJAMIENTO:
    • Hostel:                    39,55€
    • SUBTOTAL:                  39,55€
  • OTROS:
    • Ropa:                      51,90€
    • Farmacia:                  34,60€
    • Fisio:                     50,00€
    • Entradas Teatro:           27,00€
    • Regalos:                   11,20€
    • Accesorios Móvil:           2,15€
    • SUBTOTAL:                 176,85€ 
  • TOTAL:                      1.497,12€
INGRESOS:
  • Propinas:                       6,00€
  • UberEats:                     179,01€
  • TOTAL:                        185,01€
SALDO:
  • TOTAL:                      1.312,11€

El mes de agosto corresponde a mi último mes en Madrid, más el viaje a Londres, Toronto y Nassau, con todos los gastos que ello implica. Tres vuelos, desplazamientos y la estancia y comida en Londres y Toronto donde sólo estuve de paso.A eso se suma que no pude dedicar mucho tiempo a trabajar, por lo que mis ingresos son mínimos en este mes.Así que tenemos un mes terrible en gastos, pero que se compensará con los meses siguientes que serán más tranquilos. La media mensual queda tal que así…

  • DIC’15:              345€    (Media: 345€)
  • ENE’16: 393-19 =     374€    (Media: 360€)
  • FEB’16:              387€    (Media: 369€)
  • MAR’16: 468-290 =    178€    (Media: 321€)
  • ABR’16: 301-39 =     262€    (Media: 309€)
  • MAY’16:              880€    (Media: 404€)
  • JUN’16: 925-12 =     913€    (Media: 477€)
  • JUL’16: 765-30 =     735€    (Media: 509€)
  • AGO’16: 602-507 =     95€    (Media: 463€)
  • SEP’16: 864-641 =    223€    (Media: 439€)
  • OCT’16:            1.090€    (Media: 498€)
  • NOV’16: 706-753 =    -47€    (Media: 453€)
  • DIC’16: 1178-1057=   121€    (Media: 427€)
  • ENE’17: 760-1529 =  -769€    (Media: 342€)
  • FEB’17: 768-276 =    492€    (Media: 352€)
  • MAR’17: 1052-106 =   946€    (Media: 389€)
  • ABR’17: 818-67 =     751€    (Media: 410€)
  • MAY’17:            1.326€    (Media: 461€)
  • JUN’17:              328€    (Media: 454€)
  • JUL’17:              468€    (Media: 455€)
  • AGO’17:              986€    (Media: 480€)
  • SEP’17: 658-677 =    -19€    (Media: 458€)
  • OCT’17: 780-408 =    372€    (Media: 454€)
  • NOV’17:            1.373€    (Media: 492€)
  • DIC’17: 1402-618 =   784€    (Media: 504€)
  • ENE’18: 597-790 =   -193€    (Media: 477€)
  • FEB’18: 751-806 =    -55€    (Media: 457€)
  • MAR’18: 533-63 =     470€    (Media: 458€)
  • ABR’18: 2121-20 =  2.101€    (Media: 514€)
  • MAY’18: 1018-988 =    30€    (Media: 498€)
  • JUN’18: 866-1187 =  –321€    (Media: 472€)
  • JUL’18: 753-306 =    447€    (Media: 471€)
  • AGO’18: 1497-185 = 1.312€    (Media: 497€)
  • TOTAL:            16.385€ 
  • MEDIA MENSUAL:       497€ 

Esto afecta bastante a la media, claro, que se vuelve a colocar rozando los 500€.

Planes…

Desde bastante antes de venir a Bahamas ya tenía planeado el siguiente paso. El pasado jullio mandé una solicitud para cuidar de dos perros en un housesitting en Atenas (Costa Rica). Beth, la dueña del lugar, me contestó muy interesada, pero me comentó que viendo mi perfil pensaba que me iba a aburrir en un entorno tan urbano como el de Atenas, pero que se acababa de comprar otra casa en San Gerardo, en la falda del Cerro Chirripó, la montaña más alta de Costa Rica. La cosa es que Beth va a viajar a Los Ángeles en octubre y, aunque allí no tiene mascotas que cuidar, preferiría que la casa estuviera habitada. Y claro, a mí me dicen “montaña” y ya me han convencido.

La idea de pasar un mes en una casa en medio de las montañas de un país tan maravilloso como Costa Rica, sin tener que cuidar mascotas, completamente a mi aire… no es para pensárselo mucho, así que acepté encantado.

Así que el día 29 de septiembre de 2018, Charles y Leandra me llevan al aeropuerto para despedirme. Mi vuelo a San José de Costa Rica hace escala en el Aeropuerto de Fort Lauderdale (Florida), por lo que tengo que pasar el control de inmigración de USA. Pero curiosamente (no lo sabía) algunos países tienen oficinas de inmigración de USA en sus  propios aeropuertos, de forma que pasas el control ANTES de volar. Y Bahamas es uno de ellos, por lo que, una vez que facturo mi mochila, me toca pasar por el control de US Immigration.

No hay apenas cola y me toca con una oficial que directamente me habla en castellano (¿tanto se me nota?). Me hace la pregunta de siempre…

– ¿A qué se dedica?
– Soy actor…
– ¡Lo sabía!
– Jajaja… ¿y eso?
– No sé, he tenido esa sensación al verle… jajaja… en cualquier caso le ha tocado una inspección extra. Acompáñeme.

Muchas risitas, pero al final me lleva a una sala donde entrega mi pasaporte a un oficial muy serio y y me dice…

– Siéntese aquí y espere.

Y me tiro como media hora viendo como el oficial con cara de no ser ésta la profesión con la que había soñado, no deja de mirar mi pasaporte y mirar cosas en su ordenador. Se me pasan todo tipo de ideas por la cabeza. Empiezo a imaginar todo tipo de cosas. Que el tipo se está leyendo mi blog de cabo a rabo… que está leyendo mis tuits metiéndome con Donald Trump… que está buceando en mi Facebook para encontrar cualquier tipo de pensamiento antiamericano…

Y sobre todo pienso… ¡¡¡Si sólo voy a hacer transbordo en USA, no voy a entrar!!!

Al final el oficial me llama, me hace un par de preguntas tontas… y listo.

Así que poco después estoy subido en el primer vuelo de hoy rumbo a Fort Lauderdale…

…pero eso es ya en el próximo capítulo.

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