Por la mañana mi sensación anda un poco entre la paz, la decepción y el cabreo. Ya no sé que pensar. Si esto ha sido otro camino sin salida, otra experiencia y ya… O si el problema es que yo he estado completamente cerrado. Es cierto que cuando veía la posibilidad de ir más allá, de salir fuera, me dio miedo y me cerré. 

Pero creo que la respuesta no estará hoy ni mañana. Tiene que reposar.

Más tarde, después de algo de desayuno (sólo he sido capaz de comer una naranja) y de darme una ducha, hemos puesto la experiencia en común y me he podido reconciliar un poco. Especialmente cuando ha hablado una de las participantes, Francesca, de su padre adoptivo y Giovanni le ha dicho que escogiera a alguien del grupo para representarlo. En cuanto lo ha dicho sabia que me iba a escoger a mí. Estaba seguro. Y así ha sido. Nos ha puesto frente a frente. Yo no tenia que hacer nada, solo recibir. Ella se ha ido acercado y su mirada lo decía todo. Hasta que nos hemos abrazado. Y ahí lo he sentido: “Dar amor. Es lo único que necesito”. Y por fin me he abierto un poco.

Después me ha tocado explicar mi experiencia. He sido el último. Y lo he podido hacer bastante en paz. Sin rabia. Giovanni me decía que tengo que recuperar mi niño interior. Y que debo hacerlo a través de la danza. Que casualidad, precisamente es lo que más bloqueado tengo…

Me despido del grupo y voy a una cafetería a recuperar la conexión con el mundo y comer algo. Pequeño marrón de trabajo: uno de mis servidores estaba caído desde ayer por la tarde y yo estaba incomunicado. Tiene rápida solución. Pero es una abrupta vuelta a la realidad.

Paso por casa de Stef a dejar las cosas. Por el camino le compro una planta como agradecimiento. Más tarde busco un lugar con WiFi para publicar el post de ayer. Al final acabo en un McDonalds, único sitio con WiFi cerca. Ahí también concreto con Roberta que esta noche me quedo en su casa. Así le dejo la suya a Stef cuando vuelva de su viaje, ya que llega bastante tarde y mañana madruga.

Quedo con Roberta en que pasa a buscarme a las 20h. Me da tiempo a una ducha y dejar bien recogida la casa antes de irme. Le dejo una nota de agradecimiento junto a algunos detalles.

A las 20h y poco viene Roberta. Es un torbellino de energía y eso que dice está cansada. Me lleva a cenar al barrio de moda: Navigli. Al restaurante Officina 12.

La cena está genial (puedo volver a tomar vino!!) y a la salida damos un corto paseo por el canal…

…pero rápidamente cogemos el coche y la acompaño a una fiesta de cumpleaños sorpresa que le van a dar a su amiga Electra. Así es como de repente me veo en una fiesta de cumpleaños de la amiga de alguien que acabo de conocer… cosas del couchsurfing.

Sobre las 1:30 nos retiramos todos muertos de sueño. En casa de Roberta me deja el cuarto de invitados, y aquí estoy, a las 2:30, con los ojos medio cerrados terminando de publicar esto.

Mañana había quedado con una nueva couchsurfing, Federica, en volver a los lagos, esta vez en Lecco, pero me lo ha retrasado al mañana por la noche o ya pasado… Tengo que mirarlo…

…pero no hoy. ¡Buenas noches!

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