Francia (Targasonne) – Chapucillas en los Pirineos franceses

by | 23 Jul 2020 | 2 comments

12 – 23 julio 2020

 

1.680 días viajando…
11 días en Targasonne (Francia)…

Como contaba, el 12 de julio de 2020 me marcho de la comunidad de Cal Cases y emprendo mi viaje en moto hacia Francia. Un nuevo cambio de país, aunque sea modestito. Voy al país vecino y voy a estar al lado de la frontera. No suena muy aventurero, pero algo es algo en estos tiempos de pandemia.

Las mismas personas que me alojaron en Menorca y en el Raval, me ofrecen su casa de Targasonne a cambio de que le haga unos cuantos arreglos y mejoras.

La llegada…

Después de comer me pongo en camino. Salgo de Cal Cases por Santa Maria d’Oló

…y tiro para Vic. Para ir desde Cal Cases a Targasonne en moto intento evitar peajes (como siempre), así que Google Maps me lleva por Vic y La Molina.

Nunca había pasado por La Molina y la verdad es que, aunque es una carretera llena de curvas y con muchísima subida, merece la pena sólo por las vistas.

Poco antes de las 19h llego a mi destino… mi nuevo hogar por las próximas 2 semanas.

La casa…

 La casa de Targasonne es una auténtica maravilla. Es el resultado de la unión de 3 casas, una de ellas era una masía, con una profunda reforma.

De mi habitación no me voy a quejar…

…y mucho menos del baño.

Aunque la mayor parte del día la paso en la que es mi base de operaciones, la cocina…

…donde empiezo mis días con un buen café.

Targasonne está en los Pirineos, y por las mañanas hace bastante fresquillo, incluso en verano. Así que, mientras en Barcelona la gente se torra (nunca mejor dicho) en plena ola de calor, yo busco el primer rayo de sol de la mañana.

Y, de vez en cuando, no puedo evitar la tentación de volver a caer en el consumo de gluten, porque el pan francés… es otro mundo. Eso sí, me lo hago en tostada, cosa muy mal vista por aquí. Los franceses consideran tan bueno su pan, que ven como un sacrilegio el tostarlo.

Lo malo es que a veces se me va el santo al cielo y me dejo la tostadora demasiado tiempo encendida, pero eso crea un bonito efecto en la casa.

Targasonne…

Targasonne (Targasona en catalán) es una pequeñísima población (tiene unos 200 habitantes) de la Cerdanya Francesa, a 15 minutos en moto de la frontera con España y a unos 20 de Puigcerdà

Está a una altura media de 1.600 metros, por lo que, como decía, el clima es bastante templado, lo que se agradece en esta ola de calor.

En mi primer día me doy un paseo por el pueblo. Ésta es la calle principal…

La escuela, que es de lo más bucólica con el río al lado…

La iglesia…

Chapucillas…

Como ya comenté, el acuerdo es estar aquí a cambio de hacer algunos apaños por la casa. Y, a poco que miro, la casa necesita bastantes apaños. Por ejemplo…

Pasamanos

El pasamanos de una de las escaleras estaba que se caía. Como la pared es de piedra, es muy difícil que un taco aguante bien, así que tengo que preparar una mezcla de cemento para rellenar los agujeros que se están haciendo cada vez más grandes y poder fijar así los tacos.

Césped

Cuando llego, me encuentro que el jardín es una selva tropical. En este vídeo de la visita de un gatete que vino unas cuantas veces, se puede ver cómo estaba el jardín.

Tengo que usar desbrozadora, cortacésped y un día entero de trabajo para dejar el sitio presentable.

Al césped le sienta regular el corte y a eso se suma que descubro que lleva sin regarse más de una semana por fallo del sistema automático de riego… y la enorme granizada que cae tampoco ayuda.

Pintando la ducha

Una de las duchas de la casa tiene muchas manchas de humedad. Me vuelvo un poco loco para encontrar el color de la pintura, porque no tienen ninguna referencia, pero al final consigo encontrar una y acierto 100%.

Pintando la fachada

También dedico unos días a pintar de blanco varias partes exteriores de la casa que están hechas una pena. Antes de pintar hay que quitar la pintura sobrante que se está descascarillando. Una de las cosas que peor llevo de pintar es lijar, pero he descubierto el cepillo de púas de nylon que, puesto en el taladro, hace el trabajo mucho más fácil y eficiente.

Así que, primero hago una pasada con el cepillo…

…y luego dos manos de pintura.

Interruptores

Otra de las particularidades de la casa es que muchos de los interruptores son inalámbricos. El interruptor es un pequeño cuadro que va a pilas y está fijado a las entradas de las salas, y los receptores están en algún cuadro eléctrico que hay que encontrar.

El tema es que falla uno de los interruptores del salón. Nadie sabe decirme dónde están los receptores y me cuesta dios y ayuda encontrarlo, conseguir acceder y abrirlo.

Los receptores (que también hacen de dimmers, porque son regulables en potencia) son de una marca alemana que yo desconocía, Jung. Uno de ellos ha dejado de funcionar y no se apaga. Me pongo en contcato con la filial española, Jung Ibérica, quienes muy amablemente se ofrecen a sustituir el equipo dañado sin coste, lo cual se agradece, porque son equipos especialmente caros.

Excursiones…

Aunque estoy en un sitio privilegiado de donde salen innumerables rutas, el volumen de trabajo que tengo es tan grande, que sólo me da tiempo a hacer dos excursiones.

Central Solar Thémis

El pueblo de Targasonne es conocido especialmente por la Central Solar Thémis, situada a menos de 1 km al oeste de Targasonne. Fue construida de forma experimental a principios de los años 80 con la idea de producir electricidad a partir del vapor producido calentando agua con 200 espejos que reflejaban la luz del sol. Estuvo funcionando del 83 al 86, pero fue finalmente cerrada por su baja rentabilidad. Desde entonces se conserva para usos pedagógicos, científicos… e incluso astronómicos.

El paseo para llegar desde Targasonne va siguiendo una carretera secundaria…

…hasta llegar a cierto punto, donde se puede coger un camino a la derecha.

El camino prácticamete desaparece, pero yo sigo rodeando la central por detrás. Aquí se puede ver muy claramente los espejos que, cuando están posicionados, refleja la luz del sol en la torre.

El que estén criando caballos dentro del recinto, le da cierto encanto bucólico a la sensación de abandono.

Cuando estoy intentando completar la vuelta al recinto, cuando estoy por el lado oeste, la cosa se complica. No hay camino en absoluto, solo maleza a la altura de la cintura y grandes rocas que tengo que atravesar. Incluso, de vez en cuando, el terreno se pone pantanoso.

Pero al final consigo llegar hasta un camino que pasa por delante del recinto, por el lado sur.

Y, finalmente, por la puerta.

De vuelta, tengo esta espectacular imagen de Targasonne al atardecer.

Lo más curioso del tema es que, cuando voy con la moto a Font Romeu, paso por delante de otra central solar parecida, el Heliodyssee, el Horno Solar de Odelio, pero éste es un centro de investigación donde someten a materiales a grandes temperaturas, aunque también a base de espejos y sol. El lugar es espectacular, ya que una de las fachadas del edificio que alberga el centro es por completo un espejo cóncavo.

El hecho de que haya dos centrales solares en la misma zona se debe, al parecer, a que esta región es una de la que más horas de sol tiene al día, aunque yo la he pillado bastante nublada, por lo general.

Pic dels Moros

Pero la mejor excursión la hago aprovechando la visita de fin de semana de mi amiga Marta. Viene en tren, así que voy a recogerla a la estación de Puigcerdà.

Al día siguiente, tras una estupenda comida (cocina de maravilla, así que me aprovecho)…

…la lío para subir la montaña que tenemos al lado y desde la que vemos saltar constantemente a los parapentes.

El Pic del Moros tiene una altura de 2.142m, pero salimos desde Targasonne, que está a 1.600m, así que el desnivel será de 542m.

Vamos a seguir, más o menos, una de las rutas guardadas en Wikiloc, que en la subida da bastante rodeo, pero así no es tan fuerte, y pasa por lugares especialmente bonitos.

Lo que se ve a la derecha es el Bosc de Saquers. El camino llega justo hasta el borde del bosque…

…y luego gira a la izquierda y vuelve de nuevo hacia el oeste.

Según vamos subiendo, las vistas van siendo más y más espectaculares.

Marta se ha descalzado, aprovechando que estamos en una zona de prado… y al final me contagia. Es de lo más agradable andar descalzo por la montaña, la verdad.

Después de pasar un pequeño puentecillo…

…debería haber encontrado, según el wikiloc, un caminito a la derecha que lleva directamente al pico, pero cuando quiero darme cuenta nos lo hemos pasado. Al dar marcha atrás vemos que realmente no hay un “camino” como tal, sino que hay que subir entre los árboles. Pero al final…. ahí está.

Marta me saca mi foto oficial.

Foto de Marta

Y hay que documentar el momento, claro.

Pero la bajada es otra historia. Siguiendo la ruta de Wikiloc, bajamos hasta el punto de saltos del parapente. No hay un camino muy claramente marcado, pero tampoco demasiados obstáculos que impidan ir entre los árboles. Las vistas desde allí son impresionantes.

Y ahí está nuestro destino, Targasonne. Lo que dice la ruta de Wikiloc es bajar en línea recta. Yo esperaba que hubiera un camino o algo, pero no. la idea es bajar a lo bruto, en línea recta, por entre los matorrales.

Pero la verdad es que se ve tan cerca, que es demasiado tentador no intentarlo. Es difícil apreciar en las fotos lo escarpado del terreno y lo incómodo que es ir buscando dónde poner los pies entre las plantas sin resbalar.

Tras una interminable hora de bajada agotadora, con nuestros cuádriceps a punto del colapso y el sol a punto de ponerse, empezamos a ver Targasonne a un tiro de piedra… literalmente.

Y diez minutos más tarde, después de tener que saltar dos vallas… por fin pisamos asfalto. Desde ahí venimos.

Despedida…

Y da tiempo a poco más. Tras 11 días de trabajo intenso, el 23 de julio de 2020 lo tengo todo más o menos listo y toca moverse. Escojo mal día para el viaje, porque está especialmente lluvioso y las ruedas de mi moto están gastadísimas.

Conclusiones y Planes…

En la primera negociación sobre mi estancia aquí, la idea era haber estado un mes completo, pero como al final lo de Menorca se alargó tanto por el confinamiento, la casa ya estaba reservada para la entrada de nuevos inquilinos, por eso me tengo que ir tan pronto. Lo malo es que me ha tocado hacer todo el trabajo de un mes en sólo 11 días y eso me ha dado pocas opciones de disfrutar del lugar. Pero no me quejo. Ha sido una experiencia muy interesante y la casa es espectacular.

Por cierto, si alguien estuviera interesado en alquilarla (merece la pena), que contacte conmigo y os pongo en contacto con los dueños.

Mi siguiente plan iba a ser hacer de masover (guardés) por un mes o dos de una finca por la zona del Maresme mientras encontraban a alguien definitivo. Era algo apalabrado desde hacía tiempo, pero de lo que no estaba 100% convencido, la verdad. Y es curioso cómo funciona el Universo. Cuando no estoy convencido de un plan, el Universo se encarga de cambiarlo. Poco antes de irme de Targassone, mi amiga Sytske, una holandesa que conocí en mi viaje a Laos de 2015 y que vive en Terrassa, me avisa de que una inglesa ha publicado en Facebook pidiendo alguien para cuidar un gato en Palafrugell lo antes posible y, casi al mismo tiempo, los dueños de la finca me dicen que ya tienen a unos masovers de larga duración y que pueden empezar en agosto. Así que todo encaja.

Voy a pasar el fin de semana con Marta en Vilassar para celebrar mi cumpleaños y luego…

…Palafrugell, allá voy!

2 Comments

  1. Daniel

    Muy buenos paisajes, me encantó esa zona de Francia. A la espera de nuevos diarios de viaje, te mando un abrazo.

    Reply
    • Leo Callejero

      Muchas gracias, Daniel. La verdad es que los paisajes eran impresionantes! Muy pronto, nuevo capítulo!

      Reply

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