A las 7 en punto nos despiertan a voces. Hemos llegado a Pakse. 

A pesar de viajar en una batidora con ruedas, he conseguido dormir bastante. Llegamos sucios y molidos. Pero ya estamos aquí.

Es impresionante descubrir cómo han llevado en el bus tres motos!

Hay montones de tuk-tuk ofreciéndonos llevarnos al centro, pero vemos en el mapa que ya estamos en el centro… :-p

En el bus hemos conocido a un argentino, Diego, que junto con Julia y Matilda se vienen a buscar alojamiento.

Al final encontramos uno que por 100.000 nos dan una habitación con dos camas grandes en las que nos apañamos Miriam, Dani y yo, y con baño privado, así salimos a 33.000 cada uno (4€, tirado). Diego se queda en el de al lado, donde las individuales son más baratas, y las chicas no les convence y se van a otro.

Por fin nos damos una ducha y nos podemos lavar los dientes. Qué gusto!

A las 9 nos vamos a desayunar los 4 (Diego y nosotros 3): Café (aprovecho la leche de soja del bus), pancake de chocolate (Miriam de limón) y ensalada de frutas. Aprovecho para publicar el post de ayer. 

Decidimos ir a visitar el templo de Wat Phu, en la región de Champasak.

Nos encontramos con las francesas en la café de al lado y se apuntan a nuestro plan. 

A las 10:30 buscamos un tuk-tuk y tras una dura negociación…

…conseguimos viaje de ida y vuelta con espera de 4 horas por 50.000 Kips cada uno. El lugar está a algo más de una hora. 

Durante el camino recoge a 3 locales, así que vamos 9. Pero se bajan antes de llegar. 

Parece que aquí lo de las vacas es como en la India. 

Tras una hora de viaje, llegamos a las 11:30. 

Nos llevan en un vehículo eléctrico desde la entrada hasta las ruinas.

Recorremos las ruinas de Wat Phou, que datan del siglo V. Tiene dos templos abajo…

…y luego hay una escalera empinadísima que lleva a las terrazas.

Una vez arriba nos encontramos a un monje budista con un grupo de fieles. 

Una de las cosas que me encantan del budismo es que da la impresión de que se lo toman todo a broma. No hay solemnidad. Nos invitan a unirnos a pesar de que prácticamente nadie de allí habla ingles. Aún así nos animan a que preguntemos al monje y Miriam se lanza. La gente se lo pasa bomba su intervención. 

Terminamos el tour visitando el elefante…

…y sobre las 15:00 salimos del recinto. 

Encontramos a nuestro tuk-tuk driver jugando al billar con amigos. Sobre las 15:15 empezamos el retorno. 

Durante el camino, el conductor para para comprar algo de pescado para su cena.

Y luego se vuelve a parar en otro puesto a comprar caracoles y plátanos. 

Nos ofrece un plátano a cada uno. Me encanta la gente de aquí. En dos semanas no he visto a nadie enfadado, todo son sonrisas, amabilidad y buen rollo. Los europeos vivimos tensos y enfadados casi todo el tiempo. Nos queda mucho por aprender…

A las 16:30 llegamos a Pakse. Quedamos con el tuk-tuk driver en que nos viene a buscar mañana a las 8 para ir a unas cascadas cercanas. Para este plan las francesas se rajan. Sólo iremos nosotros tres y Diego el argentino. 

Buscamos un sitio donde comer algo. Nos paramos en el primer sitio que vemos que pone Fruit Shakes. El sitio no mola mucho, y la que atiende es la primera laosiana que parece enfadada, pero nos hace el apaño. 

Después vuelta al hotel, que por cierto, me encanta como repiten una errata en los dos carteles… 

…ducha y nos vamos Miriam, Dani y yo a buscar los billetes para ir mañana a Bangkok. Mañana comienza la vuelta. 

Hemos visto un bus directo y a buen precio que tarda 14 horas, pero descubrimos que es un seating bus… podemos morir. 

Andando un poco encontramos una agencia…

…donde vemos por poco más un combinado. Un bus hasta Ubon, en la frontera, de 3:30 horas y un sleeping train desde ahí a Bangkok de 12 horas. Eso ya es otra cosa. Compramos ya el billete. Nos vienen a buscar al hotel mañana a las 14:30.

Después damos un paseo hasta la 20h, que hemos quedado con Diego y las francesas, Julie y Matilda, para ir a cenar a un indio. Las francesas han conocido y se traen a dos canadienses, Janeck y Scott. Así que al final somos 8 para cenar. 

Cena de muchos idiomas, muchas anécdotas, muchas risas e intercambio de contactos. 

Nos despedimos de las francesas aunque quizá nos las encontremos mañana, ya que van a alquilar unas motos para ir a las cascadas (nosotros nos tenemos que volver pronto). 

A las 22:15 ya estamos en el hostal. Me pongo con el blog y a dormir, que mañana hemos quedado a las 7:30 con Diego para desayunar. 

Buenas noches!!

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